La música siempre ha servido a grandes rasgos generalmente para dos cosas y es importante captar la sutil diferencia en ambas. Por una parte, está principalmente “para llenar el tiempo” y por la otra “para usar ese tiempo” porque se supone que todos entendemos lo que es decorativo visual y aquello que abriendo sus puertas nos ofrece un mundo dentro de sí mismo. Por lo general toda la música y el arte en concreto ha ido perdiendo ese “mundo interior” para cambiarlo por ese objeto funcional “que está ahí” pero no tiene ninguna función aparte de llenar un espacio vacío. Al igual ocurre con la música actual que solo tiene el propósito de romper el silencio y molestar lo más posible para evitar toda respiración y calma. Porque un mundo sin ansiedad ni estrés no es bueno para ningún negocio. A poco que uno use la “atalaya” que llevamos encima de los hombros se habrá dado cuenta que todo está pensado y orientado para “no pensar” “no sentir” y por supuesto no “cuestionar” porq...
Obtener enlace
Facebook
X
Pinterest
Correo electrónico
Otras aplicaciones
DR. MUSIC - Bedtime Story (1974 / GRT)
Obtener enlace
Facebook
X
Pinterest
Correo electrónico
Otras aplicaciones
La influencia de Chicago Transit Authority y Blood Sweat & Tears fue más grande de lo que la historia nos ha contado. Sin ir más lejos en España dejaron profunda influencia. Y en todo el panorama mundial de los primeros 70.
En Canadá destacaron en ése ámbito Lighthouse. Precisamente dos miembros de aquella brass-band se incluían en el tercer disco de Dr. Music, "Bedtime Story". Keith Jollimore (saxos, flauta) y Bruce Cassidy (trompeta y fiscornio). Pero el líder de Dr. Music era el teclista Doug Riley, que ya los había formado en 1964, trabajando para la televisión. El homónimo debut y "II" saldrían en 1972 y 73 respectivamente. Siendo el que hoy traemos su último álbum antes de la separación. En 1984 aún habrá una reunión con disco inclusive, "Circa 1984", como colofón a su carrera. El resto de ésta multi-formación la completaban Don Thompson (bajos acústico y eléctrico), Claude Ranger (batería), Doug Mallory (voz solista, guitarra), Steve Kennedy (flauta, saxo) y Bernie Tallman (trombón). Se grabó en los Toronto Sound Studios y el ingeniero fue "un tal" Terry Brown.
Puro BS&T , con una voz a lo David Ckayton-Thomas, nos ofrece la inicial "I Keep It Hid" (3'17), de buenas armonías vocales y sustento de Rhodes. Supongo que fue el single, por ser la única de corta duración. "Take That Rollo" (9'55) ya nos suena más a un progresivo cinematográfico, casi una banda sonora de espías, (recordemos que Dr. Music comenzó como colectivo que aportaba música para la televisión canadiense). El bajo / percusiones son la columna vertebral, de donde salen ramificaciones excelentes, en forma de solos de saxo a la Nucleus / Soft Machine, latigazos funk de wah wah o arranques de Fender Rhodes que superan expectativas, en un afán de ofrecer jazz rock de vanguardia. Desarrollando una suerte de solos sustitutivos que crean un ambiente determinado realmente interesante, y muy progresivo. Minimoogs que se entrecruzan con percusiones casi-africanas, y aportaciones de los instrumentos de viento como certeros disparos de francotirador de fusas. Un espléndido tema.
Para "Tickle" (11'32) volvemos a una sonoridad pareja a Nucleus, con inicial predominio de trompeta / Rhodes, mientras la sección de ritmo hace verdaderas diabluras con la matemática rítmica. El lenguaje expresado por todos los músicos es altísimo, y no comprendo como Dr. Music no tuvo más preponderancia en un tiempo favorable en que ésta música estaba realmente, "de moda". Aquí se desprenden de la sección de viento y aparece una pasmosa jazz rock band de vertiginoso frenesí instrumental, puro "heavy metal jazz", desbocado. El bajo, que curiosamente es acústico en ésta ocasión, no se amilana ante las embestidas eléctricas, Y es como si Charlie Mingus se hubiera apuntado a una jam con RTF. Mientras que el sólo de batería de Claude Ranger nos lleva desde Buddy Rich a Lenny White, sin ningún esfuerzo. Para la coda final se apunta la horns section, ofreciendo un final espectacular a la pieza.
Segunda cara e inicio con "She's Funny That Way" (6'07) en una línea blues-soul de estilo Ray Charles / Bobby Bland, y la soberbia voz del guitarra Doug Mallory. Base perfecta para que el viento nos acune al inequívoco modo de hacer de Chicago. Preciosa, en su emotividad. Volvemos al redil "canterburyano" en "Gandalf" (6'40), liderada por un piano eléctrico que parece National Health con la sección de viento de Tower of Power! Doug Riley es un pianista excepcional, sin nada que envidiar a los más grandes. Toma el testigo la trompeta, como si Ian Carr le tomara la delantera a Dave Stewart. Otro ejemplo de maestría jazz prog de muchos quilates.
Finalmente "Bedtime Story" (8'03) viene enlazada a la anterior por una sensual travesera a la Herbie Mann, con feeling a kilos, y voluptuosidad melódica de alto voltaje. La trompeta toma el relevo en un estilo más Freddie Hubbard (cosa que me encanta), y aquí huele a erotismo de qualité. Un reportaje fotográfico de Playboy hecho música. El Rhodes redondea la jugada con fugas y arranques cercanos al Chick Corea de esos días y sí, podrían ser los Return To Forever de "Musicmagic", no muy conocidos pero sensacionales. Al igual que éstos, la guitarra prácticamente no existe (sólo en arreglos), detalle que hubiera agradecido en los momentos de más violencia rítmica, que son unos cuantos. Por lo demás, es un álbum excelente y no muy caro, asequible a todos los bolsillos. De manufactura exquisita.
Comentarios
Publicar un comentario