Voy viendo como los blogs que se dedicaban al progresivo clásico y sinfónico van desapareciendo paulatinamente salvo claro está los que están al día y priorizan los sonidos metaleros. El tecnicismo y la violencia en un mundo que se asfixia y degrada a si mismo ha desplazado casi por completo cualquier atisbo de sensibilidad y delicadeza. En otro tiempo esto lo vería con pesar y tristeza ahora ya me da igual y entiendo que los tiempos son “otros” y que esto es inevitable. La gente lo va dejando porque advierte esa degradación a una velocidad difícil de gestionar por la pérdida absoluta de la razón. El desinterés y la desidia cada vez mayor hacia todo lo que requiera esfuerzo, atención, calma inteligencia y reflexión. Podría entenderlo si el motivo fuese porque la música sinfónica progresiva imaginativa actual fuese realmente aburrida y previsible en su totalidad o las composiciones y ejecución fuesen mediocres y malas. Naturalmente en parte estas lo son y esto existe. Hay can...
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Stealers Wheel - Stealers Wheel (1972, A&M)
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En 1971, y apoyado por más de diez músicos invitados, Gerry Rafferty publica el premonitorio Can I Have My Money Back, más de un quinquenio antes de que viera la luz aquel City To City en el que se contenía el hit “Baker Street”. Ese larga duración del 71 significaría el basamento idóneo para que un año después (casi dos atendiendo a los meses de publicación) se presentara ante el gran público el primer disco homónimo del quinteto Stealers Wheel. Una agrupación que llegaba con unas credenciales irreprochables, y es que mucho se valoraba que un álbum escondiera tras sus labores de producción al tándem Leiber/Stoller.
Los recién nacidos parecían balbuceo como respuesta a Crosby, Stills, Nash & Young, algo similar a lo que había gestado también por aquellos días el trío America. Aunque algo había de cierto en dichas pretensiones, hay que dejar claro que con su carta de presentación el combo enseguida mostró unas maneras que les distanciaban bastantes metros del folk rock y les aposentaban sobre un trono creado a base de melodías pop, guitarras rock y desarrollos de ese soft rock tan característico de los 70 y en definitiva deudor de la psicodelia amable.
De esta forma, y recorriendo las diez canciones que conseguían rebosar el redondo, el oyente queda ensimismado por seudo baladas de alta carga vocal (“Late Again”, una gema por descubrir, o “You Put Something Better Inside Me”), pasajes de rock marcado y cercano a los inconmensurables Free de Paul Rodgers (“I Get By” o “José”), sin olvidar el buque insignia “Stuck In The Middle”, una tonada que les dio el éxito masivo a los dos lados del Atlántico en 1973. Una creación simple pero efectiva, con un estribillo directo, paradigma del sencillo pop, una apuesta con la que era casi imposible hundirse en el océano de las listas.
En noviembre del citado 73 saldría a la venta el segundo trabajo de Stealers Wheel, un Ferguslie Park que demostraba a todas luces que el conjunto era verdadera propiedad de la pareja compositiva formada por Gerry Rafferty y Joe Egan, ya que tanto el baterista Rod Coombes, como el guitarrista Paul Pilnick y el bajista Tony Williams, dejaban el barco para jamás volver a enrolarse.
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