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Landslide - Two Sided Fantasy (1972 / Capitol)

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 Anteriormente conocidos como Hot Wacks, desde New York, otra banda como Privilege o Wiggy Bits. Esto es, que parecen sacados de una peli de Scorsese por sus apellidos de procedencia italiana. En el caso de Landslide eran estos: Bobby Sallustio (bajo), Tommy Caglioti (batería,  percusión,  sitar....que yo no escucho en todo el registro), Joseph Caglioti (guitarra, sin acreditar), Billy Savoca (guitarra solista, slide, voz) y Ed Cass (voz solista, batería,  percusión).  Veo cosas extrañas aquí. Un hermano que compone y toca guitarra, pero no es acreditado, (por un mosqueo de última hora?). Un sitar que no suena. Y dos baterías, de los que uno se llama Ed Cass.... y no es el de Spirit?...... Ummmmh.....Mucho enigma para su único álbum,  en toda una Capitol. Señal de que la banda prometía,  aunque la rivalidad era feroz por ésos días.  1972 estaba todavía a la vuelta de la esquina psicodélica, y algo de eso queda, por el lado acid blues. "Doin' What ...

Vanderhoof – A Blur In Time (2002) (Steamhammer / SPV GmbH)

 A Kurdt Vanderhoof se le empezó a conocer en el mundo musical facturando un estilo lejano a su posterior heavy metal, ya que sus primeros pinitos con cierta relevancia fueron militando en las filas de los punk-rockeros The Lewd. Pero sería la banda que fundo en 1983 con Kirk Arrington, Metal Church, la que le llevó a la auténtica repercusión dentro del movimiento metálico. Tras esta agrupación nacerían otras que como puedes imaginar acaban cerrando el periodo con una última creación: el conjunto Vanderhoof. Otra vez con Arrington como compañero de estudio, Kurdt publica en el 97 un disco debut que obtuvo críticas muy alentadoras. Cinco años después, con la lección aprendida y lleno de ganas de sorprender a su público, el proyecto regresa para tomar las riendas de la industria y cabalgar a su antojo –algo que finalmente quedaría cual delicatessen puntual–.



En este álbum de Vanderhoof podrás hallar una extensa lista de influencias y diferentes formas de entender el rock. “30 Thousand Ft.” está en la onda de aquel Ozzy Osbourne ochentas, de aquellas composiciones que le alejaban de su pasado junto a Black Sabbath y empezaban a dar un nuevo color a su carrera. El grupo sigue aquí esas premisas, así mantiene una calmada base melódica que estalla en un estribillo pegadizo, un coro seguido de cerca por el importante trabajo que realizan las teclas de Brian Cokeley. “Electric Love Song” aletea cierto sabor clásico pero, aunque a veces no lo parezca, se acerca mucho a grupos de metal melódico y cuidadas progresiones como Winter Rose o Sharon.



El carácter acústico con sorpresa eléctrica te espera en “High St.”, con un Drew Hart que sabe hacer trabajar a sus cuerdas vocales, consiguiendo con cada pasaje que un sentimiento muy especial le recorra la espina dorsal. Los aspectos progresivos y con ramalazos a Saga o Styx inundan “Un-Changed”, mientras que la balada-medio tiempo con cuerdas de esperanza se esconde tras “Brand New Light”. Así hasta cubrir un tracklist de once canciones, todas llenas de magia, todas rebosando amor por la música original.

por Sergio Guillén Barrantes



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