No me gustan las listas. Son injustas, incompletas y siempre les falta algo. A no ser que te las tomes en tono didáctico, y sirvan para descubrir buena música. Es mi objetivo. Le debía una de éstas desde hace tiempo al boss del blog, Juan Carlos Miñana. Cuando menos se lo esperaba, allá que va. Son todo discos de antes de 1980. Incluso algo de prehistoria, con dos de 1973. Evidentemente, USA gana por mayoría en un género que nació allí. Pero he querido insertar alguno de otros sitios. No, no vas a encontrar aquí Alphas Centauris, Trillions, Starcastles, Zazus, Gullivers, Russias o Bighorns. Aunque podría, porque seguro que a más de uno, le suena a chino. La idea es que sea una lista inusual, que evite a los sospechosos habituales que te pondrían en una revista como Rock Candy. Ni muy tópica, ni muy elitista, (bueno, algo sí). Pero no me he centrado en buscar rarezas imposibles, que no estén ni en Internet. Es casi todo Pomp (o así). Con (hard) rock y algo de Art ...
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Stealers Wheel - Stealers Wheel (1972, A&M)
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En 1971, y apoyado por más de diez músicos invitados, Gerry Rafferty publica el premonitorio Can I Have My Money Back, más de un quinquenio antes de que viera la luz aquel City To City en el que se contenía el hit “Baker Street”. Ese larga duración del 71 significaría el basamento idóneo para que un año después (casi dos atendiendo a los meses de publicación) se presentara ante el gran público el primer disco homónimo del quinteto Stealers Wheel. Una agrupación que llegaba con unas credenciales irreprochables, y es que mucho se valoraba que un álbum escondiera tras sus labores de producción al tándem Leiber/Stoller.
Los recién nacidos parecían balbuceo como respuesta a Crosby, Stills, Nash & Young, algo similar a lo que había gestado también por aquellos días el trío America. Aunque algo había de cierto en dichas pretensiones, hay que dejar claro que con su carta de presentación el combo enseguida mostró unas maneras que les distanciaban bastantes metros del folk rock y les aposentaban sobre un trono creado a base de melodías pop, guitarras rock y desarrollos de ese soft rock tan característico de los 70 y en definitiva deudor de la psicodelia amable.
De esta forma, y recorriendo las diez canciones que conseguían rebosar el redondo, el oyente queda ensimismado por seudo baladas de alta carga vocal (“Late Again”, una gema por descubrir, o “You Put Something Better Inside Me”), pasajes de rock marcado y cercano a los inconmensurables Free de Paul Rodgers (“I Get By” o “José”), sin olvidar el buque insignia “Stuck In The Middle”, una tonada que les dio el éxito masivo a los dos lados del Atlántico en 1973. Una creación simple pero efectiva, con un estribillo directo, paradigma del sencillo pop, una apuesta con la que era casi imposible hundirse en el océano de las listas.
En noviembre del citado 73 saldría a la venta el segundo trabajo de Stealers Wheel, un Ferguslie Park que demostraba a todas luces que el conjunto era verdadera propiedad de la pareja compositiva formada por Gerry Rafferty y Joe Egan, ya que tanto el baterista Rod Coombes, como el guitarrista Paul Pilnick y el bajista Tony Williams, dejaban el barco para jamás volver a enrolarse.
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