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EN MEMORIA DE DOS GRANDES: RAYMOND GÓMEZ / EDUARDO RODRIGUEZ RODWAY

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 Tan triste como inevitable. No paran los decesos de leyendas de la música. Y en nuestro país, tampoco somos ajenos a un hecho que por desgracia, es ley de vida. El 29 de Julio nos dejaba el gran guitarrista Ray Gómez. Nacido en Casablanca pero viviendo en España desde muy joven. Antes de cumplir los 20 años, ya había estado con Pekenikes y Pop Tops. Con éstos últimos llegando al número 1 en varios países. En 1970 forma en La Mosca, con un notable álbum,  " Fly ", inmerso en el rock progresivo del momento. Amigo de George Harrison, se traslada a Londres. Donde es habitual verlo con Keith Emerson, Patrick Moraz, Jon Anderson, Mike Ratledge o Bob Tench. En 1974 viaja a USA y graba una sesión para John Lennon.  Por mediación de Will Lee, entra en el círculo jazz rock norteamericano. Colabora con Stanley Clarke, Deodato, Narada Michael Walden o Herbie Hancock. En 1976 graba "School Days" con Stanley Clarke. Y entra en el Olimpo de los grandes guitarristas del circuito....

CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA: Solstice: Clann Live The Colchester Gathering (2025)

Bandas como esta me hace sentir que todavía se puede ser “normal” y albergar algún pequeño atisbo de confianza en algunos seres humanos y de tener una actitud agradable y positiva a pesar de todo. A veces envidio el aguante y la resiliencia de algunos que pese al “mal tiempo” y oscuros presagios mantienen cierta dignidad en unos tiempos donde lo de “paz y amor” parece un chiste de mal gusto.



La historia en el mundo de la música y de las artes en general está lleno de personajes arrogantes y soberbios. Siempre fue así porque la actitud de engreimiento ya viene de serie desde que nacemos y aunque uno se acostumbra por agotamiento y acaba en la indiferencia es difícil tener aguante y tolerancia al respecto.

También es paradójico como durante años creemos que lo sabemos todo antes de que una especie de lucidez que solo llega (y no siempre) cuando acumulamos años y experiencia, nos haga comprender que en realidad no sabemos nada. Por alguna extraña razón próxima sin duda a alguna patología masoquista, aquí estamos repitiendo y repitiendo la misma película para al final convertirte en un observador frio y sin empatía. Comprobar además la saña malintencionada de que todos los medios de información y comunicación global en el mundo están diseñados para que estés en un estado crónico de ira, ansiedad y malestar y dejes de ser buena persona. Los buenos no crean dividendos. Al final te entra la risa por no llorar. Darle al botón off es lo más inteligente y práctico que puedes realizar.

Algo contrario por fortuna como digo al principio de estas líneas me ocurre con esta banda inglesa tan particular que fue pionera del neo-progresivo de los primeros 80´s pero a diferencia del resto de sus bandas coetáneas no lo tuvo tan fácil seguramente porque no cayeron en concesiones y exigencias contractuales como algunos otros. Admiro que les da absolutamente igual lo que hay al cruzar la puerta del mundo real y habitan conscientemente en ese mundo paralelo positivista ajeno a malos rollos. ¿Ingenuidad consciente como escudo defensivo?... probablemente.

 

Aunque siempre he considerado ingenuo y bastante tonto el movimiento hippie reconozco que por fortuna ha evolucionado y mutado en diferentes aspectos menos fantasiosos y más prácticos con los años y décadas. En este sentido respeto el nivel de resiliencia y aguante de esta banda liderada por el guitarrista y compositor Andy Glass que es un ejemplo de firmeza e ideas claras y precisas muy raro en música por intentar mantener algo de alegría y entusiasmo en un mundo tan tóxico, agresivo y tan asquerosamente real en todo lo malo. Algo que no es tarea fácil y solo se consigue, como diría Byung-Chul Han ese famoso filósofo coreano de moda, quedándose en casa y no participando absolutamente en nada y por el contrario construyendo un mundo imaginario completamente aislado e inmune a la contaminación tóxica de los tiempos que corren. Haciendo el vacío absoluto a redes sociales y consumo masivo de estupideces, así como a cualquier participación física de eventos para exprimirte tanto mental como económicamente. Actitud imaginativa que sin duda daña al sistema neoliberal pero que simplemente es una utopía irrealizable. Enseguida nos aburriríamos y volveríamos a hacernos daño que es lo que nos encanta. De alguna forma la música de Solstice te está diciendo lo mismo, aunque también puede ser mi interpretación.

La gente que hace música por intentar ser “mejor” solo necesita ese pequeño espacio que se lo permita. El guitarrista Andy Glass, fundador y líder de Solstice podría haber tirado la toalla en 1984 tras tras la edición de aquel legendario y anacrónico para la época “Silent Dance”. Un álbum puramente 70´s diez años más tarde. Si el amor al arte no te da para vivir mal asunto y la determinación y paciencia tienen un corto recorrido si fallan las necesidades básicas de la vida. Pero ahí sigue este señor y parece que las cosas en los últimos años le empiezan a ir bastante mejor.

 Aunque ya he hablado de esta banda hace poco más de un año por estas páginas, suelo tener respeto por la gente con esta capacidad de resiliencia. Ni antes ni después éstas bandas encontraron apoyo si su música era para “escuchar” o promover la imaginación. Esa música estaba destinada para esa gente que se queda en casa tomando infusiones de amapola como decía al principio o para juntarse con otros “locos” en las ruinas de Stonehenge. Lo hicieron y así les fue. La alegría y el positivismo luminoso en música son tratados como actitudes ingenuas o trasnochadas, pero son tan necesarias como la mente de un niño antes de la desgracia de hacerse adulto.

Hasta 2020 los discos de esta banda se iban sucediendo con muchos años de diferencia sin embargo a partir de esa fecha y con la inclusión de más personal femenino en el grupo se han centrado en una línea más homogénea que ha dado como resultado la trilogía que componen “Sia”, “Light Up” y “Clann en estos últimos cinco años. También su presencia escénica es más habitual en su círculo de fans llevando del 2021 al 2026 nada menos que seis trabajos grabados en directo. Me alegro por este atisbo de actividad, bastante raro por otra parte en las bandas clasificadas como “neo prog”. Hay que entender que este género en sí mismo está realizado por músicos que tienen que depender de otros trabajos más mundanos para sobrevivir. No viven de la música. El que vive de la música sobradamente no suele hacer buena música. Ni el que pinta por encargo hace buenos cuadros. Ni siquiera el director de cine más encumbrado o famoso termina haciendo buenas películas. ¿Que sutil paradoja y broma verdad? Si eres famoso millonario y tienes pasta hacer basura te es indiferente mientras te paguen.

Su último trabajo live sería en Abril de 2025 en Colchester Arts Center. Los últimos van muy seguidos por cierto y tengo dudas con su hermano similar llamado “The Stables Gathering “ del Milton Keynes con escasos meses de diferencia. Muy activos realmente.

Entrar en el aburrido ejercicio de destacar un tema sobre otro es una cosa que se suele hacer cuando escribimos sobre música. Sin embargo, con los años a mí me interesa más el impacto global de la música en un disco y el recuerdo que ello nos deja. Acordaros de aquello “me compré el disco por un par de temas, el resto una mierda”. Eso pasaba muchas veces a decir verdad y eso ensombrecía terriblemente el trabajo. Muchísimos discos los comprábamos porque había una pieza de 20 mtos extraordinaria y a lo mejor el resto del álbum era mediocre. No entro en detalles y todos sabéis a lo que me refiero. Con el tiempo, si la impresión global del disco no supera una media alta de calidad e interés, ya no me interesa. Eso de, por esta sola canción ya merece la pena el disco, pasó a la historia. En cantidad ingente de álbumes progresivos hay material y morralla de relleno. Es inevitable. Es importante por eso que la balanza se incline positivamente. Me dan intenciones muchas veces de coger discografías de grandes del género y hacer una escarbada de porquería sin contemplaciones. Puede que lo haga y no os sorprenda de qué la mayoría de las veces solo una cuarta parte de lo que grabaron merece realmente la pena. En la red hay muchos que comentan eso de discografía de tal de mejor a peor. Nadie coincide nunca.

Lo importante de esta banda británica a nivel global es el impulso de alegría y luminosidad que su música nos trasmite. En un tiempo de música prog machacona oscura y terrorífica, esto es muy destacable. No es habitual además ver a cuatro mujeres en una banda de rock progresivo cuando lo normal hoy es ver a cuatro o cinco tipos energúmenos y agresivos en las portadas que parece que te van a matar a hostias. En mi época las bandas de rock sinfónico no daban tanta grima y miedo y los instrumentos en sus manos no se utilizaban para exterminar y arrasar al oyente. Como diría la letra de alguna canción… cuanto hemos cambiado.



Mientras bandas como Solstice, Magenta ,Obiymy Doschu, Cirrus Bay, Dave Bainbridge, Ianthemorning, incluso Moon Safari y realmente pocas más traten con respeto y delicadeza la música, aquí estaré.

Alberto Torró







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