Vuelven los mexicanos locos por el prog más amplio de miras y más puro a la vez. Formados en 2018 y naciendo discográficamente en 2021 con un debut aplastante. Que tuvo continuación en un (supuesto) EP de 35 minutos, en el 2023, " Blue Storm ", comentado en éstas páginas por entonces. En aquel llevaban cantante. Ahora vuelven al formato instrumental-conceptual con "Universe 25". Rostro del Sol lo forman en éste nuevo registro, Mitch Balaant (guitarra), Jorge Trejo (bajo), Joel Franco (saxos), Miguel Martell (teclados), Cassiel Chacon (batería) y Alejandro Díaz (batería y congas). Sexteto pues, con fuerte defensa percusiva. Impaciente por su escucha, corro raudo a pinchar con urgencia su primer embate, "Universe 25" (5'24) de grueso hilo Moog como intro de advertencia a la estampida de talento que se avecina. Cercanías evidentes con el sagrado Rock Progresivo Italiano, fluidez de viento y barroquizante clavicordio. Desarrollado por inmenso hard rock...
Desde Oviedo saludan el cuarteto formado en 2016, Holy Mushroom. En ese mismo año ya editaron su prometedor homónimo estreno discográfico. Siendo "Moon" lo más reciente, editado en éste pasado mes de febrero. A pesar de que lo bautizan como "EP", no me parece a mí que una grabación de cerca de 45 minutos sea llamada como tal. Siendo la duración estándar de todo vinilo que se precie.
Que en mi pueblo esto es un álbum con todas las de la ley, vaya. La banda está compuesta por Alex Castro (bajo), Alberto Arce (guitarra), Pablo Argüelles (batería) y Enol Cuesta (teclados). Y fue muy bien grabado en Asturcon Studios, por Berto del Mazo y Boniel Llaneza. Su agenda de directos es ágil, habiendo compartido escenarios con White Hills, Colour Haze, Orange Goblin, Elder o Kikagaku Moyo. No está nada mal.
"Moon" comienza con los etéreos sonidos y susurros de "La Caverna" (6'34), tarjeta de presentación netamente psych rock, con ecos floydianos en etapa de "Ummagumma". Blues espacial con floreciente wah wah que guiña un ojo a Gilmour, pero con la fuerza de la actualidad como aliada. En la parte final acelera esquemas y toda la banda nos obliga a prestar atención a su tremendo potencial. Excelente sección de ritmo, caballeros.
Estrategia similar utiliza "Birdwax Blues" (7'24), aunque la explosión sónica se adelanta aquí antes, con órgano de olor a sótano ( y a holy mushroom), y esencias psych 60s casi garage. Hasta que la elegante estela eléctrica de la guitarra, aunada al piano, nos arropa con una stoned voice (ignoro de quién), en un blues perezoso y antigravitatorio. Que igual nos los sitúa por palos Kraut de Can, que por otros West Coast a la Quicksilver Messenger Service.
"The Preacher" (12'34) da más lentos pasos por esa Luna de portada, llena de ruinas que nos callan y esconden, en otro trip lisergico para perderse gratamente y no volver. Pompeya reagrupada en una cava de jazz llena de niebla-nicotina (qué tiempos), con sabroso piano eléctrico y crujiente - hendrixiana guitarra explotando por Robin Trower. Un bajo fuzz a la Hugh Hopper nos muestra otra "monster band" como las que él tocaba.....Esto es inmenso, señores.
"Eufrates" (8'11) ya salió como single el año pasado, por tener entretenida a la parroquia. Una intro arpegiada con efectos nos introduce en las aguas de tan histórico río, a base de cosmic blues de intensidad Nova y momentazos de ralea similar a Gila, Jane, My Solid Ground, Krokodil o Tiger B. Smith.
Terminando, "Grand Finale in the Blind Desert" (8'59), conserva el misterio constante de su música, en base a teclados de enigmáticos fondos, melodías orientales, entramados rítmicos aracnidos y cáustica eléctrica de ilimitado buen gusto. Embryo, Mcchurch Soundroom, Out of Focus (hay saxo invitado), e Imán Califato Independiente en alegre jam fumeta exigiendo más respuestas al oráculo del otro plano astral, y ofreciendo a cambio excelsa música psico-progresiva. Sin mucho rival, a pesar de la creciente competencia, por éstas latitudes.
Una joya obligada a ser valorada en su justa medida.
Comentarios
Publicar un comentario