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THE FLOWER KINGS: “The Sum Of No Evil” (2007) “Banks Of Eden” (2012) y “Desolation Rose” (2013)

En una reciente conversación con JJ.Iglesias llegamos a la conclusión, o él más bien me convenció, de que los últimos trabajos de The Flower Kings eran una continuación de más de lo mismo. Yo he sido consciente de que para un blog como Rockliquias hablar de un grupo que no supone ninguna rareza especial ni mucho menos unos desconocidos, pudiera resultar una obviedad progresiva y una banda más que amortizada por los seguidores del prog rock. Pero al meterme en el jardín escandinavo no me parecía bien dejarlos pasar por alto. Recordemos que ellos fueron el faro en los 90´s que puso en el mapa de manera mucho más generalizada a nivel conocimiento abriendo muchas puertas de todas las músicas venidas de las tierras de Ragnar Lodbrok que, aunque rey vikingo danés según las leyendas, también representa de alguna forma el espíritu aventurero y temido de las tierras del norte que acojonó no sin razón, a la cristianizada y oscura Europa del siglo IX. 


Si nos ponemos a elucubrar llevando las fantasías a nuestra época la aparición de Escandinavia en el terreno musical de los 90´s también resultó ser algo parecido pues la mortandad progresiva del resto de Europa era patente o los que quedaban no lo estaban haciendo demasiado bien. Dicho esto, con estos tres últimos discos de los TFK doy por terminado el ciclo nórdico. Naturalmente que se han quedado muchísimos en el tintero, no pretendemos ser una enciclopedia temática, tan solo un blog de referencia. Llevamos cincuenta referencias comentadas y debemos intuir aunque nadie lo diga, cuando el que nos lee empieza a cansarse de más de lo mismo.


Los últimos trabajos de Roine y sus muchachos tienen las mismas virtudes y quizás menos inconvenientes que el resto de su discografía. “The Sum Of No Evil” casi agota el tiempo límite de un CD con tan solo 6 largas piezas. Afortunadamente en esta ocasión han dejado las canciones cortas de relleno y se han esforzado por construir piezas altamente sinfónicas y melódicas. “One More Time” (13.05) es la clásica construcción ampulosa y compleja y vuelven a sus primeros orígenes, pero ahora con una veteranía más que sobrada. Una pieza bonita realmente y eliminando pasajes abruptos o chocantes como en los anteriores discos más recientes. Es una composición muy bien hecha y muy trabajada, con cantidad de detalles y generosos pasajes de teclado. Bodin se luce como nunca en este corte casi eclipsando a Roine que de vez en cuando va metiendo hermosos fraseos de guitarra. Me gusta aquí la Voz de Froberg siempre con el recuerdo Génesis - Yes en mi memoria y en general la construcción compositiva la veo mucho más consistente y lógica que en otras ocasiones. 



 La siguiente suite “El amor es la única respuesta” dura 25 mtos y tengo que reconocer que es de las mejores larga escala que han compuesto la banda en su historia y una de mis favoritas. Stolt la comienza con su peculiar voz y la sucesión de melodías al igual que hicieron con “Stardust We Are” se suceden de forma emotiva y muy bien entrelazadas. A pesar de que también hay pasajes de fuerza y voltaje, están bastante bien adecuados a la composición que suena casi como una sinfonía moderna. Fantástica la guitarra, incluso los breves trazos de saxo tienen su momento. Stolt nos sorprende con una forma de tocar muy fusión jazz a lo Dimeola, Santana o Mahavishnu más los toques Zappa que siempre de alguna manera están presentes. Las melodías enganchan durante toda la audición y los pasajes instrumentales son de lo más diverso. Es una pieza muy compleja con muchas puertas abiertas e innumerables cambios. Bodin vuelve a volar a gusto y ya estas metido de lleno en una música adictiva llena de feeling y alegría que no te soltará hasta el final. Ahora sí. Una pieza verdaderamente emocionante y altamente sinfónica y a pesar de su larga duración no se hace en absoluto ni pesada ni aburrida. Cuando están inspirados dan gusto. Puesto el nivel a buena altura el resto del disco quizás no llega a igualarlo, pero sigue teniendo imbricadas partes estupendas y buenas melodías. Disco muy superior a otros.



Con “Banks Of Eden” de 2012 sucede algo parecido ya contiene otra sensacional “sinfonía” de 25 mtos llamada “Numbers” y que puede que sea de lo más complejo descriptivo e interesante que hayan compuesto nunca. La densidad instrumental es desbordante y quizás no sea tan lírica y melódica como el amor es la última respuesta, yo la veo bastante más dramática y seria aunque no faltan numerosos momentos emotivos. Hay algún espíritu Beatles del I´m the Walrus por algún sitio y momentos hard setentero muy acentuado que alternan con una bonita y pegadiza melodía central. Hacia la mitad la cosa se tranquiliza con pasajes muy soñadores y cinematográficos. Bodin emula el espectral theremin y Stolt se vuelve más Gilmour dramático en un implacable solo de guitarra. El bajo sin trastes de Reingold nos recuerda la melodía principal y poco a poco se va desarrollando hasta el final con una feroz guitarra que casi grita protesta y se desgarra. Épico himno final. 




“For the Love Of Gold” es una hermosa composición con arrastre acústico de guitarras y sentido trasfondo melódico y por una vez es una canción que se queda en tu memoria. Me encantan cuando se ponen alegres y joviales porque su música brilla resplandeciente. Buenísimas partes de guitarra solista y organazos bien templados. En parecidas circunstancias aparecen los siguientes temas preferiblemente melódicos y con algún añejo toque beat. Otra bella canción termina este álbum con “Rising The Imperial” que vuelve a quedarse de forma agradable en tu recuerdo.

“Desolation Rose” de 2013 supone el adiós definitivo por el momento de los Flower Kings y por los títulos del álbum la temática no es precisamente optimista. Ahora ya no nos dicen que el amor es la respuesta, sino que ven negros nubarrones en el futuro que nos avecina: nos hablan de cielos fascistas oscuros, huesos durmientes o misas silenciosas. Donde ha quedado el hipismo happy y todo el mundo es bueno?... Parece que han despertado de un largo letargo, que en el mundo no hay duendes y hadas, que dios no está en ningún sitio y que la realidad en la que vivimos está llena de hijos de puta y mala gente. Por fin parece que se dan cuenta. Esta desolación suena efectivamente a despedida. La temática parece más propia de las neuras pesimistas del Roger Waters que de una banda heredada del buenismo hippy. 




La única pieza larga de 13 mtos es la que inaugura este último trabajo: “Tower One” donde las formas de componer pese a no haber cambiado sustancialmente ya no cantan alabanzas al rey de las flores. La pieza tiene un componente tristón pero todavía melódico y amable con bastante épica y una inevitable nostalgia aunque nubarrones y pájaros de mal agüero se filtran y ellos intenten salvar su mundo. La tristeza se ha instalado en el disco en la mayoría de canciones que van sucediéndose y la sombra metalera asoma acechando uniformes negros. Cuando hay cierto lirismo suena a desesperanza y a epitafio, pero la música se ha endurecido aunque parezca que de vez en cuando se desesperan por salir a la superficie como en la hermosa “Bood Of Eden” sin embargo la corta última pieza se llama “Tumbas Silenciosas”. Las únicas que quedan al final en la historia de la humanidad.



Dejamos Escandinavia y las próximas entregas están por definirse. Algo más variado y ecléctico?...ya veremos.
Alberto Torró











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