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BATERISTAS EN LA SOMBRA Cap. 50: Jordi Colomer, el pulso elegante de Iceberg y uno de los grandes bateristas olvidados del rock progresivo español.

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 La historia del rock progresivo español no puede comprenderse plenamente sin detenerse en la figura de Jordi Colomer. Aunque su nombre nunca alcanzó la popularidad de otros músicos de su generación, su trabajo con Iceberg constituye una de las aportaciones más refinadas y musicales de la batería progresiva española de los años setenta. Jordi Colomer nació en 1949, en Tarragona, y falleció el 10 de abril de 2025, a los 75 años, en su ciudad natal, tras una larga enfermedad crónica. Su desaparición supuso la pérdida de uno de los bateristas más elegantes, musicales y técnicamente sólidos que ha dado el rock español. Los comienzos Antes de incorporarse a Iceberg, Jordi Colomer ya era un músico profesional. Formó parte de grupos como The Riders y posteriormente trabajó como batería de la banda de acompañamiento de Luis Aguilé, experiencia que le proporcionó una gran disciplina profesional y una extraordinaria capacidad para adaptarse a diferentes estilos. Más tarde coincidió con Max S...

PULSAR - Halloween (1977)

 Este álbum se editó en la curva de descenso del progresivo sinfónico y que mejor título que la víspera de todos los muertos para hacer referencia a los inminentes funerales sinfónicos en las postrimerías de los años 70´s. Es cierto que a nivel puntual aún se hicieron buenas cosas del 77 al 80, año de la inmolación definitiva y perfectamente representado en ese soporífero e insoportable álbum de los Floyd y su “The Wall” que fue la carta de defunción definitiva. En cuanto a ese año de 1977 la lucha por seguir manteniendo una música de calidad todavía tuvo agradables frutos que degustar. Una alegría que no duraría mucho más.


La temática del tercer trabajo de Pulsar se ve como una obra de romanticismo decadente. La conversación extraña entre una mujer y una presencia fantasmal se reparte en dos largas suites en ambas caras del vinilo. Como a la antigua usanza sinfónica y épica. La diferencia del grupo francés es que aquí la épica se traduce en languidez y tristeza. Su portada es oscura y su mensaje melancólico como anticipando en inevitable final. Este disco lo conseguí ya en años posteriores a través de Musea Records y me lo presentaron como una obra maestra del sinfónico francés. Fue a mediados los años 80´s. Los años de sequía y de escasa paciencia por mi parte.

 

Su escucha inicial me dejó frío porque me parecía la banda sonora de alguna película de terror gótico. Allí estaban esos mellotrones y esas guitarras acústicas, alguna voz infantil y una tristeza infinita para acompañar a las siempre recurrentes depresiones que durante años nos van acompañando casi siempre sin un motivo claro ni una razón. Allí empecé a escuchar oscuridades muy lejanas próximas a las paranoias Crimson y a otros retorcimientos. Solo con los años escuché este disco con la debida frialdad que procede. Se escucha mucho mejor con la mente fría y así evitas entusiasmos innecesarios. No es un disco espectacular. Tiene muchos recovecos, detalles y hasta hermosas melodías. Pero es un álbum que parte de las profundidades. No busques montañas, ni cascadas ni elevados vuelos de aves paradisíacas. Es música surgida de la tristeza y el dolor, pero es hermosa a su manera. El estilo de Pulsar y lo repito, es la calma, la languidez y cuando el ritmo coge algo de vida es siempre en el abandono y la evasión perezosa. Lo explico de esta manera, porque describir la música es siempre algo vago y tremendamente subjetivo. 


El olor a cripta y a humedades se pega en las paredes de piedra mientras lo escuchas. No busques alegría porque no la hay. Sin embargo, tampoco lo definiríamos como desesperación o ira más propio de unos Van Der Graaf. Melancolía es más propio insisto. Música que huye de la “vitalidad” del rock y de la euforia. Pero dicho esto la música es excelente y el lirismo tremendamente marcado. Tiene partes realmente preciosas. Con el paso del tiempo y los momentos inciertos que vivimos quizás no sea malo cierta dosis de desesperanza. Pero realmente que es la música en el fondo sino una parte de nuestras angustias y nuestras desesperanzas.

Alberto Torró








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Comentarios

  1. Se lee muy acertado tu comentario ,para completar y certificar lo que dices me daré la tarea de escuchar este álbum que suena demasiado interesante para ser cierto y en cuanto a lo de Pink Floyd y su the wall ...en total acuerdo contigo

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