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LA ESCENA DE CANTERBURY 3 (Soft Machine )

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 Con la marcha definitiva de Wyatt diremos adiós al sonido “naif-caprichoso-inventivo” de la banda que se meterá al estudio para grabar en una línea “jazz-free-fusión” perfecta para escuchar en una cámara frigorífica a menos 21 grados centígrados o en un viaje interminable en el trans - siberiano sin calefacción. También será el último disco del extraordinario Elton Dean. En esta ocasión será Phil Howard y John Marshall los encargados de sacudir los parches y repicar platos uno en cada cara del vinilo. El bajista ex-“Delivery” Roy Babbington entrará también a formar parte del elenco tocando el contrabajo acústico en un par de piezas. Este trabajo tendrá división de opiniones. En mi caso fue de los primeros discos que tuve de Soft Machine y le tengo aprecio, aunque reconozco que necesitas abrigo estufa y pasamontañas para escucharlo. El volumen five es un témpano de hielo. No hay lirismo ni piedad. La sensación de estar ante un cuadro abstracto sonoro sin saber dónde agarrarte. Pare...

MANNA/MIRAGE: Blue Dogs (2015) (Canterbury Ways)

Ya os hable de los Muffins en su momento y de su canterburiano primer álbum y también de su creciente evolución hacia la vanguardia del Rock In Oposition. Esta nueva entrega despista porque han cambiado su nombre de grupo por el título de su primer trabajo de 1978. Esta revitalización de tres de sus miembros originales con Dave Newhouse como líder a las teclas nos retrotrae en parte al estilo más “accesible” de sus inicios y también a un acercamiento hacia un jazz llamémosle más “convencional” tipo Nucleus o los últimos Soft Machine. 


Desde la primera pieza “Canterbury bells” intentan declarar abiertamente el sabor original (sin conseguirlo del todo). No obstante ahora ya son puro jazz y no complican tanto la mente del oyente. Siguen esos vientos característicos de los cuales beben también y mucho, de los Mothers originales. La música suena como más urbana y frívola, más americana si me lo permiten sus señorías, pero sin las ensoñaciones de psicodelia-fusion-jazz  british de aquel Manna/Mirage original y más como continuadores del legacy soft machinero. No tienen nada de estándar no os confundáis por mis palabras pero también tiene algo que no contiene aquella magia. La edad…? Y su asentamiento formalista…? puede ser. Hay partes que intentan pellizcarnos del recuerdo como el órgano-piano de “Blind Eye” y una escandalosa y áspera guitarra fuera de tono (totalmente adrede claro) en aras del free.

 Los temas se suceden como una escueta orquesta de cámara o grupo de pub snob. Hay partes más atractivas y otras más anodinas de típico álbum de ambiente jazz nocturno. Gustará a quien no pida milagros sonoros pero tampoco convencerá al que busque chica o emoción. La frialdad es más que aparente. Un álbum corto, bien tocado y realizado aunque musicalmente deja cierta sensación de abulia. Por cierto el cover art tiene el mismo mal gusto estético que la mayoría de las portadas zapperas.
Alberto Torró












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