Rick Wakeman & The English Rock Ensemble – Return To The Red Planet (2026 / Madfish)
Fue una fatalidad que "The Red Planet" apareciera en el fatídico 2020. Un año nada propicio para iniciar proyectos. Y un álbum que como era de esperar, pasó bastante inadvertido. Aún a pesar de contener logros evidentes. Una vuelta al prog por todo lo alto, que ya comenzara con aquel excelente "Out There" (2004), también de temática conceptual sci-fi.
De aquel "The Red Planet" permanecen en The English Rock Ensemble el bajista extraordinario, Lee Pomeroy (Anderson/Rabin/Wakeman). Y el guitarrista Dave Colquhoun. Ahora con Adam Falkner en la batería y la vocalista (importante detalle éste), Mollie Marriott.
Toda la música es obra del jefe, que está espléndido a lo largo del disco, sin perder forma a pesar de su edad.
"The Jezero Crater" (6'56) inicia pompa típica wakemaníaca, en un tema dividido en cuatro partes. El factor grupo, como en el álbum anterior, está muy definido. Rick es el líder, pero deja hacer a una banda sólida y de bombástica a su medida. La Marriott parece una versión femenina de Jon Anderson. Y uno no puede remediar pensar en Yes en más de un momento. También en Renaissance. El estilo del Wakeman 70s permanece incombustible. Como si un pliegue temporal nos conectara directamente con "No Earthly Connection". Y de paso olvidáramos un buen puñado de anodinos discos pasados, en una monstruosa discografía que supera el centenar de títulos.
"Bowie's Vision" (5'45) está claro a quien homenajea. Amigo suyo y colaborador de algunos icónicos álbumes del Duque Blanco en los 70. No sería descabellado pensar en próximos homenajes a Ozzy Osbourne o Bonnie Tyler. Que aparecían en "Return to the Centre of the Earth" (1999). Otra secuela muy similar a esta en intenciones. Majestuosa canción ésta, con un ágil solo de MiniMoog marca de la casa. Emocionante.
"Noctis Labyrinthus" (5'22) incorpora hard rock en un enérgico instrumental lleno de teclados elegantes, riffs generadores de potencia y compacta rítmica en bloque seguro. Sonidos de sinte poco escuchados crean melodía y una respuesta guitarrera sublime. Esto es fantástico y redondo.
"Noachis Terra (Land of Noah)" (6'23) recupera la delicada voz de Mollie Marriott, que dota de bella sensibilidad a todo el concepto. Vuelvo a recordar a Annie Haslam cada vez que la escucho. Un gran fichaje. Posee un final muy al modo Alan Parsons Project, que le queda estupendo.
Con cercanías a Greenslade se inicia "Witch Hazel Hill" (4'02). Aunque el trademark minimooger es claro y definitorio. Wakeman en su salsa. Corales grandiosas y poderío grupal contundente. Épica sinfo para que los haters rabien a gusto. Me encanta.
"St. Paul' s Bay" (6'53) podría ser un bonito instrumental de Yes, si éstos tuvieran en consideración a la familia Wakeman. Y no al aburrido Downes. Hasta la guitarra emula la steel guitar de Steve Howe. Y el órgano nos retrotrae a tiempos de "Fragile". Lo dicho, algo entusiasmante.
Simulando pura space age 60s, comienza "Martian Dust Devils" (4'53). Que se adentra en precioso corte de onda andersoniana. La Mollie mola. Un montón. Tiene el tema un cierto aire circense que se amolda al clásico toque de sintetizador en espléndido y surreal tratamiento.
"Medusae Fossae" (4'22) es como una montaña rusa anímica. Las ideas fluyen, se desparraman con ingente creatividad y buen gusto. El solo de acústica casi fronterizo es contestado por tío Rick con su habitual destreza melódica. Una gloria. Otra más.
Cerrando la fiesta tenemos "The Epochs of Mars" (7'45) dividida en tres partes. Pieza concebida al modo clásico Wakeman, y que podría estar en cualquiera de sus obras setenteras.
Quizá no se prodigue tanto como antes, pero desde luego se piensa mucho más lo que lanza. Y ésa cantante le ha dado una personalidad añadida extraordinaria a la banda.
Tanto, que este "Regreso al Planeta Rojo" se merece mi notable más alto.
J.J. IGLESIAS
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