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ALTAIR - Fantasías y Danzas (1990 / 2026 - 5 Lunas)

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 Los dúos entre electrónica y percusión siempre han funcionado bien en el prog rock. La historia está llena de ejemplos. Hasta yo mismo en mi último Pluralis, preferí ese formato para "B4". Pero hacerlo en 1986 en Manresa, suponía un reto considerable, porque el tiempo y las modas no acompañaban lo más mínimo. En absoluto.  Así fue como Isabel Muniente (teclados) y Alfredo G. Arcusa (batería), tuvieron la osadía/ valentía de formar Altair. En 1989 editan su debut, el ya recomendable, "Altair". Pero como digo, no eran tiempos para éstas sutilezas. Y aunque el segundo lo grabarán al año siguiente,  "Fantasías y Danzas" no saldría hasta 10 años después.  En 1999, en el sello de México,  Luna Negra. Ahora lo hacen desde Andalucía,  5 Lunas (va de Lunas,  por lo visto!), con alguna remasterización y mejorado acabado en presentación.  Se advierte desde "Obertura Celta" (5'21) un amor emersoniano que forma parte (no íntegra) del estilo Altair. ...

Vanderhoof – A Blur In Time (2002) (Steamhammer / SPV GmbH)

 A Kurdt Vanderhoof se le empezó a conocer en el mundo musical facturando un estilo lejano a su posterior heavy metal, ya que sus primeros pinitos con cierta relevancia fueron militando en las filas de los punk-rockeros The Lewd. Pero sería la banda que fundo en 1983 con Kirk Arrington, Metal Church, la que le llevó a la auténtica repercusión dentro del movimiento metálico. Tras esta agrupación nacerían otras que como puedes imaginar acaban cerrando el periodo con una última creación: el conjunto Vanderhoof. Otra vez con Arrington como compañero de estudio, Kurdt publica en el 97 un disco debut que obtuvo críticas muy alentadoras. Cinco años después, con la lección aprendida y lleno de ganas de sorprender a su público, el proyecto regresa para tomar las riendas de la industria y cabalgar a su antojo –algo que finalmente quedaría cual delicatessen puntual–.



En este álbum de Vanderhoof podrás hallar una extensa lista de influencias y diferentes formas de entender el rock. “30 Thousand Ft.” está en la onda de aquel Ozzy Osbourne ochentas, de aquellas composiciones que le alejaban de su pasado junto a Black Sabbath y empezaban a dar un nuevo color a su carrera. El grupo sigue aquí esas premisas, así mantiene una calmada base melódica que estalla en un estribillo pegadizo, un coro seguido de cerca por el importante trabajo que realizan las teclas de Brian Cokeley. “Electric Love Song” aletea cierto sabor clásico pero, aunque a veces no lo parezca, se acerca mucho a grupos de metal melódico y cuidadas progresiones como Winter Rose o Sharon.



El carácter acústico con sorpresa eléctrica te espera en “High St.”, con un Drew Hart que sabe hacer trabajar a sus cuerdas vocales, consiguiendo con cada pasaje que un sentimiento muy especial le recorra la espina dorsal. Los aspectos progresivos y con ramalazos a Saga o Styx inundan “Un-Changed”, mientras que la balada-medio tiempo con cuerdas de esperanza se esconde tras “Brand New Light”. Así hasta cubrir un tracklist de once canciones, todas llenas de magia, todas rebosando amor por la música original.

por Sergio Guillén Barrantes



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