Entrada destacada

Monarch Trail - Sand (2017)

Imagen
 Ken Baird es un nombre conocido en la escena del rock progresivo canadiense, tras haber forjado una sólida carrera en solitario durante casi quince años antes de decidir expandir sus actividades. Fue después del lanzamiento de su quinto álbum, Further Out, en 2009, que,  motivado por la necesidad de producir música en un contexto más colaborativo,  Baird decidió fundar el trío Monarch Trail, publicando su álbum debut, Skye, en 2014 y cosechando grandes elogios. Sand es el segundo álbum de la banda, donde, con la misma formación que en el trabajo anterior, lograron elevar la calidad de su sonido.  El álbum comienza con "Station Theme ", donde el bajo, el piano y la batería se fusionan rápidamente con los sintetizadores, creando un sonido retro y espacial que bien podría servir como tema musical para un programa de ciencia ficción en History Channel. El piano demuestra una destreza que recuerda a Rick Wakeman, mientras que los sintetizadores, junto con el bajo y la ba...

Heldon – Electronique Guerrilla (1974 / Disjuncta)

 El título habla por sí mismo. Siguiendo donde lo dejamos la semana pasada con Michel Moulinié. Esto es, la Francia electrónica 70s vía guitarra modificada y experimental,  más sintetizadores. Traemos hoy el primer álbum de Heldon, proyecto del gran Richard Pinhas.



Estrategia paralela al cosmic-kraut alemán,  por cuanto el "lo-fi", (no existía el palabro por entonces, pero nos servirá para entendernos), y lo parco en tecnología, al menos al principio, ejercía de ventaja para conformar un sonido y modo de expresión. Rompedor lo de Heldon. Pura innovación comparable al primero de Magma en su afán de destruir moldes inamovibles. Trajeron ambas bandas cambios drásticos al punto de vista del prog galo.

Pinhas se ayuda con su Les Paul del 54 y un AKS Synthi. Patrick Gaunthier y Georges Grunblatt aportan sus VCS3. Pierrot Roussel (bajo, guitarra) y Coco Roussel (batería). Alguna guitarra rítmica  de Alain Renaud y spoken word (recitados) de Gilles Deleuze. No está sólo,  el líder. 

Un primitivo y solitario drone electrónico de onda analógica senoidal inicia "Zind" (2'20) y enseguida viene a la mente el minimalismo coherente de Schnitzler o Cluster. Antesala a "Back to Heldon" (8'36), en impresionismo berlinés de pura cepa, y lanzadera electrónica dominante para la frippiana guitarra de Pinhas. Burbujeantes AKS y VCS3 en modificaciones sonoras naive. Que es otro de los ocultos y deliciosos encantos del primer kraut rock. A quién no le enamora una chica con (aparente) ingenuidad? Pues eso. Morbazo analógico que resulta un mantra ensoñador y onírico, efectivamente fascinante.

Suaves arpegios sobre lienzo a varias guitarras nos trae "Northernland Lady" (7'03), como un ejercicio-jam entre Robert Fripp, Steve Hillage y Bill Nelson. Cuerdas tejedoras en melódica surrealista no exenta de zumbidos synth que vuelan entre la maraña eléctrica investigadora. Agitation Free lo hubiera aprobado con nota alta.

Dando la vuelta, "Quais, Marchais,  Mieux  Qu'en 68" (4'26) ofrece otra perspectiva. De oscuridad tensa, spoken word y batería real de corte jazzístico. Intuyo que el tema socio-político entra en la ecuación.  Mientras que el attrezzo musical es de aproximación avant prog a Lard Free, parientes cercanos.

"Circulus Vitiosus" (8'45) nos devuelve al Berlín de Tangerine Dream etapa-Virgin, Froese guitar incluída. Sinfonía secuencial cómo escultura sonora sobre la que proponer capas de improvisación cyber-eléctrica, de lo más fluido, atractivo y kosmische. Fripp siempre al acecho como "influencer" estilístico de Pinhas, aunque éste desde un punto de vista teutón. Delicioso viaje arty con el encanto y densidad textural  propios del momento.

Mucho "noise", "post-rock", "shoegaze" e indie con ínfulas raritas han querido ser Heldon en su subconsciente. Falta valor en la actualidad, para la experimentación seria y honesta sin complejos. Demasiadas ganas de agradar a todos. Y de vender.

Como final, una declaración política explícita que nos toca de cerca. Y el motivo posible de no ver jamás un disco de Heldon por éstas tierras : "Ballade pour Puig Antich, Revolutionnaire Assasiné en Espagne" (2'26).



Elegía gris a base de fosforescencia  de "Electronique Guerrilla". Nunca dos minutos expresaron tanto. Seguir a Heldon es siempre sanador y revitalizante. Buena medicina para el alma.
JJ IGLESIAS



¿Te gustó el artículo? No te pierdas de los próximos artículos 



Vuestros comentarios son nuestra energía















Comentarios

anuncios multiplex