Bumper - Puertas de Emergencia (2022)

 Son muchas las puertas de emergencia que abiertas de par en par, piden a gritos que un alto porcentaje de la figuración posturil   las crucen hacia afuera, más que nada por dignidad y respeto para no extender más aún una metástasis de lamentable difusión inmiscuida en la edificación sobre parcelas que desde hace largos años les corresponden a otros. Y no estamos hablando precisamente a modo crítico y noqueando el valor que  poseen en la actualidad numerosos músicos que están surgiendo  avalados por el criterio y la actitud sumada al riesgo, porque afortunadamente los hay, aunque haya que hacer uso del cuentagotas para destacarlos. Pero cuando un disco es redondo, no importa si él mismo ha sido elaborado por un experimentado músico de reconocida trayectoria profesional o por una destacada y joven promesa. En el caso que nos ocupa, el proyecto Bumper, es inevitable no celebrar con entusiasmo cada propuesta discográfica de esta propuesta que apadrina el burgalés. Un músico tan querido como respetado, de carácter extrovertido tanto en su diálogo percusivo como en el plano personal, y quien siempre ha estado ligado al buen humor.



Son muchos los acertados elogios y reconocimientos que por mérito y derecho le corresponden Javier Arnáiz. El baterista que a base de pulso, precisión y pegada, se ha labrado durante cuatro décadas una reconocida trayectoria dentro de la escena del Rock nacional, que se puede contrastar de forma cristalina repasando la travesía de todas las bandas de peso que han optado por solicitar sus servicios como músico, dentro de su instrumento. 

Javier Arnáiz, a quien desde su niñez se le acuñó el mote de Bumper, dada su similitud con el alocado personaje de un Filme cinematográfico aunque si traducidos el significado de Bumper, en el caso de Javier, no es precisamente un parachoques, sino una demoledora máquina de reparto de notas de todo tipo que despliega con total seguridad a merced del tempo más preciso por todo su kit de batería.

Puerta de Emergencia es el tercer trabajo de Bumper, que sin ningún tipo de previsión ni proyección enfocada a la grabación al uso de un tercer disco, se comienza a gestar durante el proceso pandémico, donde las sistemáticas estrategias arrinconan al mundo con una nueva inventiva denominada Covid 19, que a muchos artistas les ha servido para vomitar intimidad durante el repulsivo y lamentable periodo de confinamiento, del que algunos críticos de arte, y más concreto del cuarto arte, predecían que de este proceso de confinamiento iban a surgir algunas de las propuestas musicales más interesantes acontecidas en los últimos años, y no ha sido así en la mayoría de los casos. Aunque por por fortuna, para músicos como Javier y quienes han estado más centrados en la inercia profusa y la fluidez de la expresión, el confinamiento tiene parte de protagonismo y responsabilidad en esta nueva oferta discográfica, que trae de nuevo al de Burgos al panorama de actualidad con un nuevo disco directo, fresco, conservador, dinámico, arriesgado y directo al grano de la esencia del Heavy Metal sin más concesiones.

Tras una serie de intercambios de ideas estructurales y el consecuente desarrollo de esbozos, Javier Arnáiz y Gorka Alegre le comienzan a dar forma a las nueve piezas que integran este nuevo trabajo, del que inicialmente Javier no se mostraba partidario de publicarlo en formato físico, aunque por razones más que obvias, la decisión adoptada por Bumper finalmente ha sido todo un acierto para sus incondicionales, quienes estaban hambrientos de un nuevo trabajo tras lo expuesto en su anterior obra 2012, que como todo el mundo sabe contó entre otras con la colaboración de José Luis Campuzano Sherpa. 

Puerta de Emergencia trae un total de nueva piezas impresas con  frescura, que no han sido pasto de la sumisión de una producción determinada para reiterar la energía que al unísono han contenido en los últimos años Gorka Alegre y el trabajador Dani Del Río, cuyo papel en la aportación armónica y melódica en las seis cuerdas de acero ha sido crucial para el transcursos de estos nueve diálogos donde la ira y la propia ironía reivindican la vigencia de los fenómenos que siguen acechando un país, que descolgado de la Mochila de Labordeta se ubica más cada día en la retrógrada, grisácea y rasgada camisa en cuyo aroma carbonizado no se aprecia ninguna fragancia de esperanza.

Aciertos como hallados en la elaboración de temas como Desinformación para abrir la obra, nos hacen presagiar que estas puertas están abiertas de par en par para evacuar a cuanta ponzoña sigue obstruyendo las arterias de la progresión. A esto hay que sumarle los tres pasajes instrumentales; After The Storm, There's No Reason y la que titula la obra; Puerta de Emergencia, que bajo envueltas bajo una capa de entrañable nostalgia, a base de emotiva coherencia tonal, devuelven la fe a los devotos del Hard Rock de carácter bombástico, coherente y donde en el lenguaje instrumental cede la palabra al diálogo coloquial entre músicos, facilitando la comodidad del oyente en la adopción de fórmulas tangibles, donde la complejidad se convierte en sencillez prevaleciendo la frescura de paradigmas menores y mayores sumados a la sustentación de un Groove que a pesar de ser fiel a principios inquebrantables, no cesa de innovar a merced del sigiloso estrépito de placenteras ráfagas de energía mecánica convertida en divina electricidad.

Estamos sin duda ante un disco que sin la menor pretensión de ofrenda, se va a convertir no solo en la obra más representativa y personal de Bumper, sino en uno de los discos de Heavy Metal de genuina exquisitez por el gusto de la composición, la interpretación y su consecuente aplicación, que en todo momento ha huido de complejos de tonalidad rosa, que lamentablemente se hallan presentes en otras muchas producciones discográficas no solo afines a este género.

La comodidad de Javier Arnáiz interpretando su ofrenda más personal se ilustra en prácticamente los nueve cortes del disco, donde entre otros recursos y arreglos tratados con minucioso respeto y cuidados al máximo detalle, predomina el gran gusto del célebre baterista por los paradiddles dobles y triples, abordando mayoritariamente dinámicas que deambulan de manera uniforme sobre frases en 4/4 en los que hay cabida para formidables incursiones de comedidos y acertados aportes de Heel Toe que sodomizan las sagradas plataformas de su fiel e inseparable amigo, el doble pedal Iron Cobra, leal compañero de Javier tanto en sus aportaciones con un solo bombo de 22 x 18'' aplicado en estudio y en directo.



El disco ha sido grabado en un entrañable estudio burgalés en el que se ha llevado a cabo todo un proceso de registro y producción cuyo cuerpo y calidez se han centrado básicamente en un trabajo en familia, que en una pedante y deleznable ofrenda de ambiciosa y petulante muestra de canciones destinadas a la febril asamblea del sopla polleo que habita en los expositores de las tediosas redes, siempre tejidas por una nociva araña social.

Luis Arnaldo Álvarez (Baterista  y Locutor profesional independiente)


 

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