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CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA: England - The Concerts in Japan (2022)

 El hecho de que los años 70´s fuesen la edad dorada para el estilo sinfónico dependió en parte del momento y la oportunidad. Por tal motivo la gloria y la fama de la mayoría de las bandas legendarias que todos conocemos no fue igual para todos. La justicia nunca es igual para todos. Como buen racionalista yo no creo mucho en la suerte ni tampoco en el destino. Todo depende de la causa efecto, lo casual y de tomar decisiones acertadas o estar presente en el momento oportuno y lo demás depende de posibilidades matemáticas y hasta de física cuántica, que efectivamente suena a broma.



El que fulano tuvo más suerte que mengano entra dentro del mundo de los magufos del cuarto milenio y de la alineación planetaria y posición del culo en el momento de sentarte en la taza de wc por la mañana. Esperar sentado a que alguna aparición mariana te bendiga o dicho de otra manera que el empresario discográfico mecenas o manager se fije en ti por el alma de la abuela no va a depender de la suerte del jugador sino de un proceso de decisiones acertadas y trabajo duro. Que el algoritmo funcione de manera ordenada y correcta.

No creo que Genesis, Yes, King Crimson, ELP, Jethro Tull o Pink Floyd fuesen un día visitados por el espíritu santo de la lotería. Hacer las cosas bien y correctamente lleva años de trabajo y voluntad que facilite eso sí, una buena gestión y posibilidades. Ahí entraríamos en la especulación de por qué unos sí y otros no: habilidad e inteligencia.

Muchas veces he oído eso de. “era un genio, pero tuvo muy mala suerte”. Probablemente va a ser que no hizo las cosas correctamente. Lo malo en la vida ocurre generalmente por culpa nuestra pero lo habitual es echarle la culpa a los demás o las circunstancias del destino. Cierto es que a veces las cosas ocurren sin esperarlo, pero entonces volvemos a esa probabilidad matemática de estar en el sitio correcto en el momento oportuno. Es física no magia.

En la Inglaterra los setentas aparecieron muchas bandas de progresivo sinfónico con suficiente potencial. Unas fueron probablemente más listas y avispadas que otras. Unas trabajaron duro y con inteligencia, otras tiraron pronto la toalla o no hicieron las cosas correctamente bien sea por problemas internos o falta de planificación.

Muchas de estas agrupaciones y voy a nombrar algunas como Fantasy, Fruuup, Spring, Bram Stoker, Cressida, Druid, Illusion, Wally y por supuesto England tenían un buen potencial y sin embargo ninguna de ellas pasó del discreto anonimato y de mantener una continuidad. ¿Que pasó? Pues desde luego de todo, pero no a la mala suerte. En primer lugar una imagen y personalidad definida que no tenían ninguno de ellos. El carisma presencial, una buena producción, una voz impactante y unas melodías que enganchasen y por supuesto una apuesta comercial y empresarial que los apoyase. Para que un producto funcione no basta con que los músicos sean buenos y la música tenga calidad. Hace falta una buena proyección de imagen. Una inteligente promoción y una buena distribución discográfica. Puro marketing de inversión empresarial.

Por lógica si una banda no termina de despejar o no tiene buenos padrinos, tarde o temprano sembrará la discordia interna y el reparto de culpas y por consiguiente la desaparición. La vida misma. 

No era una buena idea formar un grupo de rock sinfónico a partir de 1975 porque ya no llovían los contratos y las monedas del cielo. Lo que antes decía de estar en el tiempo, sitio y momento preciso fue esencial. Luego: la originalidad. Mal asunto si en los setentas copiabas a alguien. Eso se lo permitimos todos a el neo prog de los 80´s porque no había otra cosa original a la que agarrarse. Pero imitar a alguien como Yes o Genesis en esa misma época fue una decisión equivocada por muy bien que lo hiciesen. Aquí está el principal problema.

Los England fueron una banda prometedora y no voy a negar que en cierto modo consiguieron cierto culto en los círculos prog. Paso algo parecido con esas bandas que nombré arriba con un par de discos editados o alguno más. Creo que esto entra más en ese mundillo algo snob de decir… “mira estos los conozco yo y pocos más” en ese mundillo friki de conocimiento rock rebuscado para presumir nombrando detalles que solo conocen ellos.

Yo suelo dar consejos a la gente que cree que sabe mucho de música de que es mejor estar callado que dar el coñazo a los demás. De hecho, cuanto más conoces en general en todos los aspectos “culturales” de la vida más aconsejable es estar en silencio y evitar hacer el ridículo arrogante en público. Muchas veces no sé qué es peor: saberlo todo o no saber nada.

“Garden Shed” de 1977 fue en realidad el único trabajo editado ya en la caída del estilo. Le siguieron mucho más tarde editado en 1997 “The Last Of Jubblies” aunque se trataba de piezas grabadas entre el 76-77 y un último estudio “Box Circles” ya en 2017. Una carrera completamente irregular. Algunos dicen que England fueron una especie de marca blanca de Genesis-Yes. Siendo justos no es totalmente acertado. El teclista y líder de esta banda Robert Weed utiliza un buen número de trastos analógicos incluido un Fender Rhodes y un Hohner Clavinet que le da a veces un aire compositivo de fusión jazz algo diferente a lo que harían un Tony Banks o Rick Wakeman. Evidentemente toca también todos los sospechosos habituales como el mellotrón, Hammond y minimoog que son marca registrada de todo sinfónico que se precie.



Este concierto en vivo se grabó originalmente en Japón en 2006 y luego apareció en una edición ampliada en 2022 que es el que nos ocupa. Al ser una banda poco conocida por la mayoría la música necesita ser escuchada y darle su merecida oportunidad. Son composiciones entretenidas y bien ejecutadas. Naturalmente escucharás muchas analogías musicales de esa época y estilo y son temas con bastante desarrollo instrumental. La voz no es muy resaltable. Cumple el objetivo. Melódicamente está bastante bien en piezas agradables con duraciones más o menos largas entre 6 y 17 mtos bastante habilidosas con cambios y estructuras variadas que se hacen familiares en los que ya estamos acostumbrados al estilo. Como siempre me sobra el solo de batería inevitable al final del primer CD pero por lo demás el quinteto de músicos revisita su primer material con acierto como la Three Pieces Suite o Poisoned Youth y es un trabajo recomendable, más teniendo en cuenta las mediocridades y aburrimientos modernos que transitan por la red.

Alberto Torró





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