Los primeros 70 también traen, junto al soul de los finales 60, la fiebre latín rock al underground español. Principalmente por Santana y José Feliciano. Barrabás será el efecto inmediato, puesto en marcha por el visionario Fernado Arbex. Y "Wild Safari" conquistará discotecas de medio mundo. Otro ex-Brincos, Juan Pardo, recoge el guante retador en un movimiento similar no muy original, y picado por el éxito internacional de Barrabás. Se trae a dos hermanos colombianos de Medellín, llamados Elkin y Nelson Marín. Se habían recorrido USA y Europa en busca de la esquiva fortuna, y mira por donde, la flauta sonó aquí. Juan Pardo los apadrina y pule su imagen, amariconizando con elegancia, eso sí, para poder entrar también en eso del glam rock. Que aquí sería "gay power", y gracias que no lo llamaron "trucha rock". Poco tenían que ver con todo eso, pero bueno, había que estar en onda. Fue todo un "too much, too soon". En un mismo año, 1974, su...
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Stealers Wheel - Stealers Wheel (1972, A&M)
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En 1971, y apoyado por más de diez músicos invitados, Gerry Rafferty publica el premonitorio Can I Have My Money Back, más de un quinquenio antes de que viera la luz aquel City To City en el que se contenía el hit “Baker Street”. Ese larga duración del 71 significaría el basamento idóneo para que un año después (casi dos atendiendo a los meses de publicación) se presentara ante el gran público el primer disco homónimo del quinteto Stealers Wheel. Una agrupación que llegaba con unas credenciales irreprochables, y es que mucho se valoraba que un álbum escondiera tras sus labores de producción al tándem Leiber/Stoller.
Los recién nacidos parecían balbuceo como respuesta a Crosby, Stills, Nash & Young, algo similar a lo que había gestado también por aquellos días el trío America. Aunque algo había de cierto en dichas pretensiones, hay que dejar claro que con su carta de presentación el combo enseguida mostró unas maneras que les distanciaban bastantes metros del folk rock y les aposentaban sobre un trono creado a base de melodías pop, guitarras rock y desarrollos de ese soft rock tan característico de los 70 y en definitiva deudor de la psicodelia amable.
De esta forma, y recorriendo las diez canciones que conseguían rebosar el redondo, el oyente queda ensimismado por seudo baladas de alta carga vocal (“Late Again”, una gema por descubrir, o “You Put Something Better Inside Me”), pasajes de rock marcado y cercano a los inconmensurables Free de Paul Rodgers (“I Get By” o “José”), sin olvidar el buque insignia “Stuck In The Middle”, una tonada que les dio el éxito masivo a los dos lados del Atlántico en 1973. Una creación simple pero efectiva, con un estribillo directo, paradigma del sencillo pop, una apuesta con la que era casi imposible hundirse en el océano de las listas.
En noviembre del citado 73 saldría a la venta el segundo trabajo de Stealers Wheel, un Ferguslie Park que demostraba a todas luces que el conjunto era verdadera propiedad de la pareja compositiva formada por Gerry Rafferty y Joe Egan, ya que tanto el baterista Rod Coombes, como el guitarrista Paul Pilnick y el bajista Tony Williams, dejaban el barco para jamás volver a enrolarse.
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