Entrada destacada

RAGNAR GRIPPE - Sand (1977 / Shandar)

Imagen
 Un sueco afincado en Francia en los 70, plaza que se hizo fuerte para el kraut, en los finales de ésa década. Intentando meter cabeza en la cosmic music en modo sintetista-sin-sintetizadores. Ese era Ragnar Grippe. Multiinstrumentista al que como digo, no se le reconoce sintetizador alguno en créditos: órgano,  recorder, armónica,  guitarra eléctrica,  campanas, maracas, voz y composición.  Tal vez "tuneó" su órgano y lo clonó en multipistas grabadas en cinta, capa sobre capa. Entró con inusitada fuerza en 1973 con su primer álbum,  "Capriccio". Al que le siguieron en ese mismo año, siete (7!!!) álbumes más!  Siendo la media por año posterior, de 4 a 5 obras anuales. Compulsivo, el señor artista. Así llegamos a este "Sand", que ya hacía en 1977, su disco número 25. Una ilimitada discografía, como puede intuirse, a lo largo de los años. "Sand" lo componen dos partes, una por cara. En "Sand Part 1" (24'50), se las apaña muy bien Grip...

Jim Gilmour – Great Escape (2005/Progrock)

 Bien es conocido éste teclista escocés  (sí,  de Confín, Escocia!), por haber sido parte importante de los más gloriosos momentos, en la trayectoria de los canadienses Saga. Claramente contribuyó  a su estilo característico. 



Ya en 1996, se estrenó con "Instrumental Encounters", un álbum de puro sintetismo vangelisiano. Pero fue casi 10 años después, cuando sorprendió con el gran (valga la redundancia) "Great Escape". Quizá el título se refería a él mismo, necesitaba un cambio. También lo dedicó a la naturaleza salvaje de Canadá.  Aquí había toda una banda formada por John Bianchini  (guitarras), los baterías Christian Simpson y Roger Banks y la adicional voz de Corrina Tofani. 

Jim Gilmour estaba al frente de su monstruoso equipo electrónico,  voz solista y compositor absoluto. Que ya se mostraba así de seguro en "No Sign" ((7'19), donde piano y cuerdas desplegaban con rudeza hard guitar, y terribles solos de minimoog,  un concepto progresivo musculoso. Muy americano, pleno en melodía y órgano,  muy Kansas. Tremendos graves cibernéticos abren "Algonquin" (5'30), no extraña que Gilmour se encargara del soundtrack de la TV serie, "Cobra". Esto vale perfectamente a los mismos efectos. Su velocidad solista trae al recuerdo a Jan Hammer, Patrick Moraz o Rick Wakeman. La batería imprime una estruendosa energía a una composición llena de vida musical. Vuelve la agradable voz de Gilmour en "Lost Along the Way" (5'12), en cobertura art rock no lejos de 801 o Eddie Jonson. Con éste último también guarda paralelismos técnicos.  La bonita voz de la Tofani se deja oír por primera vez. Ahora sería el clásico Emerson el recordado como musa en "Killarney Sunrise" (4'42), con cierto aire jazz inherente también a su estilo. Elegancia al por mayor. Sigue el piano con "The Northwind" (4'01), y Gilmour que gusta cada vez más como cantante. Más rock teclistico arty de factura casi Camel, muy bien apoyado por percusiones expertas y Corrina Tofani al micro. 

La más Saga hasta ahora es "Radiant Lake" (4'41), también con factor jazz rock y excepcionales sintes parlantes. Joachim Kuhn la hubiera firmado en su etapa más rockera de los 70. Sigue una improvisación al piano, "Carden Isle" (3'44) de bellísima realización estructural. "Wasteland" (2'59) y "Canoe Do It?" (5'27) entran en la recta final. La primera con una soberbia balada propia de John Wetton en solitario. La segunda, sin interrupción, vuelve a la pirotecnia hard estilo Kansas del comienzo. Prog bombástico y espectacular made in USA, que Gilmour domina como nadie. Aún queda un último cartucho (dos, en realidad),  con la final "Last Portage" (13'28), donde sacude al oyente con andanadas de sintetizador que todo lo invaden, con base hard rock de la banda y cataclismo sympho-rock cercano a Magellan, Mastermind o los primeros Glass Hammer. El tema termina aproximadamente por el minuto 7. Dejando por descubrir un típico "hidden track" de piano sólo, que es puro Keith Jarrett.



Discos como "Great Escape" contribuyeron a solidificar la prog music en el nuevo siglo. Y aquí con Matrícula de Honor.

J.J. IGLESIAS


 

Comentarios