Un sueco afincado en Francia en los 70, plaza que se hizo fuerte para el kraut, en los finales de ésa década. Intentando meter cabeza en la cosmic music en modo sintetista-sin-sintetizadores. Ese era Ragnar Grippe. Multiinstrumentista al que como digo, no se le reconoce sintetizador alguno en créditos: órgano, recorder, armónica, guitarra eléctrica, campanas, maracas, voz y composición. Tal vez "tuneó" su órgano y lo clonó en multipistas grabadas en cinta, capa sobre capa. Entró con inusitada fuerza en 1973 con su primer álbum, "Capriccio". Al que le siguieron en ese mismo año, siete (7!!!) álbumes más! Siendo la media por año posterior, de 4 a 5 obras anuales. Compulsivo, el señor artista. Así llegamos a este "Sand", que ya hacía en 1977, su disco número 25. Una ilimitada discografía, como puede intuirse, a lo largo de los años. "Sand" lo componen dos partes, una por cara. En "Sand Part 1" (24'50), se las apaña muy bien Grip...
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KLAUS SCHULZE - Silhouettes (2018 / SPV)
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Mal se planteaba el futuro para el Odin de la Electrónica, Klaus Schulze, en los últimos tiempos. Rumores de muy mala salud, conciertos cancelados y abandono definitivo de los escenarios, además de un inquietante silencio, hacia presagiar malas noticias. Inesperadamente, vemos que el hombre ha "echado el mal pelo fuera", que se dice en mi tierra, (aún a pesar de estar sometido a fuerte tratamiento de diálisis). Y nos entrega un nuevo trabajo después de cinco años de silencio, algo que nadie esperaba.
"Silhouettes" se compone de cuatro largas piezas (titulada cada una en un idioma), construidas desde la introspección y reflexión profunda. Volviendo a lo básico. Sin excesos ni pistas llenas de efectos que puedan distraer la atención del oyente. Casi como un retorno al principio, cuando la cosmic-kraut music gateaba con tecnología escasa, pero muchas ganas de crear e innovar. Esto último ya no es posible, pero sí está presente la mano creadora del más grande del género.
El tema título ofrece en sus 15'41 mts una sobria mirada de su propio estilo. Como un pequeño resumen de su vida musical, mirando muy de cerca a sus inicios. Podría ser una perfecta continuación de "Timewind", con su señorial toque casi wagneriano. Con esas densas capas que van introduciéndose progresivamente, poco a poco, sin estridencias ni cambios bruscos. Melodías de notas alargadas totalmente recicladas en fraseos perezosos que inspiran paz y reconciliación con uno mismo. La nada existencial como un todo al fin, perfectamente entendible, de eterna quietud y sosiego. Eso transmite "Silhouettes". En sus minutos finales nace un riachuelo secuencial, que insufla vida a la pieza y la conecta con la realidad terrenal...... (seguro?.....). Para elevarse hasta el infinito. Sublime.
Ése místico hilo narrativo continúa en "Der Lange Slick Zurück" (22'09), con coral cibernética de ángeles (o demonios) en apocalíptico canto sacro. Dará paso a oleadas cósmicas de intenso placer sintetizado. Siempre con el tacto exquisito de Schulze y su "gracia" a la hora de relevar unas capas de otras, en continua trascendencia. Hacia mitad de tema comienza un crescendo ayudado por un sinuoso sonido de moog secuencial. Aquí se enredan más pistas de lo previsto, aunque el efecto conseguido es delicioso y aparentemente más minimalista de lo que es. Un secuenciador será el vehículo que nos lleve en nuestra visita por las profundidades descriptivas dignas de una obra de Dante, con toda la tragedia y épica que ello puede transmitir. Me pierdo en devaneos filosóficos interiores escuchando ésta pieza, y me siento tentado en escribirlos, pero tengo piedad de los lectores, que no tienen culpa de nada, y sigo "atormentándome" con el fondo sonoro del Genio y su sonido palpitante.
"Quae Simplex" (21'47) juega en un gran mecano de ritmos disparados en todas direcciones de irracional razonamiento. Música cuántica y sin lógica aparente, para nosotros los mortales, aunque todo tiene su respuesta. Que encierra sentimientos de humanidad dentro del sólo aparente frío computar de las máquinas. Schulze las moldea y retuerce, hablan, gritan o lloran. Sabe que en sus manos son dotadas de vida y alma. Esto es la música clásica de nuestro presente. No se requiere el lento transcurso del tiempo. Aquí y ahora. YA. Su maestría subiendo peldaños climáticos, mientras recrea fases espirituales, está a años luz del pobre mortal. Schulze no trabaja con sintetizadores, sino con sentimientos. Los moldea como quiere. Y te instala en diversos niveles espirituales, como si fueras su insignificante oyente /Super Mario Bros. Un conejillo de indias de su practica neurótica. Como toda deidad, te tiene en sus manos. Y como toda deidad, se comportará con tiranía inmisericorde. Haciendo de sus incautos oyentes, meros siervos sumisos a su férrea doctrina electrónica. Larga vida al "tirano", y que así sea.
Finalmente "Chateaux Faits De Vent" (15'09) nos deja con ése placido relax mental, como buen masajista de emociones que es, en un nirvana neuronal muy cercano a ésa utopia engañosa llamada felicidad. El viaje por "Silhouettes" ha sido intenso, hasta doloroso, pero ha valido la pena. Como siempre. Porque no es que sea su mejor disco. Es uno más, de sus mejores discos. Haz el experimento : Después de ésta audición, ponte la tele. Vas a descubrir con pasmosa clarividencia, que "esto" es realmente el infierno. Aunque algunos dioses nos lo oculten con su música celestial.
J.J. IGLESIAS
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Uff...nunca te había leído con tanta profundidad de pensamiento. Los años nos hacen sabios y meditativos, nos dan amplitud de ideas y una interesante serenidad. Precioso artículo.
Uff...nunca te había leído con tanta profundidad de pensamiento. Los años nos hacen sabios y meditativos, nos dan amplitud de ideas y una interesante serenidad. Precioso artículo.
ResponderEliminarGracias bro. Ya sabes que soy más de meter algún "caca, culo, pedo, pis", pero es que tito Klaus ennoblece al más gañán.
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