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OUTSKIRTS OF INFINITY - Scenes from the Dreams of Angels (1989 / Infinity)

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 Estuve en contacto epistolar con Bari Watts en los primeros 90. Acababa de descubrir su live in the studio, "Stoned Crazy" (1989), que salió también el mismo año que éste "Scenes...." aunque posteriormente.  No era un recién llegado el Watts, ya llevaba su camino rodado. En 1971 estaba en una banda llamada Dune, donde Nick Saloman (Bevis Frond) tocaba el bajo. En el 73 estaba en Mayroc, otro power trío londinense que llegaron a grabar un single. En ésta banda ya estaba Ric Gunther, el tremendo batería de Outskirts of Infinity. El debut de éstos no llegaría hasta 1987, en el sello de Saloman, Woronzow, "Lords of the Dark Skies" se llamaba la criatura. Hendrix por un tubo, mística hippie y ambiente de 1967. "Scenes from the Dreams of Angels" es lo mismo, corregido y aumentado. Con el bajo y teclados de Nick Saloman. También por ésas fechas editaron su famoso "Acid Jam", con los mismos sospechosos habituales.  "Gates of Infinity...

MANNA/MIRAGE: Blue Dogs (2015) (Canterbury Ways)

Ya os hable de los Muffins en su momento y de su canterburiano primer álbum y también de su creciente evolución hacia la vanguardia del Rock In Oposition. Esta nueva entrega despista porque han cambiado su nombre de grupo por el título de su primer trabajo de 1978. Esta revitalización de tres de sus miembros originales con Dave Newhouse como líder a las teclas nos retrotrae en parte al estilo más “accesible” de sus inicios y también a un acercamiento hacia un jazz llamémosle más “convencional” tipo Nucleus o los últimos Soft Machine. 


Desde la primera pieza “Canterbury bells” intentan declarar abiertamente el sabor original (sin conseguirlo del todo). No obstante ahora ya son puro jazz y no complican tanto la mente del oyente. Siguen esos vientos característicos de los cuales beben también y mucho, de los Mothers originales. La música suena como más urbana y frívola, más americana si me lo permiten sus señorías, pero sin las ensoñaciones de psicodelia-fusion-jazz  british de aquel Manna/Mirage original y más como continuadores del legacy soft machinero. No tienen nada de estándar no os confundáis por mis palabras pero también tiene algo que no contiene aquella magia. La edad…? Y su asentamiento formalista…? puede ser. Hay partes que intentan pellizcarnos del recuerdo como el órgano-piano de “Blind Eye” y una escandalosa y áspera guitarra fuera de tono (totalmente adrede claro) en aras del free.

 Los temas se suceden como una escueta orquesta de cámara o grupo de pub snob. Hay partes más atractivas y otras más anodinas de típico álbum de ambiente jazz nocturno. Gustará a quien no pida milagros sonoros pero tampoco convencerá al que busque chica o emoción. La frialdad es más que aparente. Un álbum corto, bien tocado y realizado aunque musicalmente deja cierta sensación de abulia. Por cierto el cover art tiene el mismo mal gusto estético que la mayoría de las portadas zapperas.
Alberto Torró












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