Los holandeses Focus o mejor dicho la banda de Thijs Van Leer no pudo hacer la gira de su 50 aniversario por culpa del covid y como les pasó a muchos otros fueron meses de paralización total de actividad. Aparentemente siguen en activo ya que el 2024 apareció el Focus 12 aunque no encuentro información de si siguen tocando en directo. El caso es que siguiendo esta línea de “testamentos musicales” o últimos coletazos de actividad neuronal de progresivos veteranos (o no prog si se da el caso) que niegan jubilarse. He de admitir qué, de algunos músicos de tiempos pretéritos, aquellos en que se hacía música de verdad, lo llevan mejor que otros. El señor Van Leer es uno de ellos porque aún mantiene sus capacidades. En otras circunstancias los más sensatos y dignos lo dejan para evitar dar una imagen patética, pero otros intentan revivir o mantener la gloria de lo que fueron sin capacidades ya para hacerlo ya sea pérdida de voz, artrosis en los dedos o lentitud de reacción y el resultado pre...
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Stealers Wheel - Stealers Wheel (1972, A&M)
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En 1971, y apoyado por más de diez músicos invitados, Gerry Rafferty publica el premonitorio Can I Have My Money Back, más de un quinquenio antes de que viera la luz aquel City To City en el que se contenía el hit “Baker Street”. Ese larga duración del 71 significaría el basamento idóneo para que un año después (casi dos atendiendo a los meses de publicación) se presentara ante el gran público el primer disco homónimo del quinteto Stealers Wheel. Una agrupación que llegaba con unas credenciales irreprochables, y es que mucho se valoraba que un álbum escondiera tras sus labores de producción al tándem Leiber/Stoller.
Los recién nacidos parecían balbuceo como respuesta a Crosby, Stills, Nash & Young, algo similar a lo que había gestado también por aquellos días el trío America. Aunque algo había de cierto en dichas pretensiones, hay que dejar claro que con su carta de presentación el combo enseguida mostró unas maneras que les distanciaban bastantes metros del folk rock y les aposentaban sobre un trono creado a base de melodías pop, guitarras rock y desarrollos de ese soft rock tan característico de los 70 y en definitiva deudor de la psicodelia amable.
De esta forma, y recorriendo las diez canciones que conseguían rebosar el redondo, el oyente queda ensimismado por seudo baladas de alta carga vocal (“Late Again”, una gema por descubrir, o “You Put Something Better Inside Me”), pasajes de rock marcado y cercano a los inconmensurables Free de Paul Rodgers (“I Get By” o “José”), sin olvidar el buque insignia “Stuck In The Middle”, una tonada que les dio el éxito masivo a los dos lados del Atlántico en 1973. Una creación simple pero efectiva, con un estribillo directo, paradigma del sencillo pop, una apuesta con la que era casi imposible hundirse en el océano de las listas.
En noviembre del citado 73 saldría a la venta el segundo trabajo de Stealers Wheel, un Ferguslie Park que demostraba a todas luces que el conjunto era verdadera propiedad de la pareja compositiva formada por Gerry Rafferty y Joe Egan, ya que tanto el baterista Rod Coombes, como el guitarrista Paul Pilnick y el bajista Tony Williams, dejaban el barco para jamás volver a enrolarse.
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