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OLIVER WAKEMAN (Parte 2 de 2): OLIVER WAKEMAN & STEVE HOWE - The 3 Ages of Magick (2001/ Esoteric)

 Segunda parte dedicada a Oliver Wakeman. O algunas reflexiones sobre ese "From a Page", que primero fue EP de cuatro temas de venta por correo, y ahora es un flamante doble álbum de ensueño. Fruto de nuestras más locas plegarias, para nada esperadas que fueran oídas. 



En el generoso texto que incluye el propio Oliver, deja constancia del buen rollo colaborativo entre Steve Howe y él en aquellos días. Lo que hace todavía más inaudito el hecho de prescindir del teclista, en favor de Geoff Downes. Si se buscaba un miembro "histórico", no veo mejor apellido que el de un Wakeman en las filas de Yes.

Recuerdo aquel "In the Present: Live from Lyon", como uno de los mejores directos en la dilatada carrera de la banda. "From a Page" ratifica todo esto. Y lo hace, además,  con sobrantes. Va a quedar como prueba definitiva del craso error que cometieron destruyendo aquella formación. 

Aviso a navegantes, durará poco en el mercado. Como "Fly from Here", se encargarán de borrar toda evidencia de ése capítulo, en cuanto se agote la primera edición actual. Ya lo hicieron antes. Siendo esa etapa de las más buscadas-valoradas en el mercado bursátil afirmativo.

Bien, esa buena relación laboral entre Oliver Wakeman y Steve Howe tiene algunos frutos previos. En 2001, "The 3 Ages of Magick". En 2005, "Spectrum". Donde Howe elegía para su disco en solitario los teclados de Oliver y su hijo tristemente fallecido en 2017, Virgil Howe. También Dylan Howe estaba en la batería,  junto a nada menos que Tony Levin al bajo. Muy buen álbum. Pero hoy nos centramos en el primero.

"Ages of Magick" (5'48) se inicia con claro dominio de Wakeman.....padre. porque la influencia en el hijo es asombrosa, no hay prácticamente diferencia. Tim Buchanan (fretless bass) y Dave Wagstaffe (batería de Landmarq), como sección de ritmo. La violinista Jo Greenland, que ya vimos el lunes en el proyecto Nolan/Wakeman, ya aparece aquí un año antes. También Tony Dixon (gaitas, whistle, flauta). Un cierto aire Oldfield con solos wakemanos, sería descripción aproximada. Entre esa grandiosidad tan propia de "Los Caballeros de la Tabla Redonda", por ejemplo.

"Mind Over Matter" (4'02) es como un avatar de Rick a plena potencia, corregido y aumentado. La técnica es abrumadora. Y no se deja de lado la composición,  como algún malpensado podría deducir (sin escuchar). Música instrumental de progresión constante y herencia adquirida, aprendida y desarrollada. Howe comienza a hacerse notar en sus vertiginosos dedos, aquí no hay diferencia de edad. Podría decirse que esto es "Library Music" inspirada en prog 70s, o algo muy cercano.

El piano reflexivo, de sesgo Chopin,  forma parte de la familia. Y "The Forgotten King" (3'02), en conjunción con la acústica de Howe, refleja bellísimos pasajes de cámara. 

"The Storyteller" (3'42) observa inmensa coral de sintes y una inusitada fuerza acústica.  Con la pegada percusiva definitoria de Dave Wagstaffe. Yo en estos temas veo posibles esbozos para temas de Yes en la etapa "In the Present". Claramente. Howe está radiante en éstas pequeñas viñetas pre-Yes. El único "pero" a poner en este disco, sería la corta duración de unas composiciones (o prototipo de ellas), que piden a gritos más respiración sonora.

Como "The Whales Last Dance" (4'30), de delicada flauta, piano acompañante al canto cetáceo y magnífica orquestación teclística. Molde cinematográfico,  de mucha nostalgia, atrae "Time Between Times" (5'03). El dominio anímico y sentimental es indiscutible. También la labor de Oliver en su centro de mando. En realidad, es éste un disco propiamente suyo. Howe hace alguna intervención relevante, pero todo el peso lo lleva el teclista por mayoría absoluta.

Ambientación sudamericana apropiada  para "Flight of the Condor" (4'48), hasta el punto que podría ser una melodía de Los Jaivas. Aunque va despegándose del tópico y se convierte en un despliegue de artillería Moog de exhibición fabulosa.

Al piano es algo magistral, como en "Latey and the Mermaid" (3'02), y el ADN no se equivoca. Esto pudo ser de "The Six Wives".

"Standing Stones" (4'31) atrapa algo del espíritu celta del comienzo.

"The Enchanter" (6'04) es old Wakeman sound en su más pura esencia 70s. Una celebración de la herencia cultural paterna.

"The Healer" (4'18) es otro ensoñador canto al onírico piano y teclada romántica sintetizada.

"Through the Eyes of a Child" (2'13) sigue ésos mismos pasos y plasma inocencia pura en un niño.

Para terminar con "Hy Breasail" (8'38), en bombástica competencia retro a su padre, al que le pondría sin duda, en aprietos. Howe deja aquí  su huella clásica en la acústica,  como un Andrés Segovia del sagrado prog 70s. Aunque como digo, este es un álbum de Oliver Wakeman.



En ediciones posteriores se han incluido tres temas-bonus. Casi un cuarto de hora más de excelencia instrumental de alto calibre.

Si amigos, "From a Page" es el disco Yes del año, y no "Aurora". Porque Oliver Wakeman debería ser el teclista natural de Yes, ahora mismo.

Una fenomenal edición y un músico que necesita ser valorado como se merece. Casi nunca se da el caso de que el hijo iguale las virtudes musicales del padre famoso. He aquí un raro caso.

J. J. IGLESIAS 






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