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LA ESCENA DE CANTERBURY 9: Hatfield and the North

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 Entre 1972 y 1975 las idas y venidas, entradas y salidas serían la constante y las piezas sueltas de los músicos desperdigados del panorama se juntaban para tocar, probar ideas y cuando había suerte y principalmente algún presupuesto económico: grabar un álbum.  La primera super - agrupación de Canterbury serían Hatfield And The North o lo que es lo mismo Dave Stewart como teclista, Richard Sinclair como bajista y voz, Phil Miller a la guitarra y un llegado desde las bandas Delivery y Gong sacudiendo la batería llamado Pip Pyle. La alegría y constancia como es costumbre en esta gente daría solamente para dos discos: el homónimo “Hatfield and the North” de 1974 y el “Rotters Club” de 1975. En un principio en la banda estarían Steve Miller y poco después David Sinclair junto a su primo. Antes de renombrarse Hatfields actuarían como Delivery como una reforma de dicha banda de blues rock y jazz hasta que los cambios de personal dejan los miembros mencionados al principio.  L...

GOV'T MULE - By A Thread (2009, Provogue)

 Warren Haynes es el típico músico que, si en 2009 hubiesen reinado las listas de los años 70 del milenio pasado, su buen proceder frente a Gov’t Mule sería considerado cual sonora cocina de autor para paladares selectos y todos los adolescentes tendrían un póster suyo en la pared del dormitorio. Centenares de renacuajos verían a sus hermanos mayores meterse en el mundo de la guitarra pantanosa en pro de acercarse al sentimiento de este artista que fue reclamado en el último estertor ochentas por The Allman Brothers Band. Casi nada, ¿verdad? Pero no es así, sus Mule no revientan los listados de éxitos, aunque eso no quita para que copen hasta la bandera toda sala de conciertos que pisan. 



By A Thread es uno de sus ya reconocibles viajes a la Norteamérica profunda para a la postre regresar al sonido de la ciudad parando por tascas de carretera, todo drugstore que venda cerveza fresca y engancharse, si es preciso, al último vagón del tren fantasma en la recuperación de los ancestros rock and roll. De los Allman tomó nota, pero eso jamás ha sido losa para que luego sus Gov’t Mule no se puedan soltar con revisiones a Prince o Black Sabbath. 



“Any Open Window” carga con la maquinaria pesada –tributo a Mitch Mitchell y Buddy Miles en sus días como bateristas del talento zurdo Hendrix–, mientras “Forevermore” azuza a lo introspectivo y “Railroad Boy” mide la distancia entre “In My Time Of Dying” de Led Zeppelin y la versión que hicieron los de Jimmy Page del himno pantanoso “Travelling Riverside Blues”. No se pierde en el olvido la hecatombe que supone el duelo de Haynes con el ZZ Top Billy Gibbons a lo largo de “Broke Down On The Brazos”. 



Y si a todo el disco compacto le sumamos la base rítmica de Matt Abst y del por entonces recién llegado al combo Jorgen Carlsson, el asunto toma proporciones mefistofélicas. Tan suculento como aquel High & Mighty de 2006, pero demostrando que no están dispuestos a echar el ancla. Escalofriante experiencia que pone sacos y sacos de arena en la playa del rock con enjundia.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com











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