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STACK - Above All (1969/ Stack)

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 Discos como éste son la razón de ser de Rockliquias. Se trata de una auténtica reliquia rock de primer orden, recién reeditada por los expertos rescatadores de Lleida, Guerssen. Cuánto bien le están haciendo a la historia más desconocida del rock.  Stack fueron un quinteto procedente del sur de California. Cuyas raíces,  consecuentemente, estaban en combos de surf music de los 60. Allá por 1968 se reúnen para incendiar escenarios con el más abrasivo hard rock del momento. Parecen más bien de Detroit. Rick Gould (guitarra solista, voz),  Kurt Feierabend (guitarra rítmica,  voz), Bill Sheppard (voz solista), Bob Ellis  (batería) y Buddy Clark (bajo). No se puede decir que no se codearan con los grandes : Buffalo Springfield, Three Dog Night, Iron Butterfly, Alice Cooper (asiduos compartiendo escenario), Flying Burrito Brothers,  New Yardibirds (Led Zeppelin, de hecho) o su primer concierto grande, que fue junto a Spirit. El mismo Jimi Hendrix utilizó su equipo para una improvisada jam j

MANNA/MIRAGE: Blue Dogs (2015) (Canterbury Ways)

Ya os hable de los Muffins en su momento y de su canterburiano primer álbum y también de su creciente evolución hacia la vanguardia del Rock In Oposition. Esta nueva entrega despista porque han cambiado su nombre de grupo por el título de su primer trabajo de 1978. Esta revitalización de tres de sus miembros originales con Dave Newhouse como líder a las teclas nos retrotrae en parte al estilo más “accesible” de sus inicios y también a un acercamiento hacia un jazz llamémosle más “convencional” tipo Nucleus o los últimos Soft Machine. 


Desde la primera pieza “Canterbury bells” intentan declarar abiertamente el sabor original (sin conseguirlo del todo). No obstante ahora ya son puro jazz y no complican tanto la mente del oyente. Siguen esos vientos característicos de los cuales beben también y mucho, de los Mothers originales. La música suena como más urbana y frívola, más americana si me lo permiten sus señorías, pero sin las ensoñaciones de psicodelia-fusion-jazz  british de aquel Manna/Mirage original y más como continuadores del legacy soft machinero. No tienen nada de estándar no os confundáis por mis palabras pero también tiene algo que no contiene aquella magia. La edad…? Y su asentamiento formalista…? puede ser. Hay partes que intentan pellizcarnos del recuerdo como el órgano-piano de “Blind Eye” y una escandalosa y áspera guitarra fuera de tono (totalmente adrede claro) en aras del free.

 Los temas se suceden como una escueta orquesta de cámara o grupo de pub snob. Hay partes más atractivas y otras más anodinas de típico álbum de ambiente jazz nocturno. Gustará a quien no pida milagros sonoros pero tampoco convencerá al que busque chica o emoción. La frialdad es más que aparente. Un álbum corto, bien tocado y realizado aunque musicalmente deja cierta sensación de abulia. Por cierto el cover art tiene el mismo mal gusto estético que la mayoría de las portadas zapperas.
Alberto Torró












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