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Discipline - Captives Of The Wine Dark Sea (2017)

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 Captives Of The Wine Dark Sea es el tercer álbum de Discipline en 20 años, una hazaña poco común que, a pesar de su rareza, no disminuye el impacto de sus discos anteriores, aclamados por la crítica. Si bien este álbum quizás no alcance el mismo nivel de brillantez y sofisticación que sus predecesores, ofrece material sólido, con la banda continuando explorando y desarrollando su sonido de manera efectiva. Una de las características más destacadas de este álbum es su capacidad para narrar historias emotivas y apasionantes, a menudo teñidas de melancolía, pero también rebosantes de positividad y brillantez. Las influencias de bandas como Van der Graaf Generator y King Crimson son evidentes, pero Discipline utiliza estas referencias simplemente como punto de partida, manteniendo su propia identidad distintiva en su música. El álbum comienza con "The Body Yearns", una pista de nueve minutos que ejemplifica el dominio de la banda sobre composiciones largas y complejas. Con piano...

NIRVANA - All Of Us (1968, Island Records)

Un músico irlandés llamado Patrick Campbell-Lyons se encuentra en Londres con Alex Spyropoulos, compositor de origen griego dispuesto a dejarse mecer por las influencias que la nueva psicodelia de The Beatles y The Beach Boys estaba trayendo a un 1966 de caras nuevas. Ese barroquismo delicado, esas sinfonías en miniatura que representaban un pop evolutivo hacia espacios del inmueble por ocupar, casan con lo que el tándem llamaría Nirvana. 



The Story Of Simon Simopath, su debut, les hace apostar por los trabajos conceptuales marcando una narrativa que pronto se vería en muchos de sus contemporáneos. Un año después, maravillando desde el 68, Nirvana consigue no perder el impulso aunque trabajando sin la necesidad de un hilo con forma de cuento completo. All Of Us es tan orquestal como recargadamente soft rock, dotando cada canción de mínimos detalles que las giran en rompecabezas de formas majestuosas. 

“Trapeze” pone en su primer minuto lo que sería constante en el LP homónimo de Appaloosa, pasando en segundos al pop saltarín de un Paul McCartney juguetón. “Everybody Loves The Clown” por el título podría remitir al beatleiano “Being For The Benefit Of Mr. Kite!” y sin embargo es una canción casi infantil, llena de ritmo jovial, en la que las frases del vocal se escuchan al unísono con las de una tierna niña. “Girl In The Park” es ciento uno por ciento The Kinks, algo que no moja a “You Can Try”, afrancesada con categoría. 



“Tiny Goddess” o la balada remolque de The Moody Blues y Procol Harum, en unos días que más que a rebufo, circulaba en paralelo. Nirvana, la pareja que era capaz de construir su particular nido para el polluelo pop mientras no renegaba de la performance artística, como pasó en un espacio televisivo francés en el que ellos cantaron y Dalí les roció con pintura negra.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com




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