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STEVE EARLE - I’ll Never Get Out Of This World Alive (2011, New West Records)

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 I’ll Never Get Out Of This World Alive podría considerarse el mazazo definitivo de lo que un anterior martillazo de Train A Comin’ significó. Las raíces pedían su valor pretérito, su base incuestionable, al igual que ciertos reflejos del folclore irlandés. Entre baladas y hermanamientos con el último Tom Waits, Steve va haciendo este último camino planteado.   Esto se podría traducir en un corazón que firma sobre la línea de la entrega, pero cojeando ahora en el campo de la rabia rápida y cruda a la que no temió cuando cantaba “Snake Oil”. La producción de T-Bone Burnett marca demasiado, aunque la resolución de recuperar “God Is God” y “I’m A Wanderer”, piezas que pergeñó para Joan Baez, es uno de sus grandes aciertos en este 2011. Una senda para analizar ese cerrojo que concluye con la vida del ser humano. «Son todas, de una manera u otra, piezas sobre la mortalidad; la muerte como misterio en lugar de como signo de puntuación», ha asegurado recientemente el propio Earle sobre este m

RESINATOR - Harvest Rituals EP (2019/ Resinator) - Apothecaries Weight (2020/ Gondolin)

 Cuánto la hubiera gozado mi desaparecido colega Antonio Tenas, si hubiera llegado a esto del Dungeon Synth! Parece ideado a sus gustos. Oscuridad, esoterismo, fantasía,  Tolkien y sintetizadores. Estética doom-death metal, (que también le gustaba!), y en realidad, conexión directa con la electrónica alemana de los 70, que era su gran pasión. No puedo evitar recordarlo cuando descubro algún artista de éste género. 



El británico Ian Lovdahl (Resinator), lleva como una decena de grabaciones plasmando lienzos sonoros de raigambre esotérico - fantástica. Su "Harvest Rituals"  de 2019 es un "libro de narraciones cortas", en formato EP. Lo abría "Calling Song of The Greenflower Gatherens" (2'31), adornado de esencias del medievo, y hasta recuerdos del primer The Enid. Más sombrío es "Harvest Ritual" (14'00), que pasaría por banda sonora de terror/suspense típica en los Tangerine Dream de los 80. Algunas de ésas están todavía por descubrir, ("Near Dark" , por ejemplo). Finaliza éste tratado de alquimia kraut con  "Keep The Chalices Burning" (8'34), "synthwave sacra" que no desentonaria en una catedral, al viejo estilo de los pioneros alemanes. Transmite reflexión y recogimiento, y te diré más,  esto si que me lo creo como una nueva "new age" del siglo XXI. Futurismo apocalíptico de introspección espiritual desesperada. Música de nuestro tiempo, sin duda.



Al año siguiente, Resinator edita el álbum "Apothecaries Weight" en dos largas y únicas partes. Ahora se va a expresar a la vieja usanza kosmische. Y no anda muy lejos de los Peter Frohmader, Peter Michael Hamel o Edgar Froeses de turno. Lo único es que le han cambiado la etiqueta. Pero el resultado y lo más importante, el sentimiento,  prevalece. Lo que significa que la electrónica imaginativa sigue alive & well en pleno siglo XXI.  Mal que les pese a todos los que se han entregado a fondo para machacarlo con horribles subproductos de usar y tirar  (o lo último directamente). Ésta primera parte (21'58) progresa en espesura hasta adentrarnos en una frondosa jungla de sensaciones y vaivenes emocionales. Pasajes que invitan a la descripción arcana y a perdidas leyendas en las ocultas ruinas del tiempo. Yo la aplicaría  a un documental sobre la antigua Sumeria sin pensármelo dos veces. Apostaría a que Lovdahl es también guitarrista con preferencia por lo acústico.  Viendo el uso que hace a veces de los teclados, y sus barrocas melodías de profunda y romántica belleza. Su continuación en la "Apothecaries Weight Part 2" (21'03) sigue por ésas mismas tesituras. De ideas claras y melodías seguras, es un estilo lleno de sinfonismo dentro de parámetros  clásicos en el cosmic kraut. Resinator va sobrado en ideas y sale airoso de cada nueva incursión paisajista en que se aventura. Aquí torna en pasajes más siniestros y sombríos,  que imagino tienen connotaciones doom-stoner por su densidad drone-decibélica y creación de portales de ultratumba sludge. El puente electrónico entre estilos no deja indiferente por su innovación de esquemas.  Sustituye la ouija eléctrica de seis cuerdas, por la invocación teclistica en un altar del sacrificio arty. Y funciona el experimento. La parte final relaja el tenso discurso, pero no la inquietud emotiva. Resinator conecta con dos mundos a priori irreconciliables y crea uno nuevo que refresca y reinventa bases de manual kosmische. Y eso es para ser destacado y celebrado.



Su última entrega se llama "Warp Lord"  (2021) y allí entra atrevidamente en el cyber-stoner o doom electrónico,  sin ningún tipo de prejuicio o miramiento. Veo perfectamente estas músicas en festivales metálicos,  como ocurriera con el retro-synthwave de Carpenter Brut, Zombi y otros retro-innovadores del hard synthesizer. Ya lo decía San Peter Hammill : "The Future Now".

J.J. IGLESIAS















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