Entrada destacada

Light - The Story of Moses (1972)

Imagen
 Cuando se habla de rock progresivo holandés, ¿Qué bandas vienen a la mente? La respuesta es sencilla, breve y directa: ¡Focus! Es imposible ignorar la historia de esta banda en el rock holandés, una banda que conquistó el mundo con su música y su vasta y rica discografía, que, año tras año, sigue cosechando éxitos de gran relevancia. Y puedo afirmarlo con certeza, tras haber visto a esta banda tocar en Río de Janeiro hace unos años, y aunque ya no cuentan con la formación clásica que grabó sus magníficos álbumes de los 70, conservan la misma pasión y la misma fuerza de antaño. Sin mencionar que Brasil es, sin duda, uno de los países con los fans más acérrimos de Focus. Pero claro, esto me da pie a decir que el rock and roll holandés, especialmente el buen rock progresivo de siempre, no se limita solo a Focus. También me acordé de Focus porque descubrí a la banda de la que voy a hablar, y lo recuerdo muy bien, unos días después de aquel inolvidable concierto de Focus que vi en el e...

Vanderhoof – A Blur In Time (2002) (Steamhammer / SPV GmbH)

 A Kurdt Vanderhoof se le empezó a conocer en el mundo musical facturando un estilo lejano a su posterior heavy metal, ya que sus primeros pinitos con cierta relevancia fueron militando en las filas de los punk-rockeros The Lewd. Pero sería la banda que fundo en 1983 con Kirk Arrington, Metal Church, la que le llevó a la auténtica repercusión dentro del movimiento metálico. Tras esta agrupación nacerían otras que como puedes imaginar acaban cerrando el periodo con una última creación: el conjunto Vanderhoof. Otra vez con Arrington como compañero de estudio, Kurdt publica en el 97 un disco debut que obtuvo críticas muy alentadoras. Cinco años después, con la lección aprendida y lleno de ganas de sorprender a su público, el proyecto regresa para tomar las riendas de la industria y cabalgar a su antojo –algo que finalmente quedaría cual delicatessen puntual–.



En este álbum de Vanderhoof podrás hallar una extensa lista de influencias y diferentes formas de entender el rock. “30 Thousand Ft.” está en la onda de aquel Ozzy Osbourne ochentas, de aquellas composiciones que le alejaban de su pasado junto a Black Sabbath y empezaban a dar un nuevo color a su carrera. El grupo sigue aquí esas premisas, así mantiene una calmada base melódica que estalla en un estribillo pegadizo, un coro seguido de cerca por el importante trabajo que realizan las teclas de Brian Cokeley. “Electric Love Song” aletea cierto sabor clásico pero, aunque a veces no lo parezca, se acerca mucho a grupos de metal melódico y cuidadas progresiones como Winter Rose o Sharon.



El carácter acústico con sorpresa eléctrica te espera en “High St.”, con un Drew Hart que sabe hacer trabajar a sus cuerdas vocales, consiguiendo con cada pasaje que un sentimiento muy especial le recorra la espina dorsal. Los aspectos progresivos y con ramalazos a Saga o Styx inundan “Un-Changed”, mientras que la balada-medio tiempo con cuerdas de esperanza se esconde tras “Brand New Light”. Así hasta cubrir un tracklist de once canciones, todas llenas de magia, todas rebosando amor por la música original.

por Sergio Guillén Barrantes



¿Te gustó el artículo? No te pierdas de los próximos artículos 



Vuestros comentarios son nuestra energía











Comentarios