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MARS EVERYWHERE - Industrial Sabotage (1980 / Random Radar)

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 En un principio, Mars Everywhere fue concebido como un dúo electrónico en los finales 70, allá en Washington D. C. Y editaron una serie de cassettes, típico formato marginal perfecto para las inquietudes vanguardistas de aquel tiempo. Poco a poco, fueron sumándose músicos al proyecto, hasta llegar a los ocho miembros de su único álbum,  "Industrial Sabotage". Salió en el sello Random Radar, que era algo así como la antesala a Cuneiform Records. Y, dato importante,  de los ocho, seis tocaban algún teclado, a veces compartidos con otros instrumentos. Podemos comprobarlo viendo su formación: Carlos Garrazza (teclados, sintetizadores,  voz), Doug Hollobaugh (teclados), Greg Yaskovitch (bajo, trompeta, sintes, autoharp), Robin Anderson (percusión,  teclados), Tom Fenwick (teclados), Tom Scott (bassoon, ignoro si era el famoso Tom Scott), Earnie Falcone (guitarras) y Barney Jones (percusión, clarinete y electronics).  Todo un colectivo donde la electrónica era p...

MICHAEL PERLITCH - Keyboard tales (1972)

 Este es uno de esos discos que hace un tipo desconocido, especial, de naturaleza extraña, una vez en la vida. Pero como ha ocurrido en otras ocasiones, el éxito se les resiste, pasan desapercibidos a pesar de su excelente trabajo, se sumen en la sombra y desaparecen injustamente, cuando en realidad no puedes comprender como alguien así puede caer en el ostracismo. Porque si una conclusión se saca al escuchar el álbum es que estamos frente a un personaje de profundo sentimiento, de potente talento y dotado de virtudes en la interpretación de instrumentos con teclas.



Poco o nada se sabe de este solitario espécimen capaz de levantar el solo un trabajo excepcional donde escribe, interpreta todos los instrumentos y aporta su propia voz. Vamos, que se lo hace todo, recordándome a otros niños prodigio que si llegarían muy lejos como el emblemático Steve Winwood.

Trabajo excepcional de principio a fin, una obra erigida sobre el piano que conduce a lo largo de todo el conjunto vertebrando todas las composiciones con predilección por los acordes de mano izquierda, más profusos, tensos, y oscuros que dejan patente el concepto que quiere presentar. Será atacándolo con fuerza como consigue ritmo suficiente para no caer en el aburrimiento. Para vestir a este piano también se ocupará del órgano, e introducirá pasajes de instrumentos clásicos y percusiones elaborando un cuerpo y unos arreglos más que buenos. Es decir no vamos a encontrar nada más, no esperemos guitarras, bajos, metales o baterías. Todo gira alrededor de los teclados como señala el título del Lp, bueno y su voz, claro, que intenta incorporar la parte más dulce  buscando armonías acompañada en numerosas ocasiones de coros.

Si solo incluye teclados podemos inclinarnos inevitablemente a pensar que la música puede ser de carácter pomposo, grandilocuente, exagerado, pero no es así. Al contrario se trata de un producto que parte del interior del artista, una visión del mundo desde lo más hondo. Se suceden los momento melancólicos, tortuosos y sin embargo son hermosos y sinceros. Melodías basadas en estructuras sencillas formadas a través de acordes limpios, sin grandes demostraciones de virtuosismo, cuya pretensión es expresar sus inquietudes y preocupaciones.



Relatos de pasajes ambientales bellos dibujando escenas en el aire, sensibilidad, elegancia y clasicismo, cercano a la idiosincrasia de bandas como PROCOL HARUM. Piano para disfrutar y paladear.

Juan Carlos Rustarazo




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