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BATERISTAS EN LA SOMBRA XXXV: Antolín Olea Barriga

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 El ilustre músico vallisoletano acumula más de treinta años de experiencia como baterista. Antolín fue aducido en la fase media y la recta final de la década de los ochenta por el elenco de sucedáneos del Air Metal, lo que supuso para el castellano leonés una inyección de adrenalina cautivadora que a modo de impulso, le conduce pocos años más tarde a Madrid para formarse en la disciplina de la batería y la percusión con Pedro López, un baterista que deambulaba por la escena del Jazz de la capital durante los años setenta, hasta llegar a desembocar en otros horizontes sonoros más vanguardistas y arriesgados con los que Pedro López, llegó paulatinamente a ir esfumándose de la escena profesional.  A lo largo de la trayectoria de Antolín como profesional, su férrea apuesta por especializarse en la defensa y la práctica de un género concreto le han convertido en un músico versátil cuyas devociones se engloban en el Jazz clásico y contemporáneo, el Rock expansivo y ¿Cómo no?. ese r...

Andreas Kisser – Hubris I & II (2009) (Mascot Records)

 Andreas Kisser se toma con Hubris I & II unas libertades que sus acólitos como guitarrista de Sepultura agradecerán. Para qué montar algo fuera de la banda nodriza en el que la línea fundamental siga el ideario utilizado en la casa a la que regresar; mejor darse una oportunidad más allá de convencionalismos y, ante todo, etiquetas. Es este doble álbum una senda a seguir con pies firmes y oídos sin taras.



Los dispares recodos deparan materias por descubrir al ser reinventadas por este guitarrista. “The Forum”, por ejemplo, posee la habilidad de untar en la tostada de aquello denominado como neo metal en su vertiente misteriosa la mermelada de un rock alternativo hundido en su parte rítmica. “R.H.E.T.” resulta étnica a la par que futurista, mientras que “Lava Sky” pergeña inviolable mecanicismo. En “Sad Soil”, sin embargo, y ya penetrando en la espesa jungla de su segundo disco compacto, aparece la vena Brian May en un contexto bucólico y con algo de mantra instrumental. “Page” retrotrae al “Four Sticks” zeppeliniano y “Vivaldi” hace honor al apellido que utiliza como título. Al rodar la ambientación campestre de “0120” uno recuerda a los progresivos italianos Banco Del Mutuo Soccorso en “Canto Di Primavera”.



Los rasgos de su tierra brasileña, tan tribales como melodiosos, afloran en un “Breast Feeding” en el que Kisser ejecuta desde el paralelismo a esos California Guitar Trio cuando les da por lo mestizo. Primordial paso para asentar al audaz Andreas como solista en paralelo a Sepultura. Hubris I & II materializa a ese inesperado invitado que te soluciona una velada aburrida gracias a sus ocurrencias bien sembradas entre copa y copa.

Sergio Guillén Barrantes



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