Entrada destacada

OLIVER WAKEMAN (Parte 1 de 2): Clive Nolan & Oliver Wakeman – The Hound Of The Baskervilles (2002 / Verglas)

Imagen
 No cabe duda de que la actual formación de Yes está gafada.  Tras varios intentos reguleros (o alejados del prog, más exactamente), llegan con "Aurora" y editan el mejor disco en tiempos......Que sin embargo, no va a ser el disco Yes del año, por culpa de "From a Page". El doble ahora expandido, con sobrantes de aquel "Fly from Here", tan injustamente tratado. Más en concreto, hacia su auténtico cantante Benoit David, y el hijo de Rick, Oliver Wakeman. Se diría que, sabedores de que "le deben un finiquito justo" y una satisfacción,  le hayan cedido derechos a Wakeman JR. Con producción a su cargo, ha sido editado paralelamente por Mercury/Universal (un hecho algo inverosímil), cuando los actuales Yes están en Sony/Inside Out.  Que las sobras de aquella efímera formación le den cien vueltas al actual (y mejor) disco de Yes en eones, ya dice mucho de todo el embrollo. La alineación actual es un error anti-natura que se empeñan en conservar.  Ni Ge...

MICHAEL PERLITCH - Keyboard tales (1972)

 Este es uno de esos discos que hace un tipo desconocido, especial, de naturaleza extraña, una vez en la vida. Pero como ha ocurrido en otras ocasiones, el éxito se les resiste, pasan desapercibidos a pesar de su excelente trabajo, se sumen en la sombra y desaparecen injustamente, cuando en realidad no puedes comprender como alguien así puede caer en el ostracismo. Porque si una conclusión se saca al escuchar el álbum es que estamos frente a un personaje de profundo sentimiento, de potente talento y dotado de virtudes en la interpretación de instrumentos con teclas.



Poco o nada se sabe de este solitario espécimen capaz de levantar el solo un trabajo excepcional donde escribe, interpreta todos los instrumentos y aporta su propia voz. Vamos, que se lo hace todo, recordándome a otros niños prodigio que si llegarían muy lejos como el emblemático Steve Winwood.

Trabajo excepcional de principio a fin, una obra erigida sobre el piano que conduce a lo largo de todo el conjunto vertebrando todas las composiciones con predilección por los acordes de mano izquierda, más profusos, tensos, y oscuros que dejan patente el concepto que quiere presentar. Será atacándolo con fuerza como consigue ritmo suficiente para no caer en el aburrimiento. Para vestir a este piano también se ocupará del órgano, e introducirá pasajes de instrumentos clásicos y percusiones elaborando un cuerpo y unos arreglos más que buenos. Es decir no vamos a encontrar nada más, no esperemos guitarras, bajos, metales o baterías. Todo gira alrededor de los teclados como señala el título del Lp, bueno y su voz, claro, que intenta incorporar la parte más dulce  buscando armonías acompañada en numerosas ocasiones de coros.

Si solo incluye teclados podemos inclinarnos inevitablemente a pensar que la música puede ser de carácter pomposo, grandilocuente, exagerado, pero no es así. Al contrario se trata de un producto que parte del interior del artista, una visión del mundo desde lo más hondo. Se suceden los momento melancólicos, tortuosos y sin embargo son hermosos y sinceros. Melodías basadas en estructuras sencillas formadas a través de acordes limpios, sin grandes demostraciones de virtuosismo, cuya pretensión es expresar sus inquietudes y preocupaciones.



Relatos de pasajes ambientales bellos dibujando escenas en el aire, sensibilidad, elegancia y clasicismo, cercano a la idiosincrasia de bandas como PROCOL HARUM. Piano para disfrutar y paladear.

Juan Carlos Rustarazo




¿Te gustó el artículo? No te pierdas de los próximos artículos 



Vuestros comentarios son nuestra energía











Comentarios

anuncios multiplex