Pudiese parecer que un sello tan a priori conservador como Capricorn Records, llamados a preservar la esencia de la música sureña en los 70, no salieran en absoluto de su zona de confort. Southern rock, southern soul, country rock o directamente soul, eran sus prioridades. Pero siempre pensé que tenían entre sus A&R, a alguien que iba más allá. Es sorprendente que en su escudería hubiera gentes como Dixie Dregs, Captain Beyond (aunque el "sonido Molly Hatchet" salió de su brutal debut), Mike Pinera, Billy Thorpe o .......White Witch. A día de hoy, nadie se pone de acuerdo en qué estilo practicaba ésta banda. Unos dicen que southern rock porque eran de Tampa, Florida. Otros que glam, porque se maquillaban. Otros que hard rock. Y hasta rock progresivo. Y la verdad es que todos tendrían su parte de razón. White Witch eran tan inclasificables como sensacionales. Con dos discos, un homónimo en el 72 y "A Spiritual Greeting" en el 74, realmente excelentes. M...
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SPACEMACHINE - Elevator Music for Spacestations (2020/Naxos)
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El space rock no descansa, y además se metamorfosea. En éstos últimos tiempos de renovadas fuerzas psicodélicas, los aires van siendo también frescos. No es un estilo por el que hubiera sido fácil deducir o vaticinar en los 70, su permanencia. Pero una vez más desde Suecia nos lo reafirman Spacemachine.
Un cuarteto formado por Max Agnas (voz y sintetizadores), Mattias Olofsson (guitarras), Nils Agnas (batería) y Gabriel Lundh (moog y audios). Anteriormente habían lanzado al espacio exterior su EP de cinco canciones, "Stratosphere" (2017). Aclaremos que éstos Spacemachine nada tienen que ver con el seudónimo de mismo nombre del sintetista japonés Takushi "Maso" Yamazaki. Nada mejor para comenzar un debut de largo que con un "Welcome" (1'07) con toda intención interestelar, que enlaza con "Face Time" (6'10). Sonoridad ingrávida para melodía vocal deliciosa, en la linea de Adrian Belew, cuidando éste apartado hasta confundir su música por puro rock progresivo plagado de minuciosos detalles. Percusión deudora de Nick Mason y tratamiento de cuerdas casi jazzístico, en una exposición original como pocas, con arreglos que sorprenden en su genial simplicidad.
"Grey Feelings" (6'40) sigue atrapando la curiosidad por ver cómo resolverán un comienzo nada convencional. Y lo hacen por la vía de la elegancia de formas y recuerdos subliminales a David Bowie. No tienen en mente ser "unos más haciendo space". Destacan. Saben tener la atención del oyente en vilo. Y eso a base de audaces, minimalistas, sentimentales e inteligentes arreglos. Conforman un puzzle de muchas piezas diferentes, que casan entre ellas con precisión matemática. Delicado aroma a "decadencia espacial" surca el ambiente de ésta pieza más que especial. Esto es buenísimo. La misma fresca estrategia augura "Groover" (3'14).....música para dar saltos lunares. Así la imagino yo al menos. Tiene un extraño poso entre surf cósmico, burlesque cuántico y jazz teleportado, casi depravado. Perfecto para una absurda secuencia de un David Lynch inspirado. Un instrumental enigmático y fascinante.....para bailar sobre arquitectura.
"All of Those" (4'24) está en algún sitio entre Kevin Ayers, Richard Sinclair y Robert Wyatt, aunque no admite muchas comparaciones. Maravillosa resolución musical que atrapa en un universo de impensable definición, para nada difícil de escuchar, todo lo contrario. Altamente agradable, que en un mundo más coherente a éste sería un hit en la radio, por su adaptable audición a todos públicos. Y sin embargo es space / prog. .....música de calidad extraordinaria. Que demuestra no hacer falta abrumar en basura para gustar al gran público. Otros mejores mundos son posibles. Spacemachine mantiene un estado constante de sorpresa, alegría o positiva reflexión, pocas veces conseguida en propuestas de éste tipo.
Para el lado B iniciamos aventura con "Slip" (5'55), esculpiendo ambientes arty como unos expertos 10CC o Godley & Creme, mientras la voz forma parte indispensable del todo creado. Como un Belew canterburyzado y filtrado por impensables salidas que alejan el convencional space, de la ecuación conseguida. Simplemente GENIAL.No esperes Hawkwinds de tercera, esto es distinto. Definitivamente, aquí hay algo más.
La individualidad permanece en "M31" (5'35), con batería parlante al estilo Michael Giles, y modelados en ondas eléctricas a la Robert Fripp, Bill Nelson o Phil Manzanera's 801. Éstos últimos particularmente, por un saxo invitado puro Mel Collins, que emociona en su apasionada y tórrida intervención.
Finalmente "Ocean Song" (7'52) rubrica la procedencia de la banda con innegables esencias norteñas de lánguido pálpito, que estallan en eufórica alegría cameliana, y vuelta a la languidez sueca. Cósmicos ecos sympho-kraut reverencian nombres como Novalis, Hoelderlin, Grobschnitt o Rousseau. Sentimientos trascendentes que me animan a destacar a Spacemachine, entre lo mejor del nuevo año.
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