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LA ESCENA DE CANTERBURY 9: Hatfield and the North

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 Entre 1972 y 1975 las idas y venidas, entradas y salidas serían la constante y las piezas sueltas de los músicos desperdigados del panorama se juntaban para tocar, probar ideas y cuando había suerte y principalmente algún presupuesto económico: grabar un álbum.  La primera super - agrupación de Canterbury serían Hatfield And The North o lo que es lo mismo Dave Stewart como teclista, Richard Sinclair como bajista y voz, Phil Miller a la guitarra y un llegado desde las bandas Delivery y Gong sacudiendo la batería llamado Pip Pyle. La alegría y constancia como es costumbre en esta gente daría solamente para dos discos: el homónimo “Hatfield and the North” de 1974 y el “Rotters Club” de 1975. En un principio en la banda estarían Steve Miller y poco después David Sinclair junto a su primo. Antes de renombrarse Hatfields actuarían como Delivery como una reforma de dicha banda de blues rock y jazz hasta que los cambios de personal dejan los miembros mencionados al principio.  L...

Stealers Wheel - Stealers Wheel (1972, A&M)

En 1971, y apoyado por más de diez músicos invitados, Gerry Rafferty publica el premonitorio Can I Have My Money Back, más de un quinquenio antes de que viera la luz aquel City To City en el que se contenía el hit “Baker Street”. Ese larga duración del 71 significaría el basamento idóneo para que un año después (casi dos atendiendo a los meses de publicación) se presentara ante el gran público el primer disco homónimo del quinteto Stealers Wheel. Una agrupación que llegaba con unas credenciales irreprochables, y es que mucho se valoraba que un álbum escondiera tras sus labores de producción al tándem Leiber/Stoller. 


Los recién nacidos parecían balbuceo como respuesta a Crosby, Stills, Nash & Young, algo similar a lo que había gestado también por aquellos días el trío America. Aunque algo había de cierto en dichas pretensiones, hay que dejar claro que con su carta de presentación el combo enseguida mostró unas maneras que les distanciaban bastantes metros del folk rock y les aposentaban sobre un trono creado a base de melodías pop, guitarras rock y desarrollos de ese soft rock tan característico de los 70 y en definitiva deudor de la psicodelia amable. 

De esta forma, y recorriendo las diez canciones que conseguían rebosar el redondo, el oyente queda ensimismado por seudo baladas de alta carga vocal (“Late Again”, una gema por descubrir, o “You Put Something Better Inside Me”), pasajes de rock marcado y cercano a los inconmensurables Free de Paul Rodgers (“I Get By” o “José”), sin olvidar el buque insignia “Stuck In The Middle”, una tonada que les dio el éxito masivo a los dos lados del Atlántico en 1973. Una creación simple pero efectiva, con un estribillo directo, paradigma del sencillo pop, una apuesta con la que era casi imposible hundirse en el océano de las listas. 


En noviembre del citado 73 saldría a la venta el segundo trabajo de Stealers Wheel, un Ferguslie Park que demostraba a todas luces que el conjunto era verdadera propiedad de la pareja compositiva formada por Gerry Rafferty y Joe Egan, ya que tanto el baterista Rod Coombes, como el guitarrista Paul Pilnick y el bajista Tony Williams, dejaban el barco para jamás volver a enrolarse.
por Sergio Guillén
sguillenbarrantes.wordpress.com



 







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