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BATERISTAS EN LA SOMBRA Cap. 54: Harald Grosskopf: el baterista que hizo respirar a la Escuela de Berlín

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 Dentro de la inmensa historia del rock progresivo europeo existen músicos cuya influencia resulta desproporcionadamente mayor que su popularidad. Son artistas que no ocuparon portadas de revistas, no llenaron estadios ni se convirtieron en iconos mediáticos, pero cuya aportación cambió silenciosamente la forma de entender la música contemporánea. Uno de esos nombres es Harald Grosskopf. Para muchos aficionados al rock progresivo, su nombre está inevitablemente asociado a la escena berlinesa de los años setenta, a Ash Ra Tempel y a sus colaboraciones con Klaus Schulze. Sin embargo, reducir su carrera a esos proyectos sería simplificar enormemente la trayectoria de uno de los bateristas más personales surgidos en Europa. Harald Grosskopf nació el 23 de octubre de 1949 en Hildesheim, Baja Sajonia (Alemania). Creció en una Alemania todavía marcada por las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, en un contexto social que favorecía la aparición de una nueva generación de artistas de...

Ganbara – Banan Banan (1985/ Elkar)

 Con éste tiempo infernal, resulta todo un placer volver la vista a Euskadi y a su folk prog de verdor refrescante. Allá por los primeros 80 se forma Ganbara.  Editando en 1982 su debut, "Behin batean". Su propuesta es un rico folk que mira de frente a leyendas británicas de la anterior década. Para 1985, el sello Elkar les edita "Banan - banan".



Siendo su formación un sexteto compuesto por la deliciosa voz de  M. Eugenia Etxeberria,  Ángel Unzu (guitarras), Josean Martín  Zarko  (guitarra clásica,  acústica,  dulcimer), Juan Ezeiza (instrumentos tradicionales), Josetxo Fernández (teclados) y Eduardo Salvador (bajo y flauta). Un mágico mundo se nos abre con "Bilutsik azkenean ur bazterrean" (6'26). La combinación de voces, acústicas y flauta ejercen fascinación instantánea.  Un bálsamo revitalizante para los sentidos embrutecidos por el día a día.  El teclado ayuda a ésa riqueza de sonidos. Curioso que no se acredite batería,  cuando la hay, y muy bien insertada. Una paz entre el medievo y lo tradicional se respira en "Herrimina" (4'30). Mike Oldfield se hubiera apuntado gustoso a ésta sesión.  Otra absoluta maravilla, de aires bretones, es "Goizean goizik jeikirik" (7'03). Dónde la estela mágica dejada por el druida Alan Stivell se deja sentir. Instrumentos de la tierra crean un fantasioso mundo propio, delicado y lleno de sensibilidad.  Algo realmente encantador y embelesante. Otra joya guiada por el bajo es "Bermioko uholdeak" (3'55), con una Etxebarria espléndida. Modernizan la propuesta con todo respeto  en "Zertara yiten zira" (6'50), consiguiendo resultados cercanos a Gryphon. Piano y travesera como introducción a "Piñudia laiñotan" (5'20) y cierto aire hippie a Laurel Canyon mafia. Vuelven los aires medievales para "Bereterretxeren kanthorioa" (6'25), le imprimen cierta actualización de texturas. Como si Pentangle se aliara con Alan Parsons Project. Y la mezcla funciona. Finalizan con "Banan-banan" (2'55) dejando un placentero sentimiento de paz, nostalgia y recuerdos.



Éste maravilloso álbum llegó a salir reeditado en Japón,  que allí valoran como se debe éstas cosas. Aún continuaron durante los 90 Ganbara,  lanzando cuatro trabajos más. Una recomendación personal.

J.J. IGLESIAS


 

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