ELKIN & NELSON - Ángeles y Demonios (1974 / CBS)
Los primeros 70 también traen, junto al soul de los finales 60, la fiebre latín rock al underground español. Principalmente por Santana y José Feliciano. Barrabás será el efecto inmediato, puesto en marcha por el visionario Fernado Arbex. Y "Wild Safari" conquistará discotecas de medio mundo.
Otro ex-Brincos, Juan Pardo, recoge el guante retador en un movimiento similar no muy original, y picado por el éxito internacional de Barrabás. Se trae a dos hermanos colombianos de Medellín, llamados Elkin y Nelson Marín. Se habían recorrido USA y Europa en busca de la esquiva fortuna, y mira por donde, la flauta sonó aquí.
Juan Pardo los apadrina y pule su imagen, amariconizando con elegancia, eso sí, para poder entrar también en eso del glam rock. Que aquí sería "gay power", y gracias que no lo llamaron "trucha rock". Poco tenían que ver con todo eso, pero bueno, había que estar en onda.
Fue todo un "too much, too soon". En un mismo año, 1974, sus dos únicos discos. Un homónimo de presentación, con un "Light my Fire" y organada, que ya entraba muy bien. Buen entrante.
Y un doble álbum, este "Ángeles y Demonios", que significó el pelotazo definitivo. La compañía era infalible : Pepe Ébano (percusión), Alberto Gómez (batería), Jorge Esteve e Iñaki Egaña (bajo), éste último tránsfuga de Barrabás. J. M. Senobre y Elkin & Nelson (guitarras). Los hermanos también en las voces y composición principal. Eduardo Leiva era el teclista y arreglista, que se empleó a fondo en ambos cometidos. Y los misteriosos coros de Los Amigachos del Whisky, que a saber si no eran Desmadre 75.
Encantador.
Dos caras para "Demonios" y otras dos para "Ángeles". La primera es demoníaca y se abre con "Abran Paso-Ahoa" (7'23), que exhibe cumbia santanera con el inevitable influjo Feliciano. Mucha percusión y salvajismo transpira.....Música macarril para autos de choque de ostia fácil. Era el Oeste, man. Y Bruce Lee lo petaba. Qué esperabas. La gente iba a la "discotheque" con los nunchakus en el bolsillo trasero de los Wrangler o Lois. Lo habitual y cotidiano, vamos. Producción de lujo, de Juan Pardo....."P" de peligrito. Porque este hombre no era muy de fiar a la hora de las sugerencias, como veremos. Un arma de doble filo. Eso sí, aquello era un producto perfectamente exportable, en un país donde todo lo que no fueran melódicos y folclóricas, era "propaganda anti-régimen".
La marcheta latín rock seguía, "Ay Mulata Mía" (0'22) como intro de "Mama High, Mama Way" (1'25) y......."Jíbaro" (3'24). Su gran pelotazo. Si no tenía la sinfonola del bar de tu calle esta, eran unos carrozas desfasaos. Fue su propio "Wild Safari" y traspasó fronteras como aquella. Buenos y calientes arreglos de "cuernos" (horns), y marcha festiva que nos sacaba las legañas y telarañas culturales de encima. "Para que gossssen los polliiiiitooooos!!!!"
Segunda cara de "Ángeles", donde toman una pose más relajada y sofistiqué. Insertan órgano pero, ay mulata, la influencia tóxica juanpardil entra en acción. Hortera Supremo donde los haya, la melodía vocal los descubre en "Simón" (3'22). Sin embargo, musicalmente se deja oír. Quizá por la escritura invitada de Johnny Galvao (no será la única). "Cuando Llegaré" (4'11) mola, esperas la guitarra en llamas de Carlitos Santana, y eso hubiera sido un triunfo. Era la idea, pero en la mezcla queda relegada a un papel secundario, allá en un rincón lejano del estudio. Mal hecho. El Hammond ayuda y algo se salva. Sobretodo en su fase final acelerada que enlaza con "Anacaona" (2'56). En el disco de José "Chepito" Areas quedaría perfecta. Curioso, otro álbum de 1974 en CBS, por cierto. Es un estupendo medio-tiempo sabrosón, mi negra.
El temible juanpardismo ataca de nuevo en "Tema de Amor" (2'26) y no es para mí. El título te lo dice todo. A llorar a la llorería. Vuelve a ocurrir lo mismo, que el envoltorio cuasi prog salva los trastos, por los pelos. Hacer el Bowie en onda hortera Juan Pardo, por un colombiano dramatizando en clave de rock progresivo, es una bizarrería de difícil digestión, asumo.
Segundo volumen, aunque seguimos en temática "Ángeles".
"El Maniquí" (2'49) envuelve en Mellotron y acústicas. Y aquí es como si Raphael cantara en Rare Bird o Spring. No negaré que el toque kitsch tiene su coña. Pero, jo-do. Ahí lo dejo. Para curiosos y estudiosos.
"Ain't No Sunshine" (4'50) lleva carga ácida californiana en un buen inglés y con excelente instrumentación a la Stoneground. Los madrileños Estudios Kirios se trasladan a Sausalito por un instante. Excelente corte.
"Rosa Rosa" (2'01) conjuga folk sudamericano con Peret, que ya es experimentar con gaseosa. Menos mal que son sólo dos minutos.
Y "Marcha Final" (4'53) tira al melodrama estilo Modulos, en una línea downer rock, con su bajona cortavenas inclusive. Está bastante bien, no obstante.
Cierran cara con "Demonios" y vuelve "Jíbaro" (7'25) en versión extendida, más tórrida, hipnótica y que invita al trance y al desmadre veraniego. Con el tanga de la sueca de bandana.
"Abran Paso" (2'05) juega al psych latino de boite de barrio.
Los 30 segundos de "Túmbalo" los coge Santana y los convierte en una jam de media hora nuclear. Es buena intro para la final "Los Invitamos" (3'48), con guiño del "Oye como Va" incluído, era de esperar algo parecido.
Así concluye esta extravagancia temporal, efímera pero densa y efectiva, que fueron Elkin & Nelson. Parece que "JuanPar" se cansó del juguete.
O que simplemente no tenía la sólida estructura de grupo que tuvo Barrabás. Claramente, una empresa mucho más rentable y duradera.
"Ángeles y Demonios", con sus altibajos, mantiene bien el notable de algo que se hizo contra todo pronóstico, en un tercermundista país que pedía apertura de puertas a gritos.
J. J. IGLESIAS
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