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CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA: Øresund Space Collective - Live in Berlin 2018

 Este ha sido un capricho porque me salgo de mi línea habitual de progresismos sinfónicos y aunque hay algunas bandas de este estilo que me parecen divertidas y locas lo cierto es que al final siempre chocan conmigo por la cantidad de “desbarre” y minutos de relleno de música improvisada muchas veces aburrida y sin sentido.



 Improvisar tocando y dar en el clavo en momentos excepcionales solo sucede en escasos minutos de inspiración o acierto. El resto salvo que vayas colocado hasta las cejas y te de absolutamente igual un pedo flatulento o un sintetizador perdido intentando buscar la tonalidad que se sé te ha ido de las manos (casi siempre) puede ser un coñazo insoportable o un aburrimiento mortal para el sufrido oyente. Yo entiendo que como músico uno se “venga arriba” en la desinhibición absoluta. Todos lo hemos hecho alguna vez, pero también hay que aclarar que el que está abajo entre el público no tiene ninguna culpa ni obligación de soportarte y aguantar tus gracietas y ocurrencias de tu mal beber, chulería o no saber estar.

Cuando la única función es subir la dopamina, llevar una mierda cervecera principalmente como un piano, empastillarse hasta las cejas, fumarse la alfalfa seca de la abuela o agujerearse el riego sanguíneo para que se te pudran los dientes y el cerebro, da igual el ruido o la máquina que esté sonando de fondo. Lo gracioso del asunto es que tanto la psicodelia, el space rock, la electrónica cósmica, el trance, el dub, el tecno minimal o toda la morralla sonora que se te ocurra no están pensadas para que una mente racional y lúcida las escuche. Si además te ves programas de tv de “apertura mental” con ovnis fantasmas, conspiranoias, negacionismos o cualquier otra magufada ya tienes el cuadro clínico completo. No molestes al psiquiatra ni al psicólogo, ni al “experto” en cualquier cosa. Ya has llegado al nirvana elevado de superioridad y razón absoluta. Es broma. No me hagáis caso. Yo a veces también los veo principalmente para descojonarme. 

Para una persona acostumbrada a escuchar música a cierto nivel y libre de sustancias que alteren los neurotransmisores y el nervio vago que conecta intestino cerebro ponerse a escuchar una “pieza” de treinta minutos de letanía en el mismo acorde y con el mismo ritmo le parecerá una tomadura de pelo y no creo que pase del minuto y medio. Aun así, puede ser efectivo si sufres de impactación fecal o estreñimiento crónico mientras estás sentado en espiritual sufrimiento en la taza del wc y necesitas una evacuación intestinal que no suponga demasiado esfuerzo.

De más joven adolescente, la música de cuelgue o aquella gilipollez de chacra o apertura mental del tercer ojo nos parecía el no va más. Nuestra ingenua mente que vivió los años finales del jipismo y el paz y amor asimilaba todo sin filtro y todo hay que decirlo: sin conocimiento ni reflexión ni sentido común. Pero yo te reto a que escuches eso mismo completamente lúcido y sobrio y verás que todo se cae como un castillo de naipes… o no. El encanto de las contradicciones.

El engaño de la mente cuando escuchas la música cargado de alcohol o sustancias no tiene nada que ver a cuando tus neuronas funcionan perfectamente. Esto siempre ha sido así. Puede que todo esto que os comento os parezca una especie de “moralismo barato” de la tercera edad. Pues no… o sí. Contradicción again.

 Muchos de mi edad todavía se ponen de birra hasta el culo en el bar, siguen metiéndose mierda en el cuerpo y el cerebro para luego estar varios días jodidos y agradecidos. Sarna con gusto. Efectivamente son bastante peores que las nuevas generaciones más “healthy” palabra muy actual.

Efectivamente la música “cuelgue” es octogenaria. No es un invento nuevo y aunque haya hecho burla y fría descripción del asunto lo cierto es que siempre hubo bandas qué, aunque excesivas, tenían su punto entretenido y divertido de escuchar. En la sección de space rock canterburiano tenéis unos cuantos ejemplos de esto y efectivamente hay un montón de bandas más o menos actuales que son realmente recomendables y aquí os dejo una lista interesante: Ozric tentacles (of course), King Lizard, Agusa, Hidria Spacefolk, Kikagaku Moyo, Nodens Ictus, Ole Lukkoye, Parallel of 90 Degrees, Quantum Fantay, Sonic Trip Project, Vespero, Alien Planetscapes y un larguísimo etc que me llevaría un tiempo interminable.

Todos ellos en realidad buscan un sonido analógico cósmico para conseguir esa sensación de aquella época pre-progresiva, porque no debemos olvidar que la psicodelia fue en realidad el anterior paso previo.



Los escandinavos Oresound Space Collective forman parte de toda esta peña y se podría decir de ellos que son un “super grupo” con miembros de otras bandas en la misma línea. Estas bestias del norte tienen tantos discos como días del año. Cuando improvisas música y le das a grabar el resultado en tu archivo llega a la infinitud casi rozando el síndrome de Diógenes. Al final es salvable un escaso porcentaje. Es una patología sin duda, pero cada uno nos entretenemos con lo que nos apetece para evitar la abulia y el aburrimiento cotidiano. Es lo que hay. Yo recomiendo a los que hacéis música casera y hoy es mucho más factible hacerlo que hace tan solo unos pocos años, que afinéis en el sentido amplio del término. Más vale poco resultón y trabajado sin prisas. Nada de IA eh!. Eso es trampa. Deditos, paciencia, imaginación y cabeza.

Cuando en música se prescinde de estructura, orden y sentido y se opta por el vamos allá a ver qué pasa y a ver que sale, nos encontramos con el mismo ejemplo de quien compra un lienzo de grandes proporciones y tira encima un montón de pintura de colores y luego va de artista creativo. Lo mismo le ocurrió al free jazz, a la música aleatoria, a la vanguardia electrónica, al krautrock y por supuesto a la psicodelia y a la libre improvisación. Mientras esto no se tome en serio, todo va bien.

 Por fortuna en música tenemos la opción de escucharla o no y afortunadamente todo lo que no sea un “castigo mainstream” impuesto en los medios a todas horas día tras día, el resto de músicas “especializadas” tienen su oasis particular, afortunadamente, añadiría.

Si uno es feliz escuchando temas aleatorios de media hora surrealistas como absoluta evasión me parece perfecto. Si ello resulta entretenido y divertido, mejor todavía. Hay momentos para todo.



He elegido este Live en Berlin de 2018 casi al azar. Esa portada azulada me atraía. No hay práctica diferencia entre un estudio o un directo en la práctica totalidad de su producción, intuyo, porque lógicamente para escuchar todo esto hay que estar majara o haber encontrado la iluminación o bañarte en una piscina de pachouli. No es mi caso. Lo cierto es que da igual que disco de esta banda elijas porque todo son temas larguísimos instrumentales llenos de orientalismo, viajes iniciáticos, hinduismos metafísicos, trips espaciales, enormes vías galácticas y desiertos de iluminación adimensional. Si te gustas los Ozric, los Hidria, Hillage, Blake o la parte más meditativa de la escuela de Berlín primitiva tipo Ashra, primeros Floyd, Hawkwind y colegas aquí tienes un filón interminable de polvo sesentero setentero analógico en vena. Pero eso sí no te lo tomes muy en serio ni te empaches. Toda sobredosis es letal.

Namasté.

Alberto Torró


Temas
1. Improv to the Other Side 00:00
2. Sneaky Snake Jam 29:42
3. Henk's Jam-o-Rama 45:45
4. Freaks of Berlin 01:13:00
5. Another Jam for Sabine 01:31:40


 

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