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Rikard Sjöblom's Gungfly – On Her Journey To The Sun (2017)

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 «On Her Journey to the Sun», el primer lanzamiento de Gungfly, banda liderada por Rikard Sjöblom, es una auténtica oda al rock progresivo, que demuestra la habilidad de Sjöblom para crear composiciones complejas y cautivadoras. Conocido por su trabajo con Beardfish , Sjöblom exhibe una madurez impresionante en este álbum, fusionando elementos clásicos del género con una frescura contemporánea. El álbum comienza con "Of the Orb", que evoca de inmediato la época dorada de Genesis con Steve Hackett. El tema evoluciona desde un suave arpegio hasta una explosión sonora, donde la voz de Sjöblom destaca sobre un rico y detallado acompañamiento instrumental. Los sintetizadores y las guitarras se entrelazan armoniosamente, creando una atmósfera cautivadora. Si bien este tema marca la pauta del álbum, también establece un patrón que se repite a lo largo del mismo, lo que podría disminuir el impacto de algunas canciones posteriores, aunque la calidad general del álbum se mantiene intac...

MOON CLUSTER - Dystopika (2024/ Sile Music)

 Me habían recomendado escuchar a Moon Cluster, en el que creo que es su primer álbum,  "Dystopika", de hace unos meses. De hecho ya los tenía en mi lista de "próximos investigados". Luego viene mi buen amigo y compañero en los tiempos de Atropos, José Luis Pérez, y me los menciona de nuevo. Ahora sí que ya no hay demora. Así que me puse manos a la obra con éstos bilbaínos de los que no tengo mucha más información. 



Son Elis Casado (teclados, voz), Mortensen Rik (bajo, voz), Miguel Ramírez (guitarra) y Ricar Fernández (batería).

Para cualquier proghead, que el álbum conste de tres únicos temas largos ya es objeto de curiosidad "malsana". Y que uno de ellos dure 20 minutos, a mí siempre me da puntos.

"Oh Lord" (11'41) nos sumerge de golpe en una pecaminosa zona reservada de penumbra y misterio, donde los inciensos floydianos mid-70s no se hacen esperar. Hammond que predomina, en levitación de oscuridad lunar evidente. Gilmour se alía con Jane, Eloy o Harlis, y el ritmo trata de sujetar en tierra la volada extracorpórea de exquisito tratamiento estilístico. Moon Cluster trabajan la languidez espacial como expertos psiconautas. No sé,  puede que el norte ayude a ésa paz espiritual que transmiten. Es una regresión que se percibe actual, sin artificio ni trampa alguna, creando nuevos senderos de un camino estelar que todos amamos transitar porque hemos crecido disfrutando su recorrido. Emocional, efectivo, fresco, acogedor refugio contra tiempos de inmundicia sonora y venenosa toxicidad musical. Tiempos de mentiras. Incluso dentro de un supuesto Caballo de Troya prog.

Cambian registro en "Green and Watery" (9'49), con tecla orquestal y majestuosidad que roza el Downer. Todo de elegante etiqueta. Procol Harum con un Rick Wright entrado en dramatismos Moog. Incidiendo en un sentimiento prioritario, por encima de técnicas demenciales, heladas, superficiales. Tanto ritmo como guitarra se trabajan concienzudamente  este primordial aspecto. Se diría que "Dystopika" no pertenece a éste tiempo. Y no me parece mal atributo, sino todo lo contrario. Cuando liberan sintetizadores,  el sabor a prog histórico se acrecienta, y aquello se acerca al sur en su épica parte final.

"Return to Karnak 9" (19'46) hace alusión en su título. Aunque Moon Cluster prefiere captar sensaciones, no clonaciones. Que aquella primera vez que escuchaste en cassette el disco de portada Giger te atrape de nuevo, siquiera en un recóndito rincón  de tu corazón y alma. Sólo un recuerdo. Todo es nuevo. Así debe ser. La guitarra charla con el Hammond, e inevitablemente producen progresivo cuántico,  revividos multiversos paralelos. Cosas que te vienen a la mente, pero de otra forma. Hacia el minuto 7.50 el piano-solo toma reflexiva introspección,  y uno se detiene en la inexorable avalancha del tiempo, que se nos lleva sin remedio. 



En realidad, ésta banda utiliza la herencia del pasado para crear, no recrear, nuevos-viejos sentimientos que creías perdidos. No me negarás que es un puntazo. No son de virtuosismos desmadrados ni tienen superpoderes cósmicos.  Prefieren la exploración anímica, el hacer balance y decir...."joer, paqué tanto!". Todo puede ser más fácil  con sincera entrega, emoción y amor por ésta música. Que, se pongan como se pongan, ya es eterna. "Dystopika" es un vivo ejemplo.

J.J. IGLESIAS



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