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Hawkwind – Psychedelic Selection (2026 / Cherry Red)

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 Es de sobras sabido por su parroquia friki, que los Beatles lo inventaron todo. El andar hacia adelante, la rueda, el yo-yo y el calimocho. Insisto, lo inventaron todo, los tíos. Error. Fueron Hawkwind. Desde su querido Ladbroke Grove y con más drogas encima que en unas Olimpiadas. Allá en los finales 60, como Group X, mano a mano con Pink Fairies en su activismo anarco-contracultural.  Dave Brock es incombustible. Lleva toda la vida sacando adelante la nave Viento Halcón, con mayor o menor fortuna, dependiendo de lo favorable u hostil de las modas. No para de crear, de moverse, de componer y tocar en vivo......y de cambiar de miembros. He desistido de saber cuál es su actual formación,  porque seguro que alguien ha cambiado de un día para otro. En su pueblo yo creo que ya han tocado todos. Puede que ése sea el secreto. Mucho cambio, pero un solo líder. Todo cambia, para seguir siendo lo mismo. Hagan lo que hagan, sonará a Hawkwind. Y no sólo eso. Han creado una corrient...

MANNA/MIRAGE: Blue Dogs (2015) (Canterbury Ways)

Ya os hable de los Muffins en su momento y de su canterburiano primer álbum y también de su creciente evolución hacia la vanguardia del Rock In Oposition. Esta nueva entrega despista porque han cambiado su nombre de grupo por el título de su primer trabajo de 1978. Esta revitalización de tres de sus miembros originales con Dave Newhouse como líder a las teclas nos retrotrae en parte al estilo más “accesible” de sus inicios y también a un acercamiento hacia un jazz llamémosle más “convencional” tipo Nucleus o los últimos Soft Machine. 


Desde la primera pieza “Canterbury bells” intentan declarar abiertamente el sabor original (sin conseguirlo del todo). No obstante ahora ya son puro jazz y no complican tanto la mente del oyente. Siguen esos vientos característicos de los cuales beben también y mucho, de los Mothers originales. La música suena como más urbana y frívola, más americana si me lo permiten sus señorías, pero sin las ensoñaciones de psicodelia-fusion-jazz  british de aquel Manna/Mirage original y más como continuadores del legacy soft machinero. No tienen nada de estándar no os confundáis por mis palabras pero también tiene algo que no contiene aquella magia. La edad…? Y su asentamiento formalista…? puede ser. Hay partes que intentan pellizcarnos del recuerdo como el órgano-piano de “Blind Eye” y una escandalosa y áspera guitarra fuera de tono (totalmente adrede claro) en aras del free.

 Los temas se suceden como una escueta orquesta de cámara o grupo de pub snob. Hay partes más atractivas y otras más anodinas de típico álbum de ambiente jazz nocturno. Gustará a quien no pida milagros sonoros pero tampoco convencerá al que busque chica o emoción. La frialdad es más que aparente. Un álbum corto, bien tocado y realizado aunque musicalmente deja cierta sensación de abulia. Por cierto el cover art tiene el mismo mal gusto estético que la mayoría de las portadas zapperas.
Alberto Torró












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