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Michael de Albuquerque – We May Be Cattle But We've All Got Names (1973 / RCA)

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 Este 2025 ya terminado trajo una de las mejores reediciones que recuerdo. El " First Wind " (1971) de Ricotti & Albuquerque. Por gentileza del sello Think Like A Key, que ya comentamos en estas mismas páginas. Aquel fue un único disco, por el apresurado ingreso de Mike de Albuquerque en los primeros (y mejores), Electric Light Orchestra. Del 72 al 74 estuvo con ellos como bajista y voces. Pero llega 1973 y a nuestro hombre le pica el gusanillo solitario, y se hace una escapada del pelotón.  Llama a su viejo amigo Frank Ricotti (percusiones) y monta un debut sencillamente apabullante. Cuando lo escuché por primera vez, sin créditos,  fue escuchar al guitarra solista y saltar del sillón al instante. "Qué me aspen si ese no es el grandioso Ollie Halsall!", pensé. No me equivocaba,  también aportaba voces. Y no queda ahí la lista de estrellas. BJ Cole (dobro, guitarras), Gerry Conway y Brian Bennet (baterías), Chris Lawrence (bajista de "First Wind"), Gor...

Thirsty Moon – Thirsty Moon (1972)

 En 1972, la banda alemana Thirsty Moon , nacida en la vibrante escena musical de Bremen, lanzó una obra que es considerada una de las mejores propuestas progresivas de Alemania, y no es difícil entender por qué: ellos fusionaban elementos del krautrock, del jazz y de la psicodelia y lo transformaban en una experiencia sonora única y cautivadora. El álbum se destaca por sus intensas percusiones, que establecieron una base rítmica poderosa y dinámica. A esto se suma el uso del piano eléctrico, que aporta un toque futurista y cálido, mientras que los pesados ​​riffs de guitarra oscilan entre atmósferas suaves y envolventes, y momentos de pura intensidad psicodélica. Este contraste entre lo etéreo y lo visceral es una de las principales virtudes del disco, ofreciendo una narrativa musical rica en matices. 


La atmósfera de Thirsty Moon está impregnada de un espíritu space rock, pero satinado con un enfoque claramente jazzístico, típico de la fusión alemana de la época. Esta combinación da lugar a pasajes instrumentales que invitan al oyente a un viaje introspectivo ya la vez vibrante. Por momentos, se percibe la influencia de los contemporáneos del jazz rock europeo, pero Thirsty Moon logra imprimir su propia identidad sonora, destacándose por su calidez y profundidad emocional. En definitiva, Thirsty Moon es una obra que encapsula el espíritu experimental y libre del rock progresivo alemán de los años 70. Su mezcla de géneros y su impecable ejecución lo convierten en un álbum esencial tanto para los amantes del jazz rock/fusión como para los del krautrock más orientado al jazz. Es un álbum que, más de cinco décadas después, sigue siendo tan relevante y cautivador como el día de su lanzamiento, por lo tanto es un álbum que trasciende su época y sigue fascinando a nuevas generaciones de oyentes. Si aún no has descubierto esta obra de CULTO, es tu oportunidad. 

La producción, liderada por el legendario Conny Plank, eleva la experiencia del álbum a otro nivel. Sus innovadoras técnicas de grabación y mezcla permitieron capturar la energía en vivo de la banda mientras añadían una profundidad tridimensional al sonido. Plank aprovechó el potencial del estudio de grabación como un instrumento más, utilizando efectos de eco y reverberación para dar al álbum una atmósfera inmersiva.

La banda empleó técnicas de improvisación durante las sesiones, confiando en la edición posterior para estructurar las piezas.



La portada presenta un diseño abstracto y psicodélico, reflejando la naturaleza experimental de la música. Se dice que la elección del arte gráfico fue influenciada por el movimiento artístico Fluxus, popular en Alemania en ese período.

El álbum fue grabado en los Windrose-Dumont-Time Studios en Hamburgo, Alemania, conocidos por su avanzada tecnología para la época.

El Hombre Polilla



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