TONY BANKS - Still (1991 / Virgin)
Me parto y me mondo siempre que escucho los álbumes "malos" de Genesis. Reconozco que son unos de mis muchos "guilty pleasures". Pero es que un tendero con muy mala uva me los regalaba para joderme la vida. Resulta que tengo todos, incluidos maxis.
Vuelvo al tema, decía que me río cuando escucho a Tony Banks en esos discos, porque el hombre es absolutamente incapaz de ser simple, pop o comercial, aunque lo intente. Antes muerto que sencillo. Simplemente, no le sale. Y es ése factor el que hace que esos ramplones discos, tengan algo de miga, enjundia y significado. Al menos para mí. Comprendo al que los aborrezca. Está en su derecho.
En una reciente conversación con un amigo de toda la vida, salió este disco. Que yo ni estaba seguro de tenerlo, luego resultó que sí. Le vamos a dar un paseo turístico por Rockliquias conmigo de guía, en esta visita guiada.
Tercero en su carrera en solitario, y como siempre bien acompañado. Fish, Nik Kershaw (luego repescado por Steve Hackett), Jayney Klimek o Andy Taylor a las voces. Daryl Stuermer (guitarras), Vinnie Colaiuta (batería), Luis Jardim (percusiones) o Pino Palladino (bajo) entre los músicos. Hay más.
"Red Day in Blue Street" (5'48) es como Genesis 80s con Nik Kershaw al micro. Pero el entramado de teclados, como siempre, le da sustancia vitamínica. Esto parece It Bites del derecho y del revés. Los cambios melódicos son absolutamente genéticos, sensibles y efectivos. Martín Robertson pone el punto Supertramp al saxo, mientras los arreglos son de artesanía fina. Nunca comprendí porqué a Banks se le resistió el éxito masivo, porque hacía escrituras infalibles. Inteligencia? Toda. Tal vez por eso. Hay que mimetizarse más con la borregada para triunfar. Y Phil Collins lo sabe.
Qué hubiera pasado de tener en Marillion 80s a Tony Banks? "Angel Face" (5'16). Fish poniendo su destripador feel de romántico de taberna en acción. Esto es un lujo, señores. Y entre Stuermer y Banks, genetizan el ambiente cosa mala (buena). Que resulta ser preciosa.
"The Gift" (3'49) precisaría la voz de Collins, porque es puro Genesis, pero bueno, Andy Taylor no lo hace nada mal. Obsérvese que salvo Fish, se busca el amigo Banks cantantes pop para sus canciones. Busca un "efecto Genesis". Pero por lo que fuera, no lo consigue plasmar en mega- pelotazo. Demasiado bueno? Efectivamente.
"Still it Takes Me By Surprise" (6'25) vuelve a un fuerte del autor, el romanticismo. De toda la vida. Un aura "Wind and Wuthering" envuelve a esta pieza de preciosista melodía y cálidos teclados. Aquí hay un desfogue de classic-sympho como sólo este teclista genial sabe crear.
Otra "a la Collins", "Hero for an Hour" (4'52), cantada por el propio Banks. Y juraría que imitando a su colega batería calvo de la banda madre. Sucede que suena excelente en su densa construcción teclística. Y tanta calidez y buen gusto no es cosa de hits. Aunque a veces ocurra por pura suerte. No en este caso.
El Kershaw vuelve al micro en "I Wanna Change the Score" (4'27). Un tema que en "Duke" quedaría resplandeciente. Y ése es uno de los últimos grandes álbumes de Genesis.
"Water out of Wine" (4'37) lleva la dulce voz de la sentimental Jayney Klimek, y el resultado podría equipararse a una Kate Bush en sus momentos relajados, aunque siempre trabajados. Nada simples.
Con "Another Murder of a Day" (9'02) el prog no esconde su procedencia. Y menos con Fish al cante "jondo". En un comienzo que cruza a Marillion con Supertramp, y que paulatinamente se va genetizando descaradamente. Con Banks en estado de gracia y el Pez en el agua, nadando en sus aguas favoritas. Yo hubiera optado por un álbum entero de éstas características. Por lo menos la parroquia progresiva lo hubiera agradecido.
Acto seguido se marca "un Cindy Lauper" con "Back to Back" (4'30), para ver si suena la flauta. Al menos lleva mobiliario claramente de la casa y funciona bien como cancioncilla decente de relleno.
"The Final Curtain" (5'07) con voz de Kershaw, vuelve al genetismo intrínseco. Y al arropo teclístico que moldea melodías preciosistas que hacen del pop, algo al que ponerle con toda intención, lo de "art". Que tan poco gusta entre la prensa musical más lerda.
Difícil misión, intentar convencer a ése sector de vendehumos, con calidad y virtuosismo. El gran dilema que siempre persiguió a Tony Banks.
J. J. IGLESIAS
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