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CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA: Øresund Space Collective - Live in Berlin 2018

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 Este ha sido un capricho porque me salgo de mi línea habitual de progresismos sinfónicos y aunque hay algunas bandas de este estilo que me parecen divertidas y locas lo cierto es que al final siempre chocan conmigo por la cantidad de “desbarre” y minutos de relleno de música improvisada muchas veces aburrida y sin sentido.  Improvisar tocando y dar en el clavo en momentos excepcionales solo sucede en escasos minutos de inspiración o acierto. El resto salvo que vayas colocado hasta las cejas y te de absolutamente igual un pedo flatulento o un sintetizador perdido intentando buscar la tonalidad que se sé te ha ido de las manos (casi siempre) puede ser un coñazo insoportable o un aburrimiento mortal para el sufrido oyente. Yo entiendo que como músico uno se “venga arriba” en la desinhibición absoluta. Todos lo hemos hecho alguna vez, pero también hay que aclarar que el que está abajo entre el público no tiene ninguna culpa ni obligación de soportarte y aguantar tus gracietas y o...

WOODY KERN - The Awful Disclosures of María Monk (1968 / Pye)

 Una etapa particularmente preferida por éste escriba enfermo, fue el boom del blues rock inglés de finales 60. Multitud de bandas y solistas se recorrían el circuito de clubs londinenses ondeando ésa bandera estilística.  De los que la historia reduccionista dejará tres o cuatro como punta de iceberg : Fleetwood Mac, Savoy Brown, Chicken Shack y Ten Years After, tal vez. Fueron cientos. 



En Nottingham se forma en 1967 un trío con éstas aspiraciones, formado por el líder Rick Kenton  (guitarra, teclados, voz), Steve Harris (sin relación,  batería formidable) y Mike Wheat (bajo). Se llamarán Woody Kern,  como Jethro Tull, sin nadie con tal nombre. Muy del momento. Al poco se une John Sanderson (flauta, saxo y violín), dando un definitivo toque jazzistico al rock blues excelente del trío. Ahora sí que tienen su sonido. Debieron atrapar la atención del influyente dj John Peel, porque será el encargado de escribir unas líneas en el álbum.  Única grabación que saldrá en 1968 para Pye Records, no está mal. "The Awful Disclosures of María Monk", era el título de una novela escrita en 1836, sobre una monja a la que ponen fina en el convento, menos rezar, hace de todo. Perfecto para el temperamento sarcástico y transgresor del underground del momento. El productor Jack Dorsey, que lideraba una big band, hace los arreglos pertinentes. Y el jazz aflora con todo sentido, destacàndolos del pelotón prog blues. Pueden asemejarse al primer Jethro Tull, CCS o Jonh Mayall (con Jon Mark y Johnny Almond), en la inicial "Biography". La flauta les da orientación psych, al igual que la línea vocal, que los ajusta al floreciente proto-prog que está a punto de estallar. Fino estilista blues es Rick Kenton, haciendo bonitos dibujos con el mástil. Mientras que la sección rítmica no baja del sobresaliente. Y es que éste tipo de grupos se movían más por la escena nocturna, tocando sin parar, que en su local de ensayo.

"The Blues Keep  Falling" (6'03) entra en territorio Fleetwood Mac de cabeza. Voz con eco lejano, y la (no) producción totalmente live, de inmenso feeling blues, con la travesera  soleando continuamente,  es realmente especial. La guitarra se sale, y Kenton podría estar en el tridente Fleetwood con toda justicia. La mezcla de "That's Wrong Little Mama" me lleva a pensar en Savoy Brown con el saxo de Dick Heckstall-Smith. Algo así como la Brunning Sunflower Blues Band. La flauta aporta una perspectiva psicodélica maravillosa, que añade al simple blues un mayor campo de visión. Buen ejemplo sería  "Tell you I'm Gone", con percusión desarmantemente original y otra que cae del lado early Tull. "Xoanan Bay" rockeriza el ambiente, y ahora es el saxo el viento invitado, de nuevo con una batería sobresaliendo en puro Keith Moon  mode. Cierra lado "Uncle John", similar a la anterior,  pero con desaforado bajo a la Jack Bruce / Leo Lyons, y un sólo de guitarra que recuerda a Clem Clempson en Bakerloo....o Colosseum! 

Damos la vuelta a éste cotizado álbum de portada horrorosa. Y "Gramophone Man" con sus efectos y filtros, psicodéliza al rock blues con ambiental textura. Saxo doblado, orientación jazz y guitarra a lo Jim Hall / Joe Pass, con órgano de fondo. Piensa en el "Super Session" de Kooper / Stills / Bloomfield. Más Hammond para "Fair Maiden", de ácido contenido como la anterior, gusta de explorar melodías ingeniosas en un intento válido de rock progresivo. Ahora va a ser el violín  el que entre en la ecuación de "Vile Lynn", recordando tanto éste como la guitarra, al Hot Tuna de Papa John Creach y Jorma Kaukonen. También a los formidables Stud de Jim Cregan y John Weider. Blues rock hippie al ritmo trotòn de Peter Green en "Mean Old World". Diálogo sensacional entre guitarra y jazzistico saxo.



 Pone fin el extenso "Vegetable" (9'54), en un compendio de todo lo dicho, y donde la banda se desfoga a gusto con toda su evidente técnica. Jazz rock blues elaborado al modo de Taste, con solos de bajo y batería descomunal  (un portento). Terminando con un disco muy superior a la media, que no tuvo repercusión alguna. Woody Kern giró con Velvet Fogg (compañeros de management) y poco después se separaron. Diluidos en el tiempo. Otra injusticia.

J.J. IGLESIAS















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