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TONY BANKS - Still (1991 / Virgin)

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 Me parto y me mondo siempre que escucho los álbumes "malos" de Genesis. Reconozco que son unos de mis muchos "guilty pleasures". Pero es que un tendero con muy mala uva me los regalaba para joderme la vida. Resulta que tengo todos, incluidos maxis. Vuelvo al tema, decía que me río cuando escucho a Tony Banks en esos discos, porque el hombre es absolutamente incapaz de ser simple, pop o comercial, aunque lo intente. Antes muerto que sencillo. Simplemente,  no le sale. Y es ése factor el que hace que esos ramplones discos, tengan algo de miga, enjundia y significado. Al menos para mí. Comprendo al que los aborrezca. Está en su derecho. En una reciente conversación con un amigo de toda la vida, salió este disco. Que yo ni estaba seguro de tenerlo, luego resultó que sí.   Le vamos a dar un paseo turístico por Rockliquias conmigo de guía,  en esta visita guiada. Tercero en su carrera en solitario, y como siempre bien acompañado. Fish, Nik Kershaw (luego repescado po...

Yes - Aurora (2026)

 Sí, ya lo tenemos en la saca y a pesar de haberle brindado escuchas previas en diferentes mezclas, y efectivamente, el máster final confirma la regla del nuevo álbum de Yes.



Compararlo con The Quest (2021) y especialmente con Mirror To The Sky (2023), puede resultar razonable porque los tres forman prácticamente una trilogía creativa de la etapa actual de Steve Howe. Y debido a que el invencible guitarrista le sostiene el pulso al paso del tiempo sin despojarse de un Sí, que a modo de benedicto no reparara en ese No que procedente de impresiones que Howe y sus prórrogas musicales puedan causar actualmente en  los críticos y otros seguidores perfumados de pestilente curiosidad.

Muy pocos músicos rondan los ochenta años de edad y trabajan sobre el desarrollo de más de trescientos fragmentos e ideas musicales ensambladas progresivamente. Y aunque no sea un disco donde hayan convivido la interacción simultánea entre los miembros actuales de la banda, no han descuidado lo más mínimo el factor más representativo del álbum: La elegancia.

Tanto los músicos veteranos como los menos longevos dotados de oficio, no permanecen en éste negocio exclusivamente para demostrar sus sobradamente reconocidas habilidades porque lo compacto, lo elegante, y más en el caso de Yes en concreto, se elabora exclusivamente un producto para sonar a un disco de Steve Howe con Yes que a colectivo. Tanto éste nuevo esfuerzo discográfico de los Yes, como los anteriores, son una sucesión de canciones comedidas que respiran invitando al oyente a inhalar espacio. Y para esta labor solo se requiere aportar ejecuciones avaladas por la experiencia, la limpieza, el control y la precisión.

Lo más destacado del álbum es la orquestación, que a pesar de haber sido interpretada orgánicamente, no se le ha librado de la soga del procesamiento. Pero tampoco se han desprendido de transitar en compases de 4/4, 6/8, 12/8 y en otros fragmentos de la obra, de y 5/4 o 7/8 con elegancia y con unas barras aisladas en los estribillos marcadas por el 2/4 y 2/4 alternando las secciones progresivas en las métricas citadas anteriormente, elaboradas para su consecuente integración distanciada del ritualismo exhibicionista.

Me ha resultado un disco tan ameno como agradable, al que le he dedicado varias escuchas. Aporta comodidad auditiva, y lo elemental es que a éstas alturas del culebrón que ha acechado a Yes desde mucho antes de que el hombre inventara la rueda, no deja de ser un álbum digno de agradecer.

Luis Arnaldo Álvarez (Baterista  y Locutor profesional independiente




 



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