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LA ESCENA DE CANTERBURY 14: Gong 2-Steve Hillage

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 Han pasado nada menos que 50 años desde 1976. Medio siglo que siendo exagerado casi denominaría de estancamiento creativo que ya no remontaría el estilo progresivo, sino que se dedicaría a repetir fórmulas para contentar al comprador. Naturalmente aún se hicieron buenos discos y hubo momentos y revivals interesantes. Se llegó lejos en los primeros cinco años de la década de los 70´s. Casi por espejismo y como un sueño incomprensible, la música de esa época consiguió un estatus cultural de calidad. Nunca la música “rock” como generalización global estuvo tan cerca de la “gran música”. Las bandas clásicas progresivas consiguieron incluso cierto estatus de respeto en una pequeña parte del mundo académico (la más aperturista de mente) y eso sí que es realmente “una rareza”. A día de hoy esa connivencia y esa complicidad ya no existe.  Como por arte de magia la espiritualidad cósmica de los pitufos pixies azules se desvanece y la banda reemplazante del planeta Gong, se queda en ti...

Wata Igarashi – Agartha (2023/ Kompakt)

 Lo habitual es que sea al revés.  Que un productor del campo del techno se pase al ambient mayormente de aspecto germánico,  no. No es muy frecuente. Pero en Tokyo éstas cosas son perfectamente creíbles. Allí todo es posible. Wata Igarashi se estrena con éste interesante "Agartha" que hoy comentamos. 



Con apertura de fiel reflejo en su título, "Abyss" (2'30) casi da vértigo al asomarse a lo que sónicamente nos transmite. Un inmenso pozo infernal sin fondo conocido. Construido con analogía potencialmente peligrosa.

Para "Searching" (5'30) la influencia Dŭsseldorf es apreciable, más concreto la de Kraftwerk. Secuenciación plástica en reiteración viajante por ilimitadas praderas de la mente. Imagina el "Trans-Europe Express" en versión nave espacial, surcando galaxias a velocidades impensables. Un final algo seco le veo, aunque el contenido es acertado.

"Subterranean Life" (6'10) juega con atonalidades melódicas,  en una especie de "Tetris" sonoro donde sabe encajar cada pieza-drone en su respectivo hueco. Muy buen sonido de batería virtual, que ofrece cierta aura subliminal jazzística al entorno, de muy original raíz. Al igual que el pretendido órgano. Aspecto vintage para algo que implica futurismo. Igarashi mira más allá. 

 En "Ceremony of the Death" (7'07) cuenta con las voces corales de Frances Maya y la suya propia. De aspecto tribal, toma rítmicas algebraicas de frenetismo casi estresante, que sin embargo sorprenden y relajan meninges afectadas. Esquizofrenia terapéutica de curativa efectividad. Sabe darle el desarrollo lógico para resolver con éxito. 

La Berlín School más académica aparece en "Floating Against Time" (8'59), y es que hasta el título así lo declara. El "electronic crossroads" secuencial resulta entusiasmante y lleno de "ésa chispa adecuada" (ejem!) berlinesa.

Como si Robert Schroeder, Mind Over Matter o Bernd Kistenmacher se hubieran liado a una jam después de una tanda de chupitos.

Vuelve la oscuridad inicial con "Abyss II" (3'13) si bien en un tono más esperanzador que en su primera parte. Ondas expansivas que atraen a un plano dimensional desconocido, que no tiene porqué ser negativo. Así me lo muestra mi particular psicoanálisis de la pieza.

Secuencia inevitable sci-fi me viene en "Burning" (7'31).....Persecución mortal por la gran nave invadida por entes alienígenas  no deseados.....O suegras con embudos en la cabeza.....El surrealismo hace acto de presencia, como está mandado. En un corte extraordinario donde la mente te dictará que todo vale. Porque da para todo.

La inevitable mística de "Agartha" (6'33) refleja logros pretéritos de otros grandes de la iluminación kosmische como Deuter.

"Darkness" (3'44) conecta con el lado oscuro de "Abyss I" aunque no sugiere negatividad en éste caso. A veces la oscuridad reconforta y es acogedora. Éste es el caso. Desde un experimentalismo que se afana por crear y construir sensaciones. Finalmente "Eternally" (4'46) ofrece otro ejemplo berlinés de experto manejo y brillante resolución melódico-minimal.



El japonés se ha marcado un debut muy a tener en cuenta. Tiene claras sus múltiples necesidades creativas y las pone en práctica con especial buen gusto.

J.J. IGLESIAS



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