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LA ESCENA DE CANTERBURY 11: National Health 2 - Bruford

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 Cuando en 1979 se le preguntó a Pip Pype si National Health era la última banda de Canterbury nos dijo que ellos no eran una banda de Canterbury y que solamente las raíces estaban allí. Evidentemente la pregunta iba hacia el estilo y no la procedencia cosa que no debió entender o no quiso. Ellos no encasillaban su música como escena de Canterbury, es más, solo Caravan entendían esta denominación, el resto de bandas asociadas al estilo nunca etiquetaron su música. Esto siempre ha sido confuso y delirante: éramos más “Canterbury” los críticos y comentaristas de música que ellos mismos. A la mayoría no les gustaban las clasificaciones. Incluso observé cierto desdén a esa catalogación. Los “movimientos” denominaciones y términos siempre las inventa la prensa musical. Al final lo gracioso es que de tanto hablar de prog, los mismos músicos y bandas terminan por aceptar el término por “complacer” al “periodista”. Los que llevamos muchos años, toda la vida diría en esto, comprenderán lo q...

STACKRIDGE- Extravaganza (1974)

 Álbum ya avanzado en la discografía del grupo, supone el comienzo de una nueva etapa, puesto que de la formación inicial con la que grabaron los tres trabajos anteriores solo quedarán 2 miembros, Andy Davis y Mutter Slater. La nueva tripulación volverá a contar con 6 músicos, entre ellos el renovador y  polifacético Rod Bowkett que abogará por dar un nuevo giro al estilo, dotándolo de más cuerpo incluyendo secciones de viento de gran presencia, teclados mucho más incisivos y un estilo más cercano al rock progresivo pero sin olvidar sus orígenes folk. Las atmósferas bucólicas de composiciones pasadas se difuminan y el sonido se concreta en desarrollos más vitalistas.



 Interactuaban mucho con el mundo de la cultura y con una fijación absoluta por los BEATLES, hasta el punto de requerir los servicios de George Martin, productor de los cuatro de Liverpool. La existencia de la banda fue muy inestable y a pesar del gran éxito con que fue recibido este "Extravaganza" nuevamente aparecen los problemas desestabilizadores dando al traste con esta estupenda camarilla y volviendo a tener que constituir un nuevo equipo.

La correlación entre el contenido de Extravaganza y su imagen de la portada del vinilo es estrecha. Y es que su música se llena de ambientes circenses, esplendores teatrales, de cabaret y sonidos propios del vodevil. Escenas que desprenden desenfado, optimismo y simpatía recordando en ocasiones a las melodías de los "locos años veinte". Composiciones en esta primera cara del disco divertidas y alegres en la que intervienen gran cantidad de instrumentos de viento, clarinetes, saxos, trompeta, flauta y acompañadas del violín ,menos protagonista que antaño, e incluso parece escucharse un acordeón. Canciones rápidas de ritmo festivo muy eclécticas en su concepción, con arreglos orquestales y de un piano excelente.

Tras salir a la pista central de la carpa le damos la vuelta al plástico y nos vamos a encontrar con una 2ª parte magnífica en la que todos los temas brillan con luz propia, destacando "No one's more important than the earth worm" y "Rufus T. Firefly", con una gran labor del bajo y  de contenido delicioso. Melodías elaboradas con gran perfección, elegantes y de diversidad cromática, ritmos cambiantes y movimientos constantes que les acerca a las estructuras que caracterizan al rock progresivo. Música de peso, más trascendental, en la que el órgano y el mellotrón se explayan y sin duda le confieren un valor añadido a las texturas.



 Trabajo de altura realizado por unos músicos que dejan entrever una gran profesionalidad y destreza, destacando en concreto Bowkett, agradable descubrimiento que demuestra enorme capacidad, no solo para la creación sino para los arreglos y la sincronización dibujando complejas amalgamas muy sutiles y coloristas.

Juan Carlos Rustarazo




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