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AMERICA - Hearts (1975, Warner Bros. Records)

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 Hijos de padres estadounidenses y de madres londinenses (sus progenitores estaban destinados como militares en West Ruislip U.S.A.F.), los futuros miembros de este trío comenzaron militando en diferentes bandas, proyectos gracias a los que entraron en contacto. Gerry Beckley, Dewey Bunnell y Dan Peek se convierten en America tras un pequeño viaje de estudios del último a los Estados Unidos en 1969. Allí toma un pedazo de la esencia folk de diversas ramas y lo inyecta en las raíces de su nueva apuesta, un tridente con una carga que tampoco reniega de los conocimientos esparcidos por las ediciones musicales de The Byrds. El primer álbum y más unido a los postulados norteamericanos de finales de los 60 se grabaría en los Trident Studios, aun así el final no sería la materialización del sueño inicial de los America. Ellos pretendían seguir tras la línea dejada por The Beatles con Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, pero sería Ian Samwell, productor de los muchachos y mano derecha del r

NIRVANA - All Of Us (1968, Island Records)

Un músico irlandés llamado Patrick Campbell-Lyons se encuentra en Londres con Alex Spyropoulos, compositor de origen griego dispuesto a dejarse mecer por las influencias que la nueva psicodelia de The Beatles y The Beach Boys estaba trayendo a un 1966 de caras nuevas. Ese barroquismo delicado, esas sinfonías en miniatura que representaban un pop evolutivo hacia espacios del inmueble por ocupar, casan con lo que el tándem llamaría Nirvana. 



The Story Of Simon Simopath, su debut, les hace apostar por los trabajos conceptuales marcando una narrativa que pronto se vería en muchos de sus contemporáneos. Un año después, maravillando desde el 68, Nirvana consigue no perder el impulso aunque trabajando sin la necesidad de un hilo con forma de cuento completo. All Of Us es tan orquestal como recargadamente soft rock, dotando cada canción de mínimos detalles que las giran en rompecabezas de formas majestuosas. 

“Trapeze” pone en su primer minuto lo que sería constante en el LP homónimo de Appaloosa, pasando en segundos al pop saltarín de un Paul McCartney juguetón. “Everybody Loves The Clown” por el título podría remitir al beatleiano “Being For The Benefit Of Mr. Kite!” y sin embargo es una canción casi infantil, llena de ritmo jovial, en la que las frases del vocal se escuchan al unísono con las de una tierna niña. “Girl In The Park” es ciento uno por ciento The Kinks, algo que no moja a “You Can Try”, afrancesada con categoría. 



“Tiny Goddess” o la balada remolque de The Moody Blues y Procol Harum, en unos días que más que a rebufo, circulaba en paralelo. Nirvana, la pareja que era capaz de construir su particular nido para el polluelo pop mientras no renegaba de la performance artística, como pasó en un espacio televisivo francés en el que ellos cantaron y Dalí les roció con pintura negra.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com




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