Entrada destacada

BATERISTAS EN LA SOMBRA XXXV: Antolín Olea Barriga

Imagen
 El ilustre músico vallisoletano acumula más de treinta años de experiencia como baterista. Antolín fue aducido en la fase media y la recta final de la década de los ochenta por el elenco de sucedáneos del Air Metal, lo que supuso para el castellano leonés una inyección de adrenalina cautivadora que a modo de impulso, le conduce pocos años más tarde a Madrid para formarse en la disciplina de la batería y la percusión con Pedro López, un baterista que deambulaba por la escena del Jazz de la capital durante los años setenta, hasta llegar a desembocar en otros horizontes sonoros más vanguardistas y arriesgados con los que Pedro López, llegó paulatinamente a ir esfumándose de la escena profesional.  A lo largo de la trayectoria de Antolín como profesional, su férrea apuesta por especializarse en la defensa y la práctica de un género concreto le han convertido en un músico versátil cuyas devociones se engloban en el Jazz clásico y contemporáneo, el Rock expansivo y ¿Cómo no?. ese r...

Thirsty Moon – Thirsty Moon (1972)

 En 1972, la banda alemana Thirsty Moon , nacida en la vibrante escena musical de Bremen, lanzó una obra que es considerada una de las mejores propuestas progresivas de Alemania, y no es difícil entender por qué: ellos fusionaban elementos del krautrock, del jazz y de la psicodelia y lo transformaban en una experiencia sonora única y cautivadora. El álbum se destaca por sus intensas percusiones, que establecieron una base rítmica poderosa y dinámica. A esto se suma el uso del piano eléctrico, que aporta un toque futurista y cálido, mientras que los pesados ​​riffs de guitarra oscilan entre atmósferas suaves y envolventes, y momentos de pura intensidad psicodélica. Este contraste entre lo etéreo y lo visceral es una de las principales virtudes del disco, ofreciendo una narrativa musical rica en matices. 


La atmósfera de Thirsty Moon está impregnada de un espíritu space rock, pero satinado con un enfoque claramente jazzístico, típico de la fusión alemana de la época. Esta combinación da lugar a pasajes instrumentales que invitan al oyente a un viaje introspectivo ya la vez vibrante. Por momentos, se percibe la influencia de los contemporáneos del jazz rock europeo, pero Thirsty Moon logra imprimir su propia identidad sonora, destacándose por su calidez y profundidad emocional. En definitiva, Thirsty Moon es una obra que encapsula el espíritu experimental y libre del rock progresivo alemán de los años 70. Su mezcla de géneros y su impecable ejecución lo convierten en un álbum esencial tanto para los amantes del jazz rock/fusión como para los del krautrock más orientado al jazz. Es un álbum que, más de cinco décadas después, sigue siendo tan relevante y cautivador como el día de su lanzamiento, por lo tanto es un álbum que trasciende su época y sigue fascinando a nuevas generaciones de oyentes. Si aún no has descubierto esta obra de CULTO, es tu oportunidad. 

La producción, liderada por el legendario Conny Plank, eleva la experiencia del álbum a otro nivel. Sus innovadoras técnicas de grabación y mezcla permitieron capturar la energía en vivo de la banda mientras añadían una profundidad tridimensional al sonido. Plank aprovechó el potencial del estudio de grabación como un instrumento más, utilizando efectos de eco y reverberación para dar al álbum una atmósfera inmersiva.

La banda empleó técnicas de improvisación durante las sesiones, confiando en la edición posterior para estructurar las piezas.



La portada presenta un diseño abstracto y psicodélico, reflejando la naturaleza experimental de la música. Se dice que la elección del arte gráfico fue influenciada por el movimiento artístico Fluxus, popular en Alemania en ese período.

El álbum fue grabado en los Windrose-Dumont-Time Studios en Hamburgo, Alemania, conocidos por su avanzada tecnología para la época.

El Hombre Polilla



¿Te gustó el artículo? No te pierdas de los próximos artículos 



Vuestros comentarios son nuestra energía











Comentarios