Entrada destacada

BATERISTAS EN LA SOMBRA Cap. 55: John Marshall

Imagen
  Hablar de John Marshall es adentrarse en una concepción de la batería que trasciende el mero acompañamiento rítmico para situarse en el ámbito de la arquitectura sonora. Pocos intérpretes han logrado integrar con tanta naturalidad el lenguaje del jazz moderno, la libertad de la improvisación y la complejidad estructural del rock de vanguardia. Nacido en Londres en 1941, Marshall inició su trayectoria profesional en una escena británica que comenzaba a absorber la influencia del jazz contemporáneo estadounidense. Muy pronto quedó patente que su vocación no residía en el virtuosismo exhibicionista, sino en la construcción de un discurso musical de extraordinaria inteligencia. Esa cualidad le llevó a convertirse en uno de los bateristas más respetados de Europa. Su primera gran etapa llegó junto a Nucleus, la formación dirigida por Ian Carr. Aquella banda redefinió el jazz-rock británico alejándose de los modelos estadounidenses para desarrollar un lenguaje propio, más camerístico, ...

MICHAEL PERLITCH - Keyboard tales (1972)

 Este es uno de esos discos que hace un tipo desconocido, especial, de naturaleza extraña, una vez en la vida. Pero como ha ocurrido en otras ocasiones, el éxito se les resiste, pasan desapercibidos a pesar de su excelente trabajo, se sumen en la sombra y desaparecen injustamente, cuando en realidad no puedes comprender como alguien así puede caer en el ostracismo. Porque si una conclusión se saca al escuchar el álbum es que estamos frente a un personaje de profundo sentimiento, de potente talento y dotado de virtudes en la interpretación de instrumentos con teclas.



Poco o nada se sabe de este solitario espécimen capaz de levantar el solo un trabajo excepcional donde escribe, interpreta todos los instrumentos y aporta su propia voz. Vamos, que se lo hace todo, recordándome a otros niños prodigio que si llegarían muy lejos como el emblemático Steve Winwood.

Trabajo excepcional de principio a fin, una obra erigida sobre el piano que conduce a lo largo de todo el conjunto vertebrando todas las composiciones con predilección por los acordes de mano izquierda, más profusos, tensos, y oscuros que dejan patente el concepto que quiere presentar. Será atacándolo con fuerza como consigue ritmo suficiente para no caer en el aburrimiento. Para vestir a este piano también se ocupará del órgano, e introducirá pasajes de instrumentos clásicos y percusiones elaborando un cuerpo y unos arreglos más que buenos. Es decir no vamos a encontrar nada más, no esperemos guitarras, bajos, metales o baterías. Todo gira alrededor de los teclados como señala el título del Lp, bueno y su voz, claro, que intenta incorporar la parte más dulce  buscando armonías acompañada en numerosas ocasiones de coros.

Si solo incluye teclados podemos inclinarnos inevitablemente a pensar que la música puede ser de carácter pomposo, grandilocuente, exagerado, pero no es así. Al contrario se trata de un producto que parte del interior del artista, una visión del mundo desde lo más hondo. Se suceden los momento melancólicos, tortuosos y sin embargo son hermosos y sinceros. Melodías basadas en estructuras sencillas formadas a través de acordes limpios, sin grandes demostraciones de virtuosismo, cuya pretensión es expresar sus inquietudes y preocupaciones.



Relatos de pasajes ambientales bellos dibujando escenas en el aire, sensibilidad, elegancia y clasicismo, cercano a la idiosincrasia de bandas como PROCOL HARUM. Piano para disfrutar y paladear.

Juan Carlos Rustarazo




¿Te gustó el artículo? No te pierdas de los próximos artículos 



Vuestros comentarios son nuestra energía











Comentarios

anuncios multiplex