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LA ESCENA DE CANTERBURY 3 (Soft Machine )

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 Con la marcha definitiva de Wyatt diremos adiós al sonido “naif-caprichoso-inventivo” de la banda que se meterá al estudio para grabar en una línea “jazz-free-fusión” perfecta para escuchar en una cámara frigorífica a menos 21 grados centígrados o en un viaje interminable en el trans - siberiano sin calefacción. También será el último disco del extraordinario Elton Dean. En esta ocasión será Phil Howard y John Marshall los encargados de sacudir los parches y repicar platos uno en cada cara del vinilo. El bajista ex-“Delivery” Roy Babbington entrará también a formar parte del elenco tocando el contrabajo acústico en un par de piezas. Este trabajo tendrá división de opiniones. En mi caso fue de los primeros discos que tuve de Soft Machine y le tengo aprecio, aunque reconozco que necesitas abrigo estufa y pasamontañas para escucharlo. El volumen five es un témpano de hielo. No hay lirismo ni piedad. La sensación de estar ante un cuadro abstracto sonoro sin saber dónde agarrarte. Pare...

THE GODS - Genesis (1968)

 Con un álbum concebido a base de temas cortos para lo que se entiende en el mundo del rock progresivo, arranca su andadura un grupo cuyo bagaje se remite a un par de Lp's aunque su trascendencia es más dilatada, ya que en sus filas contaban con músicos que portaban la semilla que dará lugar a formaciones míticas y bien reconocidas como son hoy todavía URIAH HEEP, con Hensley y Kerslake un poco después; y JETHRO TULL que contará en sus inicios con Glascock.



THE GODS son una banda que con claras reminiscencias de otras influyentes (MANFRED MANN & EARTH BAND, MOODY BLUES, VANILLA FUDGE), redundan en un sonido que adoptan todos aquellos que quieren abrir sus fronteras hacia armonías y búsqueda de nuevos sonidos. Con un progresivo primitivo, conocido como proto-prog, sus composiciones se mueven dentro de nuevas aventuras todavía muy marcadas por la psicodelia candente, los acordes del órgano que se proyectan con mucha fuerza y un pop rock británico que ya no está en auge pero sigue al frente, caracterizado por los juegos y las armonías vocales.

Músicas directa, sin pretenciosidad, sin apenas arreglos, sencilla, construida mayoritariamente sobre una tupida capa del órgano de Hensley que tiene un peso especifico absoluto y que responde ante el reto de crear el cuerpo de las melodías con pocos acordes. Las guitarras quedan relegadas en algunos de los tracks , pero cuando aparecen lo hacen con energía,  arranques ácidos muy al estilo de HENDRIX.

La voz principal al estilo de David Byron nos hace pensar todavía más en la banda que llegará después, con el mismo tono de voz y el barroquismo clásico de Byron. Todos los componentes ponen a disposición la voz de tal forma que las armonías que arropan a la principal y el pop rock "Sergeant Peepers....." que se deja escuchar, nos recordará a BEATLES en su afán por crecer musicalmente.



Disco muy abierto, desenfadado,  que en la segunda cara presenta algún tema más trabajado que el resto, más duro, pero donde la tónica no es un sonido pesado, sino vivo y esencialmente auténtico.

La anécdota es la intro que todos los temas contienen y que hace referencia a efectos psicodélicos uniendo un corte con el siguiente.

Juan Carlos Rustarazo



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