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HELLANBACH - Now Hear This (Neat, 1983)

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 Todo comenzó como comienzan éstas cosas. Con cuatro chavales locos por el rock y sus particulares héroes. Era 1979 y Van Halen dominaba la tierra (no eran dinosaurios, pero habían sido Mammoth). En su Newcastle natal, Jimmy Brash (voz), Dave Patton (guitarra), Kev Charlton (bajo) y Barry Hopper (batería), comienzan a soñar despiertos desde su mohoso local, (no es que yo estuviera, es que a esa edad, todos lo son). Se creen los próximos Van Halen. Y no es coña. Estos tíos respiraban y soñaban las 24 h del día con el cuarteto. Pon el "Bach" antes que el "Hellan", y casi lo tienes. Para colmo, comienzan a conocerlos en los círculos locales con el sobrenombre de "Vanhalen-Bach". En 1980 editan un live EP, "Out to Get You" y un split, (single compartido con otra banda). Para 1982 ya tenían un "flamante" contrato con Neat Records, y un nuevo batería. Steve Walker sustituía a Hopper, que era reclamado por las "grandes ligas" chatarr

SYNTH REPLICANTS - Zentropol (2022/SR)

 Los engranajes del maravilloso mundo interior de Per Thomhav, vuelven a ponerse en funcionamiento para que Synth Replicants vuelva a la vida. El sintetista danés nos presenta su particular visión  de una metrópolis - zen, "Zentropol". 



Tal vez su refugio psicológico de éstos últimos azarosos años. Así que, bien engrasadas las tuercas, sus físicos y múltiples sintes Roland y Moog entran de nuevo en acción.  Más con la ayuda de virtuales Arturia/Novation. Creando un mundo irreal a la manera de un arquitecto de sueños, como en la película "Origen". Y su "Enter" (8'16) nos da la bienvenida a éste escenario fantástico en el que tan bien se maneja. Inmensos planos berlineses con exquisito  gusto "planante". Que por el minuto 5'20 rompe en clásica  irrupción secuencial,  como unos "stratosfericos" TD. Es una bella entrada a "Zentropol" (9'42), donde pareciera estar rindiendo homenaje al desaparecido Padre de Todos, Klaus Schulze. Sonido de batería casi real lo situaría en etapas junto a Harald Grosskopf. Incluso a éste,  en su "Oceanheart". Es un mantra kaleidoscópico en relajante y escapista fuga psíquica, de hipnótico efecto.

 La exhibición melódica de "Sakura" (6'10) nos presenta a un Thomhav realmente inspirado. Como un amanecer en un mundo perdido. Es éste un sentimiento de paz trasladable a "Mist" (6'26). Da la impresión de que en Synth Replicants se hubieran propuesto que las aguas vuelvan a su cauce moral, tras una espesa tormenta  de acontecimientos sociales. Ya que no transmiten ésa paz los gobiernos del mundo, al menos que sean "ésos locos" de músicos los que lo hagan.

"Quantum Gravity" (6'09) posee una columna vertebral de secuenciado pulso, muy atractivo,  del que salen ramificaciones en todas direcciones. Sin perder ni por un segundo su brújula melódica,  conciliadora y positiva. Quizá Vangelis sonría ante esto desde algún sitio. La serenidad pianística unida a un majestuoso manto electrónico,  trae "Saving my Memories" (6'33). Recuerda a logrados momentos de Johannes Schmoelling, así que no es mala cosa! Otro lienzo de innegable belleza cromática. 



"From Here to Eternity" (5'15) imita una guitarra eléctrica  bajo seguro respaldo secuencial. Esencial. Siendo el espíritu de Edgar Froese ahora el invocado. Pero sólo hasta a mitad. La ficticia batería de sonido real, ofrece un distinto aire, más actual, hasta el final de la misma. La recta final la componen tres composiciones de una media de 8 mts. "White Desert Dream" (8'57) vuelve a añorar a Schulze tanto como nosotros, (presiento que por mucho tiempo). En un fascinante viaje introspectivo mentalmente placentero y enigmático. Es un logro más. Que continuará sin bajar el listón en "Beauty of the Orient" (8'55) y "Angels Night" (7'36). En un álbum donde no encontramos cambios bruscos ni pasajes oscuros. Se busca la mística de la esperanza, y da en el clavo. Porque Synth Replicants nunca defrauda.

J.J. IGLESIAS



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