CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA: Nektar: Journey To The Other Side Live 2023
Los originarios ingleses Nektar se formaron en Alemania y terminaron siendo una banda estadounidense. La azarosa historia de este grupo con sus múltiples cambios de orientación y personal forman parte de una especie de odisea del despiste dentro del panorama progresivo de los años 70 y los que siguieron.
Probablemente sea el grupo de línea más irregular y con sorprendentes cambios de aire que la mayor parte de las veces solo hacen que complicar como definirlos. Ni siquiera voy a comentar una biografía corta ahora. Es una historia tan liosa que nos ocuparía mucho tiempo. De la formación original solo queda con vida el bajista Derek Moore de 80 años. Recordemos que esta gente empezó en 1969 haciendo una especie de psicodelia mitad space hard rock típica de la época en los albores progresivos donde era más factible hacer el “Pink Floyd” en jams improvisadas que componer algo con sentido y orden que fue el siguiente paso del estilo primigenio.
Como digo me llevaría mucho tiempo y teniendo esa fuente aséptica de fría información como la IA de google, que la verdad viene muy bien como fuente de consulta y ya no hace falta “rebuscar” en viejas publicaciones o en la wikipedia. Es fascinante conversar con una máquina, resulta mucho más educada, precisa y lógica. Algo parecido al “tatemae” japonés y su forzada cortesía, además reconocida por ella misma si le preguntas. Sin las estupideces ni exabruptos emocionales del homínido que llevan a la discusión inútil y absurda. Racionalismo puro. Está al alcance de todos y seguramente con mayor precisión y sin las “cuñadeces” de lo que podamos decir nosotros y no te lleva la contraria (risas).
Yo conocí esta banda en 1974 con veinte años recién cumplidos y llevándome a casa una copia del “Remember The Future” recién editado en España. Me atrajo mucho la portada. Probablemente de las mejores del prog rock de la época y por supuesto el hecho de que se trataba de una larga suite dividida en dos partes. Puede parecer una manía, pero yo no sentía ningún interés por canciones cortas. En el momento que en los créditos veía piezas largas de quince-veinte minutos, era suficiente para despertar mi interés. Las melodías contenidas y el fluido y agradable transitar de este disco siempre han formado parte de una escucha ocasional incluso a día de hoy.
Recuerdo que por esa época la mayoría de snobs progresivos enloquecían con la velocidad y el tecnicismo que el jazz rock fusión ofrecía en vertiginosas grabaciones y la crítica a la música más “sencilla” y pausada o lírica era constante por parte de ellos. En el extremo estaba: La búsqueda de lo friki, vanguardista, raro y estrambótico que también era habitual para hacerse el “interesante” y por supuesto humillar al conocido incluso al amigo. Esto no ha cambiado, os lo aseguro. Para algunos que conocí Henry Cow o Zappa por poner ejemplos eran música comercial.
Los trastornos mentales soy divertidos para uno siempre que ejerzas de antropólogo y frío observador de los demás sin implicarte. Como el que observa bajo el método científico el comportamiento de algunas especies. El club de la comedia musical tiene momentos gloriosos.
Curiosamente también odiaban las composiciones sinfónicas más elaboradas por considerarlas pretenciosas. Curioso. Pretenciosas eran las escalas interminables de la Mahavishnu o Return To Forever y las digitaciones imposibles y pesadas de los guitar hero de la época, pero ahí nadie decía nada. Si la técnica venía del rock and roll o del jazz no pasaba nada, pero cuidado si eso venía de la música clásica. Entonces los prejuicios afloraban en ese mundo de la “contracultura” que odiaba cualquier atisbo considerado burgués o elitista.
El llamado rock sinfónico pagó el pato. Siempre se acaba odiando aquello que es imposible de alcanzar por envidia o inutilidad y en el caso que arriba comento, por pura contradicción esquizofrénica. La condición humana pura y dura. Odiar aquello a lo aspiramos ser, pero somos incapaces.
Volviendo al tema. Tiempo después los siguientes vinilos nektarianos o nektarinos (como prefieras) en mi estantería serían “A Tab In The Ocean” y “Recycled” y poco más. El resto de sus discos anteriores y posteriores me parecían en otro estilo aburrido hard psych rock a secas que no me decían gran cosa.
Llegados a 1977 la cosa se puso fea y la desesperación punk acabó con todo. El punk: lo más pretencioso y grandilocuente: “no me gusta este mundo y me lo quiero cargar”. Las décadas pasaron y las bandas prog fueron relegadas al olvido o a la “resistencia” minoritaria. En ello estamos.
Los discos en estudio de esta banda décadas en adelante parecen productos de bandas diferentes en estilos casi contradictorios. Roye Albrighton y Alan Freeman editaron una serie de discos en los 2000 sin encontrar (como siempre) una línea definitoria que le diese a la banda su personal estilo. Nunca lograron esto. Es verdad que se escuchan sin que molesten y tienen algunos buenos temas y momentos. Generalmente a este respecto suelen ser más atractivos los discos en directo. Nektar siempre transcurrieron entre ser una banda de psych jam a componer temas prog más o menos elaborados. Lo mejor de esto es que las versiones live rara vez se adaptaban a las de estudio. Improvisaban, cambiaban, ocurrencia aquí y allá y al final resultaba hasta entretenido. Sin embargo, ese sonido tan limpio y agradable del “Remember The Future” jamás de los jamases pudieron reproducirlo.
En directo siempre era todo más “crudo”, a veces sucio. La producción siempre débil y es una pena. Los Live USA de los 70´s adolecen de lo mismo. Lo “lírico” sonaba demasiado duro en directo. Seco, áspero. Siempre estaban más cerca de ser una banda de hard rock que de progresivo, aunque no por ello perdían cierto atractivo, ni los llevó nunca a ser una banda del montón como he leído en alguna reseña. Seamos justos. Lo caótico en la discografía de esta banda es que hay discos en los cuales no hay ningún miembro original y luego más adelante vuelven a reaparecer. Lo dejaban, volvían… en fin un caos.
Os puedo hacer alguna recomendación como “Fortyfied” doble en directo del 2009 y por su puesto la caja cuádruple de la antología en vivo de 1974 a 1976 pero quizás lo más significativo sea esta grabación celebrando el cincuenta aniversario de la banda en vivo en junio de 2023. En la formación aparecen solo dos miembros originales, el bajista Derek Moore y el batería Ron Howden que lamentablemente fallecería poco después de esta grabación conmemorativa.
Por primera vez en su vida consiguen una grabación de calidad en este Journey To The Other Side Live at The Dunellen Theatre 2023. Salvo los mencionados el resto de músicos son para mí desconocidos, pero cumplen bastante bien con el programa establecido. El teclista Kendall Scott hace un buen trabajo. Siempre pensé que los teclados en esta banda estaban un poco “desatendidos” quizás sería la palabra. El teclista original Allan “Taff” Freeman lo hizo bien. Mucho hammond en Remember y algún sinte. Larry Fast también les dio cierta vidilla en la época del reciclado. Pero en general la guitarra era el instrumento base casi siempre.
En el DVD de esta grabación podéis verlos en acción reinterpretando “A Tab In The Ocean” la segunda parte de “Recycled” y una versión completa de “Remember The Future” más un combinado de otros temas de ayer y hoy. Pues qué queréis que os diga, en los tiempos presentes que no son otra cosa que una broma pesada y cutre seguir tatareando la hermosa melodía de “Remember The Future” nos mantiene “resistiendo” hasta que todo se rompa o la edad terminal nos libere de esta insoportable pesadilla que es la vida. Por eso os decía que llegado un momento es mejor ser un antropólogo observador a distancia que implicarte en el inútil barro.
Alberto Torró
¿Te gusta Rockliquias?
Suscríbete a nuestro boletín para no perderte ninguna joya musical.
Suscripción

Comentarios
Publicar un comentario