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IN MEMORIAM PATRICK GLEESON: DR. PATRICK GLEESON & BENNIE MAUPIN - Driving While Black (1998 / Intuition)

 Durante el extremadamente tórrido tiempo vacacional, me entero del fallecimiento en Julio de Patrick Gleeson. Pionero sintetista y contemporáneo de Walter Carlos. Sus "Switched on Bach" fueron para él, una gran influencia. Ya lo hemos traído por aquí en alguna ocasión. 

Innovador  con el Modular Buchla (en sus inicios, ante todo), en la San Francisco de finales 60 y sus hippiosos días de Contracultura ideológica.



Colaboró intensamente en los 70 con Herbie Hancock ("Crossings" / "Sextant"), en la particular búsqueda de éste por nuevos caminos para el jazz del futuro. Algo de lo que Gleeson tomará buena nota.

Seguramente de su relación con Hancock, sale éste disco que hoy traemos junto al ex-Head Hunters, Bennie Maupin. Asiduo saxofonista y vientos en cualquier proyecto de Herbie Hancock desde los 70.

Aquí es Patrick Gleeson quien ocupa su puesto en las teclas, con una apertura de álbum autoría del ícono psico-funk, Norman Whitfield, "Smiling Faces" (6'21).

Ya estamos a finales del siglo XX y la producción es propia de ésos días. Ritmos electrónicos cercanos a la estética hip hop (no asustarse), en un entorno ambiental urbano de ceremonia Miles Davis. Es el saxo de Maupin y la efervescencia colorista de Gleeson a los sintes, los absolutos protagonistas. Y les da para mucho, créeme.  Música nocturna y noctámbula con olor a sexo, pólvora y dinero fácil. Tan fílmica como sugerente. Y Gleeson demuestra aptitudes jazzy. Un triunfo fotográfico y filosófico, que no va a parar en toda la sesión. 

Ahí llega la percusiva "Riverside Drive" (6'20), donde todo encaja como por naturaleza del cosmos. Saxo en sudor de lujuria, electrónica de terciopelo y viciosa sensualidad como estrategia. Alguna línea de sinte deudora de Zawinul es bienvenida (siempre). Maupin emula al Davis de los 80 con total efectividad al saxo. Una gozada que sugiere pero no enseña. Como un buen desnudo fotográfico.

Ahora la batería de sonoridad orgánica es perfectamente conseguida en "The Work" (6'30). Pareciera el mismo Billy Cobham (quizá sampleado?). Rhodes subliminal contribuye al suspense cinematográfico.  Scorsese adoptaría a la criatura encantado. Gleeson "The Doctor" agrega enjambre sintético  de pictóricos tonos pastel. Jazz electrónico para perderse en los misterios de la noche. Al final, Gleeson se hace un Tim Blake como el que no quiere la cosa.

"The Lookout" (5'38) enamora al instante en su investigación rítmica,  entre cyber y natural. Este álbum es un filón para eso del sampleo, (perdón,  robo de sonidos ajenos). Mientras Maupin se suelta en indomable elegancia e ilimitada inteligencia melódica.  Vaya, que se lo pone fácil (o difícil,  según se mire), a Gleeson para aportar su propia inspiración textural.....Del todo desbordante,  inacabable.

El tema título,  "Driving While Black" (5'24), explora tesituras ambientales de abstracción que rozan intenciones similares a Nils Petter Molvaer o Palle Mikkelborg. Jazz de hoy, con el espíritu  rebelde de ayer. Gleeson sigue ejerciendo de explorador en la jungla electrónica a la vez que de jazzmen con intuición cazadora. Ambas actividades perfectamente compatibles.

Intro cuasi-kosmische  para "Bank Float" (4'35), que pronto muta, en su rítmica estilo drum'n'bass, a una actualización de Coltrane en el nuevo siglo. Se lo hubiera pasado bien el Trane en estos días,  con tanto medio tecnológico a su alcance. Su aura flota ingrávida entre drones secuenciados y electro-cool espacial. Que lo futurista no está reñido con lo espiritual es aquí un hecho incuestionable. 

"Miles to Go" (4'45) no sé si es un homenaje al "Man with the Horn" o a Kraftwerk del "Autobahn", live at Village Vanguard. O las dos cosas. Sólo sé que es música de un raro comportamiento hipnótico,  que atrae como las mariposas a la luz artificial. Comparación apta, si se escucha atentamente el íntegro contexto de esta obra.

"In Re : Nude Orbit" (5'48) sería el cierre perfecto para fiesta rave (ilegal, por supuesto). El dúo dibuja con elegancia, melodía,  metodismo y a todo detalle, el devenir urbano de la gran ciudad aparentemente dormida.

Final feliz con "Vutu" (7'01), de positividad anímica y embriagadora sensación Miles Davis, que no cesa. Ni falta que hace. Samples de guitar-solo,  percusiones y densidad/sensación de jam multi-big band.



Excepcional broche de oro para el recuerdo de este innovador teclista- sintetista, el Dr. Patrick Gleeson. Todo un "Dr. Feelgood" de la psique.

Electrónica y Jazz puede ser un matrimonio de conveniencia. Ergo, algo falseado. Pero cuando se trata de juntar a estos dos gigantes, la felicidad está garantizada.

J.J. IGLESIAS 




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