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The Blues Band – Bye Bye Blues - The Blues Band Live (1983)

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 The Venue fue una de las salas de conciertos más famosas del sur de Londres. Inaugurada en 1989, permaneció activa hasta 2020. Nuestros protagonistas de hoy pasaron por su escenario para cerrar una de sus etapas. The Blues Band comenzó su andadura en 1979 de la mano de Paul Jones (vocalista y armonicista) y Tom McGuinness (guitarrista), antiguos miembros de la banda Manfred Mann. Posteriormente se incorporaron el bajista Gary Fletcher, el guitarrista de slide Dave Kelly (quien había tocado con Howlin' Wolf y John Lee Hooker) y el baterista Hughie Flint (John Mayall's Blues Breakers). En 1980 autoeditaron su primer disco, Official Blues Band Bootleg Album. Las ventas de este acetato llamaron la atención de Arista Records, que los fichó y volvió a reeditar el álbum. Sus siguientes lanzamientos, Ready (1980) e Itchy Feet (1981), consolidaron a la banda en el panorama musical. En 1982, Hughie Flint dejó la banda tras la publicación de Brand Loyalty; su puesto fue ocupado por Rob T...

MICHAEL PERLITCH - Keyboard tales (1972)

 Este es uno de esos discos que hace un tipo desconocido, especial, de naturaleza extraña, una vez en la vida. Pero como ha ocurrido en otras ocasiones, el éxito se les resiste, pasan desapercibidos a pesar de su excelente trabajo, se sumen en la sombra y desaparecen injustamente, cuando en realidad no puedes comprender como alguien así puede caer en el ostracismo. Porque si una conclusión se saca al escuchar el álbum es que estamos frente a un personaje de profundo sentimiento, de potente talento y dotado de virtudes en la interpretación de instrumentos con teclas.



Poco o nada se sabe de este solitario espécimen capaz de levantar el solo un trabajo excepcional donde escribe, interpreta todos los instrumentos y aporta su propia voz. Vamos, que se lo hace todo, recordándome a otros niños prodigio que si llegarían muy lejos como el emblemático Steve Winwood.

Trabajo excepcional de principio a fin, una obra erigida sobre el piano que conduce a lo largo de todo el conjunto vertebrando todas las composiciones con predilección por los acordes de mano izquierda, más profusos, tensos, y oscuros que dejan patente el concepto que quiere presentar. Será atacándolo con fuerza como consigue ritmo suficiente para no caer en el aburrimiento. Para vestir a este piano también se ocupará del órgano, e introducirá pasajes de instrumentos clásicos y percusiones elaborando un cuerpo y unos arreglos más que buenos. Es decir no vamos a encontrar nada más, no esperemos guitarras, bajos, metales o baterías. Todo gira alrededor de los teclados como señala el título del Lp, bueno y su voz, claro, que intenta incorporar la parte más dulce  buscando armonías acompañada en numerosas ocasiones de coros.

Si solo incluye teclados podemos inclinarnos inevitablemente a pensar que la música puede ser de carácter pomposo, grandilocuente, exagerado, pero no es así. Al contrario se trata de un producto que parte del interior del artista, una visión del mundo desde lo más hondo. Se suceden los momento melancólicos, tortuosos y sin embargo son hermosos y sinceros. Melodías basadas en estructuras sencillas formadas a través de acordes limpios, sin grandes demostraciones de virtuosismo, cuya pretensión es expresar sus inquietudes y preocupaciones.



Relatos de pasajes ambientales bellos dibujando escenas en el aire, sensibilidad, elegancia y clasicismo, cercano a la idiosincrasia de bandas como PROCOL HARUM. Piano para disfrutar y paladear.

Juan Carlos Rustarazo




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