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20 POMP ART ROCK BANDS pre-1980

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 No me gustan las listas. Son injustas, incompletas y siempre les falta algo.  A no ser que te las tomes en tono didáctico, y sirvan para descubrir buena música. Es mi objetivo. Le debía una de éstas desde hace tiempo al boss del blog, Juan Carlos Miñana. Cuando menos se lo esperaba, allá que va. Son todo discos de antes de 1980. Incluso algo de prehistoria, con dos de 1973. Evidentemente,  USA gana por mayoría en un género que nació allí. Pero he querido insertar alguno de otros sitios. No, no vas a encontrar aquí Alphas Centauris, Trillions, Starcastles, Zazus, Gullivers, Russias o Bighorns. Aunque podría,  porque seguro que a más de uno, le suena a chino. La idea es que sea una lista inusual, que evite a los sospechosos habituales que te pondrían en una revista como Rock Candy. Ni muy tópica, ni muy elitista, (bueno, algo sí). Pero no me he centrado en buscar rarezas imposibles, que no estén ni en Internet. Es casi todo Pomp (o así). Con (hard) rock y algo de Art ...

MICHAEL PERLITCH - Keyboard tales (1972)

 Este es uno de esos discos que hace un tipo desconocido, especial, de naturaleza extraña, una vez en la vida. Pero como ha ocurrido en otras ocasiones, el éxito se les resiste, pasan desapercibidos a pesar de su excelente trabajo, se sumen en la sombra y desaparecen injustamente, cuando en realidad no puedes comprender como alguien así puede caer en el ostracismo. Porque si una conclusión se saca al escuchar el álbum es que estamos frente a un personaje de profundo sentimiento, de potente talento y dotado de virtudes en la interpretación de instrumentos con teclas.



Poco o nada se sabe de este solitario espécimen capaz de levantar el solo un trabajo excepcional donde escribe, interpreta todos los instrumentos y aporta su propia voz. Vamos, que se lo hace todo, recordándome a otros niños prodigio que si llegarían muy lejos como el emblemático Steve Winwood.

Trabajo excepcional de principio a fin, una obra erigida sobre el piano que conduce a lo largo de todo el conjunto vertebrando todas las composiciones con predilección por los acordes de mano izquierda, más profusos, tensos, y oscuros que dejan patente el concepto que quiere presentar. Será atacándolo con fuerza como consigue ritmo suficiente para no caer en el aburrimiento. Para vestir a este piano también se ocupará del órgano, e introducirá pasajes de instrumentos clásicos y percusiones elaborando un cuerpo y unos arreglos más que buenos. Es decir no vamos a encontrar nada más, no esperemos guitarras, bajos, metales o baterías. Todo gira alrededor de los teclados como señala el título del Lp, bueno y su voz, claro, que intenta incorporar la parte más dulce  buscando armonías acompañada en numerosas ocasiones de coros.

Si solo incluye teclados podemos inclinarnos inevitablemente a pensar que la música puede ser de carácter pomposo, grandilocuente, exagerado, pero no es así. Al contrario se trata de un producto que parte del interior del artista, una visión del mundo desde lo más hondo. Se suceden los momento melancólicos, tortuosos y sin embargo son hermosos y sinceros. Melodías basadas en estructuras sencillas formadas a través de acordes limpios, sin grandes demostraciones de virtuosismo, cuya pretensión es expresar sus inquietudes y preocupaciones.



Relatos de pasajes ambientales bellos dibujando escenas en el aire, sensibilidad, elegancia y clasicismo, cercano a la idiosincrasia de bandas como PROCOL HARUM. Piano para disfrutar y paladear.

Juan Carlos Rustarazo




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