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BRASS CAMEL - Brass Camel (2026 / Minotaur)

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 Los lumbreras juntaletras del gremio lo llaman, "eclectic prog". No conozco nada realmente prog, que no lo sea. Así están las cosas.  Aún tengo para dar alguna más. No son los putos Anginos de las pelotas, "la nueva sensación canadiense".  Es esta banda de Vancouver que se estrenó con "Brass" (2022), siguió con " Camel " (2025) y ahora lanzan "Brass Camel".  Para los títulos de sus discos no se exprimen mucho la cabeza. Se lo guardan todo para su contenido interior. Este cuarteto lo forman Daniel Sveinson (guitarra, voz), Curtis Arsenault (bajo, voz), Aubrey Ellefson (teclados, voz) y Wyatt Gilson (batería). Pasos de gigante han dado desde el último año, donde han girado continuamente por Canadá,  abriendo para otra de las nuevas sensaciones, Crown Lands. De tal manera que ha cuajado entre ellos una amistad, que ha hecho que Kevin Comeau les haya producido el disco, a medias con ellos. Con la asistencia técnica de mezclaje de la leyend...

Vanderhoof – A Blur In Time (2002) (Steamhammer / SPV GmbH)

 A Kurdt Vanderhoof se le empezó a conocer en el mundo musical facturando un estilo lejano a su posterior heavy metal, ya que sus primeros pinitos con cierta relevancia fueron militando en las filas de los punk-rockeros The Lewd. Pero sería la banda que fundo en 1983 con Kirk Arrington, Metal Church, la que le llevó a la auténtica repercusión dentro del movimiento metálico. Tras esta agrupación nacerían otras que como puedes imaginar acaban cerrando el periodo con una última creación: el conjunto Vanderhoof. Otra vez con Arrington como compañero de estudio, Kurdt publica en el 97 un disco debut que obtuvo críticas muy alentadoras. Cinco años después, con la lección aprendida y lleno de ganas de sorprender a su público, el proyecto regresa para tomar las riendas de la industria y cabalgar a su antojo –algo que finalmente quedaría cual delicatessen puntual–.



En este álbum de Vanderhoof podrás hallar una extensa lista de influencias y diferentes formas de entender el rock. “30 Thousand Ft.” está en la onda de aquel Ozzy Osbourne ochentas, de aquellas composiciones que le alejaban de su pasado junto a Black Sabbath y empezaban a dar un nuevo color a su carrera. El grupo sigue aquí esas premisas, así mantiene una calmada base melódica que estalla en un estribillo pegadizo, un coro seguido de cerca por el importante trabajo que realizan las teclas de Brian Cokeley. “Electric Love Song” aletea cierto sabor clásico pero, aunque a veces no lo parezca, se acerca mucho a grupos de metal melódico y cuidadas progresiones como Winter Rose o Sharon.



El carácter acústico con sorpresa eléctrica te espera en “High St.”, con un Drew Hart que sabe hacer trabajar a sus cuerdas vocales, consiguiendo con cada pasaje que un sentimiento muy especial le recorra la espina dorsal. Los aspectos progresivos y con ramalazos a Saga o Styx inundan “Un-Changed”, mientras que la balada-medio tiempo con cuerdas de esperanza se esconde tras “Brand New Light”. Así hasta cubrir un tracklist de once canciones, todas llenas de magia, todas rebosando amor por la música original.

por Sergio Guillén Barrantes



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