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Z.Z. HILL - I'M A BLUES MAN (1983)

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 Como casi siempre hay un antes y un después en la carrera de todo artista y en el caso de ZZ Hill lo tendríamos que buscar en su desembarco a Moloco Records. Pero remitámonos e indaguemos en el pasado de este bluesman con marcada vocalización soulera nacido como Arzell Hill en Napoles, Texas (1935) y que pasó buena parte de su infancia en el coro de la iglesia y ya entrada su adolescencia se larga a la cabeza de un grupo vocal llamado Spiritual Five, alternando con su trabajo habitual de camionero. En los sesenta los discos de BB King, Freddie King, Sam Cooke, Bobby "Blue" Bland y Wilson Pickett empezaron a llamarle poderosamente la atención de tal manera que comenzó a escribir sus propias canciones y cantar influenciados por estos próceres del blues y el soul. Alentado por su hermano Matt enfiló hacia California en busca de alguna oportunidad y sus primeros trabajos no tuvieron el suceso deseado; poca concurrencia a sus shows, falta de promoción y una decadencia de la músic...

DASK – Electron Utopia (2017/SynGate)

 Enigmático sintetista británico que responde a las siglas D.A.S.K. (Danish Arithmetic Sequence Calculator). Que fue el nombre de la primera computadora de Dinamarca. Bajo éste seudónimo se esconde un importante ingeniero de sonido y experto en electrónica. 



Posee una decena de álbumes,  siendo "Born from the Stars" (2023) el último lanzamiento. Nosotros preferimos comenzar por el debut, "Electron Utopia", siguiendo una lógica cronológica. Ésta fue la primera referencia del sello SynGate.

Con un inmenso manto drónico lleno de misterio se iniciaba el tema-titulo, "Electron Utopia" (13'04), como en un antigravitarorio viaje en alfombra mágica de espesura en capas superpuestas de influencia Eno. Al minuto 5" toma el turbo-sequencer y entra en territorios berlineses explícitos,  con modelado rítmico de minuciosa melodía mínimal. Que lo aproxima a edenes cibernautas próximos a "Rubicon". Consta de un epílogo final de pacífica raigambre paisajista, llegando a buen puerto y sin novedad.

Imagino que "Lorentz Force" (19'07) será un homenaje al sintetista Rudiger Lorentz. Leyenda electrónica de los 70 menos conocida que el resto de sospechosos habituales. Gigantescas nebulosas oceánicas  crean schulzianos mundos, pletóricos en densidad de síntesis. No sin recurrir a cierto oscurantismo ambient intrínseco  en la original Berlín School, (nada de amabilidades). De nuevo nos lleva a formas sonoras metamorfas de cercanías con "Ricochet". Cosa que los tangerinos más nostálgicos agradecerán sobremanera. El caudal rítmico crea su propio hábitat que domina el curso de la suite, con un alto nivel creativo y curativo.

Efectivamente,  "Desert Synchrotron" (5'52) es como ponerle banda sonora a un episodio de "El Incal" de Jodorowsky/Moebius. Desoladas llanuras desérticas  de etérea y subliminal melodía cibernético-arenosa.

Para la final "Electron Transfer" (10'48) DASK echa mano de su infalible arma cinemática,  consiguiendo un efecto tan fructífero y espectacular como Tangerine Dream en su recordada "Sorcerer", para William Friedkin.

Aún tenemos un bonus, "Electron Transfer-Station Remix" (8'35). Remezcla de la anterior que va más "al grano" y acelera su tempo. No era necesaria.



El disco ya funcionaba estupendamente sin aditamentos. Pero se agradecen unos minutos más de tan buen ejercicio de estilo berlinés. 

J.J. IGLESIAS




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