LA ESCENA DE CANTERBURY 13: Gong y el cachondeo patafísico.
Si existe un personaje particular e inclasificable de la Escena de Canterbury y del rock en particular ese es sin duda el australiano Daevid Allen nacido en 1938 y fallecido en 2015. Hay que decir de este hombre que jamás fue un engreído ni una altiva estrella del rock. Más bien todo lo contrario. Su carácter afable y bromista lo hacía asequible y próximo a todo tipo de personas que se acercaban a él. Siempre de buen humor y buen conversador. Inteligente y buen lector. Eso dice mucho de un músico en sentido positivo y no es fácil encontrarlos. El tipo caía bien o al menos esa es la información que tengo de él. Imagino que habrá opiniones diferentes pero con solo verlo parece un tipo cachondo y agradable.
El mundo de la música en general está lleno de seres extraños y peculiares y este fue uno de sus más avanzados y particulares congéneres. Que un tipo se desplace desde Melbourne a Kent siguiendo la estela de los poetas beat tipo Ginsberg, Kerouac y Burroughs, ya daría para una novela de andanzas “beatnick” como padre putativo de la movida contracultural hippie y chalado con pedigrí. Efectivamente Allen recaló en Inglaterra a principios de los años sesenta cuando todo este hervidero de bohemia antisistema se estaba cociendo. Puedo imaginar sin hacer mucho esfuerzo que estuvo metido en las primeras artimañas psicotrópicas de la psicodelia y en sus propias palabras oír decir que aprendió a tocar la guitarra por telepatía a través de unos sabios alienígenas del planeta Gong lo cual ya es el primer síntoma de que este es un tío para descojonarte a gusto.
Cuando Allen llega a Dover muy cerca de Canterbury allá por 1962 conoce a un chaval de 16 años hijo de su casero el señor Wyatt que toca la batería como un poseso. Hacen amistad y empiezan a tocar lo que sería el germen de Soft Machine. Pero como ya os conté parte de esta historia nos centraremos en Francia que es donde se tuvo que quedar por irregularidades del pasaporte y visado temporal de residencia con el previsible resultado y prohibición de volver a entrar en UK. Al parecer en la Inglaterra de esa época había problemas burocráticos con los residentes australianos y con este elemento imagino que con mayor razón. Como yo no creo en el destino y la ciencia tampoco lo hace, la mayoría de las cosas suceden de manera casual y aleatoria y de esa manera y no otra Allen inició su proyecto Gong por las circunstancias de residencia descritas con músicos franceses en torno a 1968 y coincidiendo con toda la “bronca” obrero-estudiantil en pleno auge.
Cierto es que hacía escapadas esporádicas a Mallorca en la localidad de Deya donde se juntó con lo mejorcico de cada casa entre ambientes literarios y “artísticos” de toda índole. Allí conoció al escritor Robert Greaves y a un hermitaño tocando la flauta en una cueva con el nombre de Didier Malherbe. Se pasaban las noches lisérgicas en ácido y veían en el cielo mallorquín teteras volantes y personajes azules (pixies) parientes de los pitufos. Ya estaba el planeta Gong en la cabeza. Algunas fuentes afirman que a veces se le veía también por la costa azul francesa con unas pintas tremendas haciendo payasadas absurdas. Conoció a una “yerbas” hippie profesora de la Sorbona llamada Gilli Smith alias “Shakti Yoni” y como no, seguidora de fantasías meditativas hinduistas del kharma y tal. Su media naranja vamos. Era la moda de los gurús y de la meditación transcendental y toda esa parafernalia asociada. Personajes de aventuras psicotrópicas sin freno y sin paracaídas. Solo les hubiese faltado la Yoko Ono para el delirio completo. Grabarían un primer trabajo inclasificable llamado “Magik Brother” en 1969 con acústicas, ruiditos, voces femeninas orgásmicas y chorradas espaciales.
Ya en Francia Gong se convierte en una comuna hippie y allí graban el primer vinilo “serio” (es un decir) llamado “Cammembert Electrique” donde se les uniría un jovencísimo Pip Pyle a la batería y recién salido de la banda Delivery. Aquí desarrollarían las pitufadas de gomos pixies, teteras con música disparatada sin ningún sentido ni ápice de vergüenza. Pyle años después nos dijo que se divirtió a lo grande al lado de esta cuadrilla de chalados pero solo estuvo un breve tiempo hasta la llegada del batería Laurie Allan. En realidad este fue el avance de la trilogía de los “Radio Gnome Invisible” del 73 al 74 ya con Steve Hillage en sus filas y el sintesista Tim Blake que afortunadamente le dieron más consistencia a la “música”. En esencia Gong podrían considerarse una banda pionera del space rock y de la psicodelia tardía setentera en general.
“Fying Teapot” de 1973 contiene el libro de texto del mundo imaginario de Allen, que transita entre una especie de guardería alien infantil a lo Hare Khrisna para niños con problemas mentales, un cabaret galáctico de criaturas viscosas gestionado entre Peter Sellers y Bennie Hill y una función de circo con freaks y prostitutas interplanetarias bailando la danza del vientre con diarrea física y mental entre degenerados sonidos morunos y arabescos. Cualquier cosa más que se te ocurra también valdrá. La puesta en escena una auténtica jaula de grillos con personajes salidos de alguien voló sobre el nido del cuco. Por youtube tenéis algún ejemplo de estos elementos. Si bandas tan “serias” como Henry Cow es mejor no tomarlos demasiado en serio, estos definitivamente mucho menos. Son el lado delirante- extremo del “canterbury afrancesado” y precisamente salvo relaciones personales no tienen en realidad nada que ver con ellos en términos musicales. Es verdad que hay cada vez más desarrollos de jazz rock del saxo de Malherbe y los miembros entrantes como veremos en el siguiente “Angels Egg” del mismo año 73. Entra el percusionista Pierre Moerlen, la xilofonista Mirelle Bauer y el bajista Mike Howlett, músicos más serios y preparados que junto a Hillage harán que la música coja mayor interés instrumental pero al mismo tiempo las vaciladas vocales de gritos y susurros, los efluvios psiquiátricos y gas-pedo pitufo verde recorrerán incansables cada rincón del planeta teteril con los sintetizadores de Tim Blake planeantes- acuático-gaseosos que tanto veremos y oiremos en los futuros Ozric Tentacles décadas después. Disco éste bastante más atractivo que culminará con “You” en 1974 y punto álgido de esta primera formación con piezas tan emblemáticas como “Master Builder” y “The Isle of Everywhere”. Una extraña mezcla de “Trip” music, Jazz pysch, electrónica cósmica y sonidos cercanos a la posterior world music. Todo convenientemente agitado como un elixir casi laxante indigesto podría ser una definición más o menos aproximada.
Esta etapa del 69 al 74 podríamos denominarla la era clásica de Gong, pero al igual que muchas otras bandas de la escena las disoluciones, apariciones imprevistas y constantes cambios musicales en la línea a seguir serán una constante hasta nuestros días.
En mi opinión son una banda más para escuchar en directo y sus generosas grabaciones live en toda su discografía como el excelente “Live Bataclán 73” nos dan un buen ejemplo de ello. Hay mucho más desarrollo instrumental en las piezas en directo y la banda gana muchos enteros. Son una especie de “open music” con una libertad absoluta. Un estilo en sí mismo que en el futuro influenciará de manera casi fundamental a todas las bandas neo-psicodélicas en todos los puntos del planeta.
Si comparamos como se sucedían los cambios musicales en una década como los setenta con los tiempos presentes notaremos como a día de hoy hay una especie de “congelación” creativa. Os pongo un ejemplo. Las décadas pasadas al menos hasta los años 90, tenían cada una de ellas “su personalidad propia” por decirlo de alguna manera: los cambios en las modas, tendencias y estilos cambiaban casi “de la noche a la mañana”. Lo vimos del salto de los sesenta a los setenta y casi radicalmente de los setenta a los 80´s. Los de mi generación sin duda se habrán percatado de esto. En el siglo XXI se produce tal estancamiento creativo que apenas distingues discos con cinco incluso diez años de diferencia. La tecnología avanza de manera fugaz desde luego, pero la creatividad y la imaginación no se ve por ningún sitio. Hoy todo es una mercantilización de un producto híbrido y vacío sin gracia ni personalidad. Suena todo igual de aséptico y falso y no hablo solamente de productos comerciales y mainstream, sino incluso en campos donde la música actual se considera de “calidad” cuando solamente es un apaño, pastiche o remake ultraprocesado sin gracia ni originalidad.
En 1976 Allen frena y se produce una desbandada de la banda original. En términos empresariales diríamos que hay un cambio de empresa y la nueva directiva hace cambios en plantilla, de marketing y de producto.
Continuará
Alberto Torró


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