BATERISTAS EN LA SOMBRA Cap. 50: Jordi Colomer, el pulso elegante de Iceberg y uno de los grandes bateristas olvidados del rock progresivo español.
En aquella sección de hace unos años que llamamos "Serie Pioneros", ya trajimos al italiano Piero Umiliani.
Cuando hizo este "Synthi Time", ya iba por sus 45 años de edad. Ya había grabado muchas bandas sonoras, música de orientación jazz, encargos y experimentos sonoros diversos.
Con este álbum ofrecía una suerte de experimental Library Music centrada en el sintetizador. Aunque también hace uso del órgano Hammond o el spinet.
Un original de "Synthi Time" se planta hoy en los 800 pavos sin ponerse colorao. Aunque hubo reedición en cd en 2015 (que ya anda por los 30 machacantes).
Asistimos pues, a una deliciosa sesión de ingenuidad electrónica, que siempre resulta fresca y agradable. Y más viniendo de un maestro como Umiliani.
El inicio con "Synthi Theme" podría pasar por banda sonora para una peli porno-soft de Jess Franco. Un elemento de nostalgia y profusión de sonidos variados, hacen de la pieza algo decididamente retro, que debe ser evaluado en su contexto temporal. Y resulta.
"Synthi Grottesco" experimenta con todo tipo de ruiditos de primitiva analogía. Calidez y "futurismo" muy de la época. Viñetas sonoras de no más de cuatro minutos que sin embargo, exhiben densidad en ideas e intenciones melódicas constantes.
"Arabia Synthesizer" creo que ya había aparecido en el álbum "Musicaelettronica Vol 1" (1969), el cual ya reseñamos. Cyber-lounge para trekkies aficionados al Sr. Spock y el vermú con clase. Deliciosa porción sci-fi steampunk, palabro éste que ni existía por entonces.
"Synthi Epico" define muy bien y acerca posiciones kraut a ilustres gentes como Moebius o Roedelius, en cualquiera de sus proyectos. Quizá el italiano se siente más preocupado por la coherencia melódica, que los alemanes.
Su extensión es parecida en "Synthi Dance". Umiliani juega con su juguete con la curiosidad de un niño, pero con estudio y decidido impulso compositor.
Riesgo equilibrado que en "Synthi Water" apuesta por acuíferas vibraciones y pioneras ondulaciones drónicas. Algo naif, si se quiere. Eso le da un elemento de frescura formidable al disco, en toda su escucha.
Claramente, "Synthi Pastorale" va de eso, y suena como un bonito ensayo de Wakeman en su primera etapa. Sonido Moog (o similar), con el que se atreve a "solear", porque Piero era ya un veterano músico curtido en mil batallas.
"Synthi Melody" abre la segunda cara con más vibras lounge, órgano, líneas aterciopeladas y cercanías con Mort Garson o Isao Tomita.
La mayor diferencia con la electrónica actual es un claro enfoque emocional, humano y sentimental. Algo que en el frenético devenir actual, se ha perdido por completo.
"Synthi Waltz" o "Synthi Marcia" por ejemplo, son pequeñas cápsulas del tiempo que capturan el sentir de aquellos primeros 70 a un nivel de aspiración mainstream.
"Synthi Bossa Nova" o "Synthi West" dan suficientes pistas con sus títulos. A veces como en la primera, con clara orientación de Exótica.
Lo mismo para "Synthi Boogie" o la final "Synthi Pianola".
La Library Music era en aquellos tiempos "el patito feo" del mercado discográfico. Destinados al cajón de ofertas prácticamente al salir.
En una reciente visita a Barcelona pude comprobar que ahora no sólo disponen de sus propias secciones especializadas. Sino que sus precios son pasto de coleccionismo bruto. Creo que por una sencilla razón.
Se tiende a buscar música más humana. Y para eso, nada mejor que bucear en el pasado y en sus ricos tesoros.
J.J. IGLESIAS
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