No todo fueron malos augurios para el 2020. O tal vez por mediación de ellos, se consiguieron algunos efectos óptimos. Ésas cosas tan contradictorias, que tiene el ser humano. Tanner Ratcliffe decidió desde Washington, poner en marcha ése año su proyecto Liquify. One Man band que ya lleva siete discos editados. El último, este "Voyage to the Outer Worlds". Al que le mete condimentos stoner a una más que depurada lección de space rock. En realidad, es un fino guitarrista de blues que gusta de otros estilos, y los combina con efectividad. Sin hacer grandes cábalas alquimistas. A veces lo más simple es lo más efectivo. Cuidado, que es un arreglista de nivel. Y lo demuestra a cada disco. Pinchamos "Rays from Andromeda" (9'39) y asistimos a una recuperación kosmische desde un más actual escenario sonoro. Ingrávidas cuerdas disparadas desde un mástil de genuina configuración bluesy. Que igual pueden evocar a Achim Reichel, Manuel Gŏttsching que Peter Green o Kim S...
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MANNA/MIRAGE: Blue Dogs (2015) (Canterbury Ways)
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Ya os hable de los Muffins en su momento y de su canterburiano primer álbum y también de su creciente evolución hacia la vanguardia del Rock In Oposition. Esta nueva entrega despista porque han cambiado su nombre de grupo por el título de su primer trabajo de 1978. Esta revitalización de tres de sus miembros originales con Dave Newhouse como líder a las teclas nos retrotrae en parte al estilo más “accesible” de sus inicios y también a un acercamiento hacia un jazz llamémosle más “convencional” tipo Nucleus o los últimos Soft Machine.
Desde la primera pieza “Canterbury bells” intentan declarar abiertamente el sabor original (sin conseguirlo del todo). No obstante ahora ya son puro jazz y no complican tanto la mente del oyente. Siguen esos vientos característicos de los cuales beben también y mucho, de los Mothers originales. La música suena como más urbana y frívola, más americana si me lo permiten sus señorías, pero sin las ensoñaciones de psicodelia-fusion-jazz british de aquel Manna/Mirage original y más como continuadores del legacy soft machinero. No tienen nada de estándar no os confundáis por mis palabras pero también tiene algo que no contiene aquella magia. La edad…? Y su asentamiento formalista…? puede ser. Hay partes que intentan pellizcarnos del recuerdo como el órgano-piano de “Blind Eye” y una escandalosa y áspera guitarra fuera de tono (totalmente adrede claro) en aras del free.
Los temas se suceden como una escueta orquesta de cámara o grupo de pub snob. Hay partes más atractivas y otras más anodinas de típico álbum de ambiente jazz nocturno. Gustará a quien no pida milagros sonoros pero tampoco convencerá al que busque chica o emoción. La frialdad es más que aparente. Un álbum corto, bien tocado y realizado aunque musicalmente deja cierta sensación de abulia. Por cierto el cover art tiene el mismo mal gusto estético que la mayoría de las portadas zapperas.
Alberto Torró
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