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CRONICAS DE LA RESISTENCIA: David Gilmour - Live at the Circus Maximus 2025

 Muchas veces en clave de sorna y utilizando la broma fácil algunos decimos que Pink hizo la música más entretenida y original hasta 1972 cuando llegaron al Obscured by Clouds (disco muy agradable por cierto) y que a partir de entonces se convirtieron en una especie filial-multinacional sonora más próxima a campañas publicitarias tipo McDonalds y Coca Cola. De alguna manera el Dark Side fue probablemente el primer vinilo superventas a nivel global de la historia convirtiéndose así en filón absoluto del mainstream como producto de regalo en papel celofán. Un multi-ventas que con cada nuevo disco se exhibía en el stand más llamativo de los grandes centros comerciales. Esto a partir de su lunático disco y en adelante fue un hecho indiscutible



Aunque este comentario y la reseña en general estén llenos de sarcasmo lo cierto es que donde estén aquellos More, Ummagumma, Atom Heart Mother y por supuesto el querido y definitivo Meddle, el resto de su discografía ha llegado al final a aburrirme con el paso del tiempo y jamás los soporté con el insufrible The Wall y los siguientes. 

Cuando la música se convierte en un producto de entretenimiento, al margen por supuesto del “concepto de calidad” que eso es siempre subjetivo, entramos en un mundo muy relativo que siempre está en esa línea confusa de lo que es arte y cultura o un simple producto de masas para recreo y esparcimiento.

La mayoría de lo que la gente consume como concepto de cultura educación y arte es algo perfectamente estudiado y estructurado para el negocio y la gestión comercial. En el momento que uno se sale de esa dinámica automáticamente se convierte en alguien “divergente” y eso nunca es ni ha sido bueno para el negocio. Es algo parecido a lo que vemos en la televisión y a las redes sociales y a cualquier medio de comunicación. Lo llaman “cultura de masas” y que feo suena eso verdad?. 

No quiero dar a entender con esto un tufillo elitista de actitud arrogante porque precisamente hablando de Pink Floyd resulta que hicieron mejor música cuando menos conocimientos musicales tenían en sus años jóvenes. ¡ Ahh eso se llama imaginación !. Fueron realmente creativos con esos “efectos” y su particular sonido de gaviotas y espacios vacíos de órgano “suspendido” que posteriormente cuando ya dominaban acordes y estructuras más previsibles en sus discos “enroquerizados y ajustados” de la segunda mitad de los 70´s. Pero permitidme que ponga el dedo en la llaga y culpar de todo esto al envidioso patológico de Roger Waters. 

Me hago cruces como lo aguantaron tanto Gilmour como el buenazas de Rick Wright. Dos músicos muy por encima de él y de sus neuras que de haberlo mandado a hacer puñetas en su momento la música de Pink Floyd habría sido muy distinta.  Nick Mason al igual que Ringo Starr y muchos otros como siempre en medio de la bronca. Los bateristas tenemos que aguantar la misma patología en los egos de los colegas de banda.

Resulta una paradoja decir pues … eras mejor cuando no sabías nada que cuando aprendiste algo. Ya sé qué no siempre lo “espontáneo y natural es mejor” cuidado con esto. Pero sí que es verdad que en el caso de estos británicos que hacían ruiditos psicodélicos de chavales en los sesenta, les salió mejor la jugada haciendo esas “gamberradas” que cuando quisieron ponerse serios y transcendentes existencialistas a través de esa “sobrecargada y rencorosa mente amargada y políticamente radicalizada” de Roger Waters. El mayor componente tóxico de la banda. Para mi resultaban insoportables. 

Como dato similar me pasa algo parecido a esos debates políticos de invitados que aparecen cada día para atontar al personal y subir audiencias donde algunos músicos famosos como este encajarían de buenos tertulianos recalcitrantes. Sensacionalismo, exageración, angustia y bipolarización del odio. Negocio puro y duro. Una vez terminado el paripé y el teatro se van todos al bar a celebrarlo y a descojonarse de nosotros, pero han conseguido que los demás nos acordemos de la madre del otro. Propósito conseguido. 

Si Pink Floyd no se hubiese dejado arrastrar por esas “consignas iluminadas de líder de partido radical” enfrentado inútilmente a sus compañeros a los que llegó a humillar y ridiculizar, las cosas habrían sido muy distintas (es un decir). 

Lo he dicho en muchas ocasiones. La música y el arte en general no tienen ninguna necesidad de expresar nuestras neuras, nuestras mierdas y nuestras miserias. Rebajar la música para que sea un medio de expresión de nuestras enfermedades mentales, nuestras protestas, nuestras quejas constantes, nuestras pesadillas, nuestros miedos, nuestra rebeldía y nuestra mala hostia, aparte de inútil, le quita su función elemental para lo que fue creada: escapar de la mediocridad de la existencia. Ser algo superior a nosotros mismos. Ser mejores y más equilibrados.

 Soy consciente de que diciendo esto me cargo por completo el sentido y expresión como fenómeno social del rock idealizado a un pedestal y cualquier música de masas en el sentido intrínseco del término, pero es la cruda verdad. Si digo que el rock siempre ha estado ligado a la violencia, al alcoholismo y a la locura mental y a otras nefastas dependencias os parecerá exagerado. Pues no lo es. Otra cosa es la película que queremos ver en ese mundo idealizado de “aventuras” donde si no creamos un problema, no estamos contentos ni felices. Paralelamente si la tv, noticias, deportes, debates y entretenimiento digital en general no están diseñados para alegrarte el día sino para jodértelo y reducir tus neuronas al máximo el negocio musical actúa exactamente igual. Ellos te dicen lo que tienes que oír y lo que tienes que comprar. Welcome to the Machine.

 ¿Por qué digo esto y mezclo temáticas?... (siempre lo hago en realidad) pues sencillamente porque sin darnos cuenta la gente actuamos y pensamos por “inercia” compramos música “inducida”, no “elegida” y esto ocurre cada vez que sale un disco o una colección, remasterización o una caja conmemorativa de cada uno de nuestros ídolos y de nuestros trastornos obsesivo compulsivos. 

Gilmour es verdad que es un guitarrista respetado por su forma inconfundible de tocar la guitarra. Una primera nota en tu oído y ya sabes que es él. Está en ese Olympo de los elegidos deluxe. De las figuras musicales que pasarán a la historia. Hay cincuenta mil guitarristas más rápidos y técnicos que él, sin ninguna duda, pero ninguno es ni probablemente será David Gilmour. Es único en su especie. Que un tío consiga que cada nota y pulsación en las cuerdas de su guitarra genere un escalofrío o una emoción determinada es muy difícil de encontrar. Al igual que los maestros de la pintura tenían su personalidad en el trazo, él lo tiene en el mástil. Así de simple. Una sola nota de Gilmour es más efectiva emocionalmente que cualquier escala vertiginosa de un Satriani o un Vai.

Los discos en solitario de nuestro protagonista en cinco décadas no pasan de media docena en estudio y en directo se limita a un cuarteto oficial de discos como mucho. Es curioso, ha trabajado incluso menos que cualquier señoría o parlamentario del congreso de los diputados y sin embargo no creo que haya un sitio en el planeta donde no lo conozcan. Los caminos de la fama son imprevisibles.



Live at the Circus Máximus o “The Luck and Strange Concerts” (puedes encontrarlo con ambos nombres) es un macro concierto de 136 mts grabado en 2025 en el histórico recinto de Roma donde se celebraban las carreras de carros que las películas de romanos nos traen al recuerdo. Solo un personaje de este calibre puede permitirse semejante capricho y gasto empresarial. Todo a lo grande. Ya lo hicieron los Floyd en los laureles de su grandilocuencia como todos saben. 

En España había la costumbre de traer a los grandes del negocio musical a las plazas de toros. En eso somos diferentes y siempre nos encanta dar la imagen más vergonzosa y cuñada posible. Recuerdo una anécdota de los propios Yes que nunca quisieron tocar en España en toda la década de los años 70, por varios motivos. Uno la dictadura y el retraso cultural del país. Otro por los altos costes de un escenario al uso y definitivamente porque los querían meter en una plaza de toros y los miembros del grupo, Howe en particular, estaba horrorizado con la idea. Lógico y normal. También es cierto que “traicionaron” ese principio en la gira del 90125 donde por vez primera tocaron en la plaza Monumental de Barcelona en julio de 1984. Los idealismos ya no eran tan “puros” y más si la tarifa les salía altamente rentable e interesante.

La música en solitario de Gilmour nunca ha sido complicada y mucho menos ruidosa. Reconozco que en lo personal gran parte de ella me aburre, pero soy consciente de que su número de incondicionales seguidores lo venera cual santísima trinidad. Sinceramente no he seguido sus discos “On and Island”, “Rattle That Look” o el último “Luck and Strange” más allá de una escucha superficial. De estos tres quizás el último es que más me agrada. Naturalmente siempre suena a ese “Floyd” pausado y parsimonioso con ese trasfondo tristón característico en su forma de componer. Con su finado amigo Richard Wright hacían buena pareja en canciones lánguidas y lineales. Tienen su encanto sin duda pero al final siempre te queda esa sensación vacía de algo inocuo e inofensivo. Como tomar una infusión de manzanilla cómodamente sentado en una hamaca entre pajaritos, olas relajantes y un lindo atardecer. 

Conste que no me disgusta el plan. Cuando se llega a mis años la vagancia, la tranquilidad y la soledad buscada es un plus y un honor adquirido. 



El concierto en sí, es un elegante y agradable paseo de precisos punteos, nostalgia, añoranza, amables melodías y varios recuerdos a su vieja banda en las sempiternas Time, Fat Old Sun, High Hopes o la conocida Confortably Numb, una de las pocas salvables del Muro. Sonido por supuesto impecable y en general música destinada “al descanso del guerrero” o a los que ya se nos tuerce la sonrisa y la ironia por tantos años de “aventuras”

Alberto Torró


Temas
A1 5 A.M.
A2 Black Cat
A3 Luck And Strange
B1 Breathe (In The Air)
B2 Time
B3 Fat Old Sun
C1 Marooned
C2 A Single Spark
C3 Wish You Were Here
D1 Vita Brevis
D2 Between Two Points with Romany Gilmour
D3 High Hopes
E1 Sorrow
E2 The Pipers Call
E3 A Great Day For Freedom
F1 In Any Tongue
F2 The Great Gig In The Sky
F3 A Boat Lies Waiting
G1 Coming Back To Life
G2 Dark and Velvet Nights
G3 Sings
H1 Scattered
H2 Comfortably Numb





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