Styff Nack – Sundial (1978 / Styff Nack)
En los finales 70, la industria discográfica reclamaba milagros. Bandas que venían de una educación musical completamente distinta, ahora se les exigía amoldarse a unos tiempos más simples, casi infantiles. Que se les cediera esa facultad de exigir tonterías a los lerdos ejecutivos, fue ponerse la losa en la tumba. Y gran culpa la tuvo el punk y la new wave. Tendencias que curiosamente, no vendían tanto como para hacer cambiar el planteamiento global de todo cristo. Una falta de respeto enorme, hacia el creador. Y una bajada de pantalones de éstos, que les costó muy cara.
Así las cosas, las prog bands, y concretamente hoy hablo de Alemania, tuvieron que crear una nueva ramificación en su ya frondoso árbol estilístico. Sellos como Sky Records lo promulgaron: Ramses, Harlis, Bullfrog, Streetmark, Shaa Khan, Straight Shooter..... Otros más grandes, de superiores ligas, tuvieron que ponerse ése ceñido traje que limitaba sus inquietudes musicales. Temas que necesitaban diez minutos, convertidos ahora en cinco. Había que exprimirse la sesera para dar lo mismo en menos tiempo. Y a la vez que fuera radiable y comercial. Novalis, Kin Ping Meh, Birth Control, Wallenstein, Hoelderlin, Lucifer's Friend, Satin Whale, Eloy, Jane......Todos a pasar por el aro. Hasta Yes, Genesis, ELP, Camel o Jethro Tull.
Ése híbrido daría como resultado un cocktail de prog light, art rock, pomp, pop y AOR, digerible y dirigible a todos públicos. Todavía con buenos resultados en las manos adecuadas.
Los rarísimos teutones Styff Nack claramente llegaron tarde a la fiesta. Aún así, intentaron comerse las sobras. Se autoeditaron su único álbum, pero tuvieron la suficiente visión comercial, (social?....era 1978), como para sumarse a ésa verdadera escena de progresivo ligero. Con suficiente "food for though" como para ser tomados en serio.
Hans-Jŭrgen Hoffmann (voz solista, teclados, guitarra), Peter Fengler (bajo, coros, synth), Uwe Leicht (batería), Thomas Möckl (guitarra) y Reiner Houda (guitarra, 12 cuerdas), componían la banda.
"Dayswalk" (4'57) abría con esa premisa de exposición proggy-para-todos-públicos. Se nota el liderazgo del teclista, con destacados Moogs, aunque sin complicar en exceso la cosa. Muy cerca, tocando de hecho, el pomp rock. Pero como los que se pagaban el disco eran ellos y los amos de la burra, no tuvieron reparos en clavarse sus temas largos, y no pocos.
"Shepherd on the Westpole" (7'36) exhibe una banda cohesionada, de bajista Squire, agradable voz y excepcional teclada, amplia y con gusto. Tanto, que parece la banda del teclista. Quizá lo fuera. Situación Saga de los primeros discos, como guía orientativa. Aunque Hoffmann es de escuela Wakeman, y lo muestra a cada instante.
Ruido blanco y piano Banks ofrece una intro genética para "Blue Flood" (8'08). Su planeadora melodía es típica de ésos días. Muy "Moonmadness". Construyen sobre imaginativos cambios, que entran muy bien al oído. Si bien el teclista es un "chupón" que no pasa la pelota demasiado a sus delanteros guitarristas, que para colmo eran dos. El bajista también tiene hambre de gol en solitario. Y esto es un equipo, no olvidemos.
"Powerman" (4'16) con ése título, debería llevar funk rock en sus venas de superhéroe Marvel blaxploitation. Pero no, que esto tiende al Supertramperío, con estribillo en falsete y todo. Art rock de manual en el que hasta oímos la guitarra! Tenía un merecido airplay, la canción. No le quito méritos. Estos tíos sabían torear con los reveses de las modas.
Pasamos a la segunda cara con "Balance" (4'34), de prominente piano, (marca registrada en su sonido), que sugiere aromas Air Raid, Emperor, Small Wonder o Max Demian. Otra pequeña gema arty a valorar en cada segundo.
Entre "On the Roof" (7'45) y "Sundial" (7'45) puedes encontrar tantas alegrías sympho-pomp como en un disco de la época de Styx, Lake o Anyone's Daughter. Verdaderos equilibrismos estilísticos para conservar su esencia, sin tener que pudrir el asunto a base de simplezas, cutreces y demás colorines del momento.
Styff Nack fueron unos "unsung heroes" de la causa. Y "Sundial" debería ser un tratado perfecto para ponerlo como deberes en clase a los actuales Yes. Aunque para eso habría que volver a fichar a Oliver Wakeman. Y no creo que a Howe le hiciera mucha gracia la poca relevancia que se le da aquí a la guitarra.
En cambio, Styff Nack sabían cómo llegar fácilmente a las ondas sin complicarse demasiado la existencia. Y les salió un disco de notable alto.
J.J. IGLESIAS
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