Entrada destacada

Chicago Blues Reunion – Buried Alive In The Blues (2005)

Imagen
  El FitzGerald's Nightclub es un histórico club de música tradicional estadounidense situado en  Berwyn, Illinois. Su historia comienza como salón de baile en 1911. Durante la prohibición pasó a ser un club deportivo. Mas adelante se convirtió en el Club Ritz, lugar de reunión de Al Capone. En 1938 se transforma  en el Club Whitehall, punto de encuentro de las big band. Durante casi cincuenta años fue cambiando de propietarios y denominaciones hasta que la  familia FitzGerald lo compra en 1980. En 2025 se incluyó en el Registro Nacional de Lugares Históricos. En este incomparable escenario, en 2004, se reunieron un grupo de músicos veteranos  de la escena blusera de Chicago de los años 60 -70. Antes de comentar la grabación daremos unas ligeras pinceladas biográficas sobre los músicos que intervienen. Barry Joseph Goldberg: nace en 1941, fallece en 2025. Acompañó como teclista  a Bob Dylan en la famosa actuación del  Newport Folk Festiv...

Vanderhoof – A Blur In Time (2002) (Steamhammer / SPV GmbH)

 A Kurdt Vanderhoof se le empezó a conocer en el mundo musical facturando un estilo lejano a su posterior heavy metal, ya que sus primeros pinitos con cierta relevancia fueron militando en las filas de los punk-rockeros The Lewd. Pero sería la banda que fundo en 1983 con Kirk Arrington, Metal Church, la que le llevó a la auténtica repercusión dentro del movimiento metálico. Tras esta agrupación nacerían otras que como puedes imaginar acaban cerrando el periodo con una última creación: el conjunto Vanderhoof. Otra vez con Arrington como compañero de estudio, Kurdt publica en el 97 un disco debut que obtuvo críticas muy alentadoras. Cinco años después, con la lección aprendida y lleno de ganas de sorprender a su público, el proyecto regresa para tomar las riendas de la industria y cabalgar a su antojo –algo que finalmente quedaría cual delicatessen puntual–.



En este álbum de Vanderhoof podrás hallar una extensa lista de influencias y diferentes formas de entender el rock. “30 Thousand Ft.” está en la onda de aquel Ozzy Osbourne ochentas, de aquellas composiciones que le alejaban de su pasado junto a Black Sabbath y empezaban a dar un nuevo color a su carrera. El grupo sigue aquí esas premisas, así mantiene una calmada base melódica que estalla en un estribillo pegadizo, un coro seguido de cerca por el importante trabajo que realizan las teclas de Brian Cokeley. “Electric Love Song” aletea cierto sabor clásico pero, aunque a veces no lo parezca, se acerca mucho a grupos de metal melódico y cuidadas progresiones como Winter Rose o Sharon.



El carácter acústico con sorpresa eléctrica te espera en “High St.”, con un Drew Hart que sabe hacer trabajar a sus cuerdas vocales, consiguiendo con cada pasaje que un sentimiento muy especial le recorra la espina dorsal. Los aspectos progresivos y con ramalazos a Saga o Styx inundan “Un-Changed”, mientras que la balada-medio tiempo con cuerdas de esperanza se esconde tras “Brand New Light”. Así hasta cubrir un tracklist de once canciones, todas llenas de magia, todas rebosando amor por la música original.

por Sergio Guillén Barrantes



¿Te gustó el artículo? No te pierdas de los próximos artículos 



Vuestros comentarios son nuestra energía











Comentarios