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CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA: Meer - Wheels With in Weels (2024)

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 Otra vez prog escandinavo. La verdad es que curiosamente las bandas que vienen del frío suelen defraudar algo menos que el resto del planeta. Supongo que será por realizarse en una sociedad generalmente más civilizada y con mejor educación desde la escuela.  La falta de propuestas melódicas que se alejen del metal y de la bronca sonora me obligan a un sobreesfuerzo semanal a la búsqueda de algo que no me obligue a ir a la farmacia o al otorrino. Menos mal que tengo tiempo.  Estar en una edad en la que ya hay que empezar a cuidarse no depende solamente de dejar el alcohol, el tabaco, el azúcar y alimentos que sientan mal y salir a andar (solo por supuesto) 10.000 pasos matinales. Eso ya está controlado. Cuesta al principio, pero te aseguro que la mente y el estómago y su famoso eje intestino-cerebro lo agradecen.  También depende ya con quien te juntas y a quién soportas. Para colmo las previsiones y el previsible cambio político y social al absoluto y rancio retroce...

Vanderhoof – A Blur In Time (2002) (Steamhammer / SPV GmbH)

 A Kurdt Vanderhoof se le empezó a conocer en el mundo musical facturando un estilo lejano a su posterior heavy metal, ya que sus primeros pinitos con cierta relevancia fueron militando en las filas de los punk-rockeros The Lewd. Pero sería la banda que fundo en 1983 con Kirk Arrington, Metal Church, la que le llevó a la auténtica repercusión dentro del movimiento metálico. Tras esta agrupación nacerían otras que como puedes imaginar acaban cerrando el periodo con una última creación: el conjunto Vanderhoof. Otra vez con Arrington como compañero de estudio, Kurdt publica en el 97 un disco debut que obtuvo críticas muy alentadoras. Cinco años después, con la lección aprendida y lleno de ganas de sorprender a su público, el proyecto regresa para tomar las riendas de la industria y cabalgar a su antojo –algo que finalmente quedaría cual delicatessen puntual–.



En este álbum de Vanderhoof podrás hallar una extensa lista de influencias y diferentes formas de entender el rock. “30 Thousand Ft.” está en la onda de aquel Ozzy Osbourne ochentas, de aquellas composiciones que le alejaban de su pasado junto a Black Sabbath y empezaban a dar un nuevo color a su carrera. El grupo sigue aquí esas premisas, así mantiene una calmada base melódica que estalla en un estribillo pegadizo, un coro seguido de cerca por el importante trabajo que realizan las teclas de Brian Cokeley. “Electric Love Song” aletea cierto sabor clásico pero, aunque a veces no lo parezca, se acerca mucho a grupos de metal melódico y cuidadas progresiones como Winter Rose o Sharon.



El carácter acústico con sorpresa eléctrica te espera en “High St.”, con un Drew Hart que sabe hacer trabajar a sus cuerdas vocales, consiguiendo con cada pasaje que un sentimiento muy especial le recorra la espina dorsal. Los aspectos progresivos y con ramalazos a Saga o Styx inundan “Un-Changed”, mientras que la balada-medio tiempo con cuerdas de esperanza se esconde tras “Brand New Light”. Así hasta cubrir un tracklist de once canciones, todas llenas de magia, todas rebosando amor por la música original.

por Sergio Guillén Barrantes



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