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BATERISTAS EN LA SOMBRA Cap. 53: BARRIEMORE BARLOW, el arquitecto rítmico de Jethro Tull

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 Existen bateristas capaces de marcar el tempo. Otros poseen una técnica tan deslumbrante que convierten cada interpretación en una exhibición de virtuosismo. Y luego están aquellos músicos que consiguen algo mucho más difícil: transformar la batería en un instrumento narrativo. Barriemore Barlow pertenece a esta última categoría. Nacido como Barrie Barlow el 10 de septiembre de 1949, en Birmingham (Inglaterra), fue rebautizado por Ian Anderson como "Barriemore", un nombre que encajaba con el humor surrealista y la estética teatral de Jethro Tull. Aquel pequeño cambio de nombre acabaría formando parte de la mitología del grupo. Aunque nació en Birmingham, pasó buena parte de su juventud en Blackpool, donde conoció a quienes acabarían siendo compañeros fundamentales de su carrera: Ian Anderson, John Evan y Jeffrey Hammond. Aquellos años estuvieron marcados por la explosión del beat británico y el nacimiento de la llamada British Invasion. Como muchos jóvenes de su generación, ...

Vientos moderados del este - Un Manual de Signos y Sistemas (2024/ Astronomy)

 Año éste que termina pleno de sorpresas nacionales. Buena señal. Las bandas cada vez están más por ir a lo suyo, sin prestar atención al mainstream o a "gustar al público", error fatal.



Desde Alicante, Vientos Moderados del Este. Ya con el nombre comunican asombro. Y con el título de su primer trabajo, "Un Manual de Signos y Sistemas". Son un trío polivalente : Pablo Mateo (guitarra, bajo, voz y producción), Paco Esclapés (guitarra, bajo y voz) y César Espí (batería,  teclados, voz y letras).  Vientos de experimentación compositiva, de riesgo bien aplicado.

"La Familia" (5'54) es como una rumba crimsoniana. Sesuda rítmica y cambios en zig zag. Letras muy dignas de atención.  Poliedros melódicos instrumentales. Y mentales también. Combinan voces, energía y poder progresivo-psico, por ése orden. De entrada, excepcional.

Los títulos describen muy bien su estrategia, "No Habrá Paz  para los Vencidos" (6'14) se abre como hard-funk, pero pronto evoluciona, porque VMDE no pueden estarse quietos un segundo. Encajan voces, ritmos y hasta melodías beat. En un denso contexto elaborado. Solo de guitarra torturada y siniestrismo oscuro parejo a su inquietante portada....Culto a los Primigenios? A Shub-Niggurath? A Chtulhu?.....Climax final total.

Intro a lo David Lynch para "Proxémica. Partes 1 - 3"  (6'04), en casi surf propuesta, con guitarra psych de rareza Karoli - Cipollina. Fabulosa electricidad moldeada, en favor de un instrumental lleno de matices. Completo. Y sin embargo, entran muy bien, nada marcianos. Hasta para ser radiados en una Radio Fórmula,  caso de "El Discurso de Despedida" (6'18). Con su teclado yacht rock que disfraza sabio manejo compositivo y dominio maestro de herramientas rock-estilísticas. Otra vez una guitarra emocional y emocionante. Otra vez una sección de ritmo a no distraerse. Teclados que suben el nivel climático  y feliz resolución. Para mí,  éste sería el single.

Ahora una con retranca : "La Tarde en que Nietzche pegó a Platón con el mechero de Jim Morrison" (5'25). Faemino y Cansado no la titulan mejor. Usan un elemento festivo como disfraz para algo más profundo. Surrealismo filosófico con agudos mensajes en sus letras. Que rubrican yendo por senderos Camel, en otro tema redondo.

Una para dedicar, "Te Hace Falta un Escarmiento. Partes 1 - 2" (6'45), retoza en todo lo dicho, con la misma agudeza puesta al servicio de composición experimental, aplicada con espontaneidad y frescura. Un manual perfecto de bizarrerío psico-kraut.



La final "Vasilisa y la Bruja. Partes 1 - 5" (16'24) es el plato fuerte de despedida (y discurso). Qué bien juegan con el utillaje Floyd, sin que se note.  Expertos tahúres melódicos,  trabajan las piezas con mimo orfebre. Y aquí echan el resto. La parte instrumental central, con un solo de guitarra enorme, lleno de vitalidad emotiva y subiendo la carga sentimental a cada vuelta, es sublime. Mientras desarrollan y envuelven en onirismos space-rock dignos de Wallenstein o Grobschnitt. La resolución,  casi a modo jazz-blues-boogie, es de inesperada eficacia.

Estos vientos soplan con fuerte creatividad,  inspiración y alta originalidad.

Soplan con libertad. Una obligación su escucha.

J.J. IGLESIAS 



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