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Diabolus - Night Clouded Moon (1971 - 2026 / Bright Carvings)

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Hay productores que han pasado a la historia inmerecidamente. Más por su fama de tiranuelos y prepotentes. Y porque tenían el poder necesario. Que no por logros extraordinarios. Simplemente,  estaban ahí. En el momento oportuno. Y me estoy acordando ahora mismo de Phil Spector o......Shel Talmy. Menudo figura, éste melón. Seré yo un destrozamitos, pero para mí,  fueron gente de la industria con más ruido que nueces.  En el caso de Talmy tenemos aquí un nuevo ejemplo de incompetencia. Los británicos Diabolus estaban inmersos en la onda progresiva de su tiempo. Algo que al endiosado productor ya le venía grande. Y claramente, no comprendió. El manager de la banda consigue que Talmy financie una sesión en los De Lane Lea Studios, (luego los Kingsway, propiedad de Ian Gillan). Mal hecho ya, por parte del manager. No era el productor adecuado. Los mozos de Diabolus hacen su cosa y la presentan ilusionados. El otro entra en cólera porque aquello "no era suficientemente comercia...

MICHAEL PERLITCH - Keyboard tales (1972)

 Este es uno de esos discos que hace un tipo desconocido, especial, de naturaleza extraña, una vez en la vida. Pero como ha ocurrido en otras ocasiones, el éxito se les resiste, pasan desapercibidos a pesar de su excelente trabajo, se sumen en la sombra y desaparecen injustamente, cuando en realidad no puedes comprender como alguien así puede caer en el ostracismo. Porque si una conclusión se saca al escuchar el álbum es que estamos frente a un personaje de profundo sentimiento, de potente talento y dotado de virtudes en la interpretación de instrumentos con teclas.



Poco o nada se sabe de este solitario espécimen capaz de levantar el solo un trabajo excepcional donde escribe, interpreta todos los instrumentos y aporta su propia voz. Vamos, que se lo hace todo, recordándome a otros niños prodigio que si llegarían muy lejos como el emblemático Steve Winwood.

Trabajo excepcional de principio a fin, una obra erigida sobre el piano que conduce a lo largo de todo el conjunto vertebrando todas las composiciones con predilección por los acordes de mano izquierda, más profusos, tensos, y oscuros que dejan patente el concepto que quiere presentar. Será atacándolo con fuerza como consigue ritmo suficiente para no caer en el aburrimiento. Para vestir a este piano también se ocupará del órgano, e introducirá pasajes de instrumentos clásicos y percusiones elaborando un cuerpo y unos arreglos más que buenos. Es decir no vamos a encontrar nada más, no esperemos guitarras, bajos, metales o baterías. Todo gira alrededor de los teclados como señala el título del Lp, bueno y su voz, claro, que intenta incorporar la parte más dulce  buscando armonías acompañada en numerosas ocasiones de coros.

Si solo incluye teclados podemos inclinarnos inevitablemente a pensar que la música puede ser de carácter pomposo, grandilocuente, exagerado, pero no es así. Al contrario se trata de un producto que parte del interior del artista, una visión del mundo desde lo más hondo. Se suceden los momento melancólicos, tortuosos y sin embargo son hermosos y sinceros. Melodías basadas en estructuras sencillas formadas a través de acordes limpios, sin grandes demostraciones de virtuosismo, cuya pretensión es expresar sus inquietudes y preocupaciones.



Relatos de pasajes ambientales bellos dibujando escenas en el aire, sensibilidad, elegancia y clasicismo, cercano a la idiosincrasia de bandas como PROCOL HARUM. Piano para disfrutar y paladear.

Juan Carlos Rustarazo




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