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Big Big Train – English Electric Part One (2012)

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Cuando escuché por primera vez English Electric Part One, supe con certeza que David Longdon era la estrella más brillante del rock progresivo moderno. Su voz, junto con sus composiciones para flauta, elevaron a Big Big Train a un nivel que rara vez alcanzan las bandas contemporáneas, digno de estar a la altura de los grandes maestros de los años 70. Este álbum es un tapiz de composiciones sublimes y líneas estilísticas variadas, siempre lideradas por la inigualable voz de Longdon. Las letras también son sensacionales, enriquecidas por la pasión que David imprime en cada nota, y canciones que parecen creadas con la precisión e inspiración de un artista talentoso que pinta un cuadro vivo. «The First Rebreather» abre el álbum con la misma grandeza que «Dance on a Volcano» o «A Musical Box» aportaron a sus respectivos álbumes clásicos. Desde el principio, Nick D'Virgilio nos deleita con una increíble interpretación de batería. La canción es un viaje a través de cambios dinámicos, dond...

Vientos moderados del este - Un Manual de Signos y Sistemas (2024/ Astronomy)

 Año éste que termina pleno de sorpresas nacionales. Buena señal. Las bandas cada vez están más por ir a lo suyo, sin prestar atención al mainstream o a "gustar al público", error fatal.



Desde Alicante, Vientos Moderados del Este. Ya con el nombre comunican asombro. Y con el título de su primer trabajo, "Un Manual de Signos y Sistemas". Son un trío polivalente : Pablo Mateo (guitarra, bajo, voz y producción), Paco Esclapés (guitarra, bajo y voz) y César Espí (batería,  teclados, voz y letras).  Vientos de experimentación compositiva, de riesgo bien aplicado.

"La Familia" (5'54) es como una rumba crimsoniana. Sesuda rítmica y cambios en zig zag. Letras muy dignas de atención.  Poliedros melódicos instrumentales. Y mentales también. Combinan voces, energía y poder progresivo-psico, por ése orden. De entrada, excepcional.

Los títulos describen muy bien su estrategia, "No Habrá Paz  para los Vencidos" (6'14) se abre como hard-funk, pero pronto evoluciona, porque VMDE no pueden estarse quietos un segundo. Encajan voces, ritmos y hasta melodías beat. En un denso contexto elaborado. Solo de guitarra torturada y siniestrismo oscuro parejo a su inquietante portada....Culto a los Primigenios? A Shub-Niggurath? A Chtulhu?.....Climax final total.

Intro a lo David Lynch para "Proxémica. Partes 1 - 3"  (6'04), en casi surf propuesta, con guitarra psych de rareza Karoli - Cipollina. Fabulosa electricidad moldeada, en favor de un instrumental lleno de matices. Completo. Y sin embargo, entran muy bien, nada marcianos. Hasta para ser radiados en una Radio Fórmula,  caso de "El Discurso de Despedida" (6'18). Con su teclado yacht rock que disfraza sabio manejo compositivo y dominio maestro de herramientas rock-estilísticas. Otra vez una guitarra emocional y emocionante. Otra vez una sección de ritmo a no distraerse. Teclados que suben el nivel climático  y feliz resolución. Para mí,  éste sería el single.

Ahora una con retranca : "La Tarde en que Nietzche pegó a Platón con el mechero de Jim Morrison" (5'25). Faemino y Cansado no la titulan mejor. Usan un elemento festivo como disfraz para algo más profundo. Surrealismo filosófico con agudos mensajes en sus letras. Que rubrican yendo por senderos Camel, en otro tema redondo.

Una para dedicar, "Te Hace Falta un Escarmiento. Partes 1 - 2" (6'45), retoza en todo lo dicho, con la misma agudeza puesta al servicio de composición experimental, aplicada con espontaneidad y frescura. Un manual perfecto de bizarrerío psico-kraut.



La final "Vasilisa y la Bruja. Partes 1 - 5" (16'24) es el plato fuerte de despedida (y discurso). Qué bien juegan con el utillaje Floyd, sin que se note.  Expertos tahúres melódicos,  trabajan las piezas con mimo orfebre. Y aquí echan el resto. La parte instrumental central, con un solo de guitarra enorme, lleno de vitalidad emotiva y subiendo la carga sentimental a cada vuelta, es sublime. Mientras desarrollan y envuelven en onirismos space-rock dignos de Wallenstein o Grobschnitt. La resolución,  casi a modo jazz-blues-boogie, es de inesperada eficacia.

Estos vientos soplan con fuerte creatividad,  inspiración y alta originalidad.

Soplan con libertad. Una obligación su escucha.

J.J. IGLESIAS 



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