TANGERINE DREAM - Tyger (1987 / Jive Electro)
El sagaz, aunque protestón lector, dirá que "otra reseña sobre Tangerine Dream". Pero si en la sección sobre prog-electrónica no es el líder de publicaciones, no sé quién debería ser. Además, no estamos ante un disco común de los alemanes, por variados motivos. Y tal vez por ello, fue fuente de controversia.
Siempre se ha dicho que el único disco cantado de TD era "Cyclone" (1978). Y así era, si nos ponemos estrictos con el tema de que el cantante, (Steve Jolliffe), era un miembro oficial de la banda. En el caso de "Tyger", no fue exactamente así.
Edgar Froese llevaba en mente desde hacía tiempo la idea de musicar el poemario y voladas del visionario británico, William Blake. Le pega. Pero más en la primera etapa del grupo.
Así que puso en marcha un excéntrico álbum conceptual sobre el personaje. Ahí estaba todavía el histórico Chris Franke (sintetizadores, electronics), en su última aparición con la banda. Y el recién fichado, el austríaco Paul Haslinger (sintetizadores, piano, secuenciador). Que se había estrenado el año anterior con el excelente "Underwater Sunlight" (1986).
Froese llama a la neoyorquina Jocelyn Bernadette Smith, como invitada para aportar su voz al proyecto. Un proyecto que ella nunca entendió, lleno de tensiones, y del que se quejaba constantemente de "estar cantando letras infantiles y sin ningún sentido", para una cantante tradicional de rhythm 'n' blues! Por lo visto fue un duro trabajo de grabación y producción, con ése enrarecido ambiente. Pero Froese estaba decidido a tan surrealista empresa, y así se acabó "Tyger".
Que se inicia con ese mismo tema-título de 5'46 minutos. Pudo la influencia de Hollywood propiciar aquel cambio? Puede ser. Entre el 86 y 87, TD habían grabado cuatro bandas sonoras para otras tantas películas. Ése mercado atraía al líder, por lo cómodo y sustancioso de sus resultados. Y el corte "Tyger" podría ser perfectamente la música del comienzo en una peli de James Bond. El entramado electrónico es de arquitectura textural perfeccionista. Y aunque ortodoxa, encaja a la perfección en el estilo de la vocalista, (mal que le pese), al modo de una Diana Ross. Claramente, Froese buscaba comercialidad. Un sacrílego anatema para sus fans de siempre. Sin embargo, se conserva su sello identificativo.
Como ocurre en las primeras notas de "London" (14'20). Aquí el efecto es similar a lo experimentado por Klaus Schulze junto al vocalista loco, Arthur Brown. Entre cantado y narrado, mientras el universo electrónico imprime su característico sello froesiano. Desde luego, nada que ver con los oníricos mundos surrealistas de "Zeit", "Alpha Centaury", "Atem" o "Phaedra".
Pero con una conexión - evolución, que tenía su lógica. Persiste esa sobria elegancia melódica de los finales 70. Acrecentada por la formación clásica de Paul Haslinger, el cual se deja notar con profusión. Magnifica el final, una gilmouriana guitarra obra de Froese, en un estupendo climax que enfermaría de envidia a los mismos Marillion.
En la otra cara del original vinilo, entraba ahora "Alchemy of the Heart" (12'12), con un piano casi a lo Supertramp y una fluidez melódica apta hasta para salas de espera. En otro tiempo, inconcebible. Eso no significa que fuera simplista, ni mucho menos. Los tres se emplean a fondo en crear una pieza llena de matices. Quizá "la más William Blake" del lote, en mi opinión. Con un sinfonismo formal de esencia dramática made in TD, que eleva la nota global del álbum. Pienso en el más sensible e inspirado Tony Banks en solitario.
"Smile" (6'07) cerraba el disco en origen, con intro secuencial estupenda, y de nuevo voz femenina llena de profundidad y sentimiento.
Todo encaja, contra todo pronóstico, en la cristalina producción de Edgar Froese en los Dream Studios de Berlín y Eastgate Studios de Viena. Es éste otro corte para créditos finales de película Bond. Estaría pensando Froese en una posible inclusión en la saga?.....
En posteriores ediciones del disco en cd, se incluyen dos bonus tracks :
"21st Century Common Man" (Part 1) (4'48) y "(Part 2)" (3'58).
La primera juega en evoluciones de inspirado secuenciador, como instrumento melódico preponderante.
La segunda va en un tono funky-electrónico. Y podría confundirse fácilmente por clásico material de Alan Parsons Project. O un posterior Mike Oldfield, (esa guitarra...), que acerca la pieza a la época de "Platinum".
En definitiva un disco de TD distinto y sorprendente, que causó polémica y quizá la buscara. Y que yo equiparo, por similares intenciones, con el "Dalinetopía" (2004) de Froese en solitario.
"Tyger" demostró riesgo y voluntad de cambio que no afectaba la calidad esperada en la banda. Amplitud de miras que no todos comprendieron.
Siempre sorprendiendo.
J.J. IGLESIAS
¿Te gusta Rockliquias?
Suscríbete a nuestro boletín para no perderte ninguna joya musical.
Suscripción

Comentarios
Publicar un comentario