Han pasado nada menos que 50 años desde 1976. Medio siglo que siendo exagerado casi denominaría de estancamiento creativo que ya no remontaría el estilo progresivo, sino que se dedicaría a repetir fórmulas para contentar al comprador. Naturalmente aún se hicieron buenos discos y hubo momentos y revivals interesantes. Se llegó lejos en los primeros cinco años de la década de los 70´s. Casi por espejismo y como un sueño incomprensible, la música de esa época consiguió un estatus cultural de calidad. Nunca la música “rock” como generalización global estuvo tan cerca de la “gran música”. Las bandas clásicas progresivas consiguieron incluso cierto estatus de respeto en una pequeña parte del mundo académico (la más aperturista de mente) y eso sí que es realmente “una rareza”. A día de hoy esa connivencia y esa complicidad ya no existe. Como por arte de magia la espiritualidad cósmica de los pitufos pixies azules se desvanece y la banda reemplazante del planeta Gong, se queda en ti...
Encontré esta banda de casualidad “marujeando” por la red y en un blog muy interesante para amantes de rarezas llamado Prog Not Frog que recomiendo encarecidamente para los que busquéis cosas perdidas y extrañas del rock progresivo. Supply Demand & Curve fueron una banda natural de Dublin que funcionaron de 1970 a 1978 pero que al parecer solo hay constancia de esta grabación de 1976.
Nos encontramos con el cuarteto típico de guitarra, bajo, batería y teclados y añadiendo algún instrumento típico de la zona como el tin whistle más alguna voz femenina como la de Rosemarie Taylor. Su líder y principal y compositor es el teclista Jolyon Jackson, un multi-instrumentista proveniente del jazz en la década de los 60´s cuyo Fender Rhodes es el instrumento clave de esta grabación, sin olvidar algo de piano acústico, moog y órgano naturalmente. Su guitarrista Greg Boland forma parte de la legión de guitarristas de fusión de la época con un estilo fresco e imaginativo. La base rítmica fluida y elástica de Paul McAteer y Brian Masterson batería y bajo respectivamente forman el entramado preciso en una línea próxima a grupos como Isotope y con la cadencia rítmica característica de las bandas canterburianas. La influencia de los Caravan del cuarto y quinto disco se deja notar ligeramente en la mayoría de las piezas y en las voces y sofisticaciones varias nos acordamos de los Hatfield And The North. En definitiva una banda irlandesa muy influenciada por el sonido Canterbury pero que no olvida tampoco sus raíces folk- célticas.
Es un disco amable de piezas no muy largas pero muy elegantes y de fácil escucha con perfume muy jazzy y algo de clasicismo sinfo-prog muy moderado. En general todo el trabajo goza de un nivel de ejecución de alta calidad. Podemos escuchar la bonita voz femenina en la delicada “To know to night”. Un hermoso LP si hubiera posibilidad de conseguirlo cosa que supongo imposible. En la fuente de descarga vienen caracteres en japonés así que imaginaros donde se podría encontrar y posiblemente a qué precio prohibitivo. Es un álbum que roza la exquisitez y el caprichito de los hard-fans más frikis canterburianos yo mismo mismamente.
Alberto Torró
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When You’re By Yourself
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Samuel
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November The Third
Ooh Gilbert!
Freckle
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