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BATERISTAS EN LA SOMBRA XXXIX: -Desde el río Piles al barrio de la Calzada en Gijón

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En ésta nueva etapa de bateristas en la sombra, hacemos un alto en nuestro recorrido para centrarnos en rememorar aquellos años de esplendor ofrecidos por algunos de los bateristas y sus destacados más proyectos en Asturias. Este trayecto abordará un recorrido que desde el delta del río Piles nos conducirá al dinámico y explosivo barrio de la Calzada, donde el arte sonoro latía con fuerza desde la fase final de los años ochenta hasta la recta final de los noventa Gijón disfrutó de su pletórico momento de energía eléctrica desde la fase final de la década de los setenta, cuando el nerviosismo expresivo de bandas como Alcotan persuadieron la conexión directa con las sensaciones de una generación embadurnada de olor a salitre, carbón, y siderurgia.  Alfredo Fradejas, el baterista que esbozó inicialmente el proyecto Géminis cuya desembocadura llegaría a las enérgicas aguas de Alcotan, fue uno de los músicos poliédricos avalados por el entusiasmo expresionista en su apuesta de poner en ...

Vanderhoof – A Blur In Time (2002) (Steamhammer / SPV GmbH)

 A Kurdt Vanderhoof se le empezó a conocer en el mundo musical facturando un estilo lejano a su posterior heavy metal, ya que sus primeros pinitos con cierta relevancia fueron militando en las filas de los punk-rockeros The Lewd. Pero sería la banda que fundo en 1983 con Kirk Arrington, Metal Church, la que le llevó a la auténtica repercusión dentro del movimiento metálico. Tras esta agrupación nacerían otras que como puedes imaginar acaban cerrando el periodo con una última creación: el conjunto Vanderhoof. Otra vez con Arrington como compañero de estudio, Kurdt publica en el 97 un disco debut que obtuvo críticas muy alentadoras. Cinco años después, con la lección aprendida y lleno de ganas de sorprender a su público, el proyecto regresa para tomar las riendas de la industria y cabalgar a su antojo –algo que finalmente quedaría cual delicatessen puntual–.



En este álbum de Vanderhoof podrás hallar una extensa lista de influencias y diferentes formas de entender el rock. “30 Thousand Ft.” está en la onda de aquel Ozzy Osbourne ochentas, de aquellas composiciones que le alejaban de su pasado junto a Black Sabbath y empezaban a dar un nuevo color a su carrera. El grupo sigue aquí esas premisas, así mantiene una calmada base melódica que estalla en un estribillo pegadizo, un coro seguido de cerca por el importante trabajo que realizan las teclas de Brian Cokeley. “Electric Love Song” aletea cierto sabor clásico pero, aunque a veces no lo parezca, se acerca mucho a grupos de metal melódico y cuidadas progresiones como Winter Rose o Sharon.



El carácter acústico con sorpresa eléctrica te espera en “High St.”, con un Drew Hart que sabe hacer trabajar a sus cuerdas vocales, consiguiendo con cada pasaje que un sentimiento muy especial le recorra la espina dorsal. Los aspectos progresivos y con ramalazos a Saga o Styx inundan “Un-Changed”, mientras que la balada-medio tiempo con cuerdas de esperanza se esconde tras “Brand New Light”. Así hasta cubrir un tracklist de once canciones, todas llenas de magia, todas rebosando amor por la música original.

por Sergio Guillén Barrantes



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