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Hookfoot – Communication (1972-73 / DJM)

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 Puede que el llamado pub rock, corriente musical británica algo ambigua y cul de sac, orientada mayormente al rock USA, no fuera una rama pura del árbol genealógico progresivo. Si juzgamos sus posteriores resultados. O sí.  Teniendo en cuenta su directo pasado, en donde casi todos sus músicos provenían del prog rock. Por lo que mi hipótesis incomodará a mucho punk y new waver, al chocar de frente con sus (infantiles) ideologías. Ajo y agua. Suele decirse. La historia está ahí, para ser descubierta tal como fue.  Hookfoot fueron una banda en nómina sesionera para el sello DJM. Implicados muy de cerca en aquello del pub rock. En los primeros discos de Elton John aparecía ya el grupo. Otra respuesta a su fuerte influencia Laurel Canyon, en aquellas grabaciones. También estuvieron con gente tan injustamente olvidada como John Kongos. Por citar algunos. Desde luego, ni Bob Kulick (?!), Mick Grabham o Peter Ross tuvieron nada que ver con la banda. Algo que han filtrado en bio...

Vanderhoof – A Blur In Time (2002) (Steamhammer / SPV GmbH)

 A Kurdt Vanderhoof se le empezó a conocer en el mundo musical facturando un estilo lejano a su posterior heavy metal, ya que sus primeros pinitos con cierta relevancia fueron militando en las filas de los punk-rockeros The Lewd. Pero sería la banda que fundo en 1983 con Kirk Arrington, Metal Church, la que le llevó a la auténtica repercusión dentro del movimiento metálico. Tras esta agrupación nacerían otras que como puedes imaginar acaban cerrando el periodo con una última creación: el conjunto Vanderhoof. Otra vez con Arrington como compañero de estudio, Kurdt publica en el 97 un disco debut que obtuvo críticas muy alentadoras. Cinco años después, con la lección aprendida y lleno de ganas de sorprender a su público, el proyecto regresa para tomar las riendas de la industria y cabalgar a su antojo –algo que finalmente quedaría cual delicatessen puntual–.



En este álbum de Vanderhoof podrás hallar una extensa lista de influencias y diferentes formas de entender el rock. “30 Thousand Ft.” está en la onda de aquel Ozzy Osbourne ochentas, de aquellas composiciones que le alejaban de su pasado junto a Black Sabbath y empezaban a dar un nuevo color a su carrera. El grupo sigue aquí esas premisas, así mantiene una calmada base melódica que estalla en un estribillo pegadizo, un coro seguido de cerca por el importante trabajo que realizan las teclas de Brian Cokeley. “Electric Love Song” aletea cierto sabor clásico pero, aunque a veces no lo parezca, se acerca mucho a grupos de metal melódico y cuidadas progresiones como Winter Rose o Sharon.



El carácter acústico con sorpresa eléctrica te espera en “High St.”, con un Drew Hart que sabe hacer trabajar a sus cuerdas vocales, consiguiendo con cada pasaje que un sentimiento muy especial le recorra la espina dorsal. Los aspectos progresivos y con ramalazos a Saga o Styx inundan “Un-Changed”, mientras que la balada-medio tiempo con cuerdas de esperanza se esconde tras “Brand New Light”. Así hasta cubrir un tracklist de once canciones, todas llenas de magia, todas rebosando amor por la música original.

por Sergio Guillén Barrantes



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