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LA ESCENA DE CANTERBURY 14: Gong 2-Steve Hillage

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 Han pasado nada menos que 50 años desde 1976. Medio siglo que siendo exagerado casi denominaría de estancamiento creativo que ya no remontaría el estilo progresivo, sino que se dedicaría a repetir fórmulas para contentar al comprador. Naturalmente aún se hicieron buenos discos y hubo momentos y revivals interesantes. Se llegó lejos en los primeros cinco años de la década de los 70´s. Casi por espejismo y como un sueño incomprensible, la música de esa época consiguió un estatus cultural de calidad. Nunca la música “rock” como generalización global estuvo tan cerca de la “gran música”. Las bandas clásicas progresivas consiguieron incluso cierto estatus de respeto en una pequeña parte del mundo académico (la más aperturista de mente) y eso sí que es realmente “una rareza”. A día de hoy esa connivencia y esa complicidad ya no existe.  Como por arte de magia la espiritualidad cósmica de los pitufos pixies azules se desvanece y la banda reemplazante del planeta Gong, se queda en ti...

WEST SPACE & LOVE - West Space & Love II (2016 / WSL)

West Space and Love forman parte del colectivo cósmico sueco - danés,  Oresund Space Collective. Una agrupación que llevan editados una treintena de discos, (si contamos el de éste año, "Live in Berlín"), desde 2006. Está claro que no paran de generar pesadillas radioactivas espaciales, y ahora también con éste nuevo spin-off que a mí me ha atrapado sin remedio. Ellos son K. G. Westman (sitar, bajo, Ibanez Double Neck guitar, Hammond L-100 y sintes variados), Love (batería y cajón), Dr. Space (Custom Modular Synthesizer,  Korg Monotron, Roland SH-100 y sintes surtidos) y Ki Gonki (percusión,  voz y Roland SH-100). Intervienen diversos invitados al violín,  delay pedal y santur. El disco, instrumental, fue grabado en Estocolmo en 2015 y por lo que deducimos,  es el segundo de la banda.


Un regreso al pasado-futuro se produce ya en las primeras notas volátiles de "Floyd's Dream" (11'09) que, aún a pesar del título,  no me suena muy floydiano, pero sí de fuerte sabor berlinés. El juego arpegiado de guitarra,  pedales y sintes analógicos es de obligada referencia teutona y con AshRa muy en mente. Pedal de bombo y secuenciador acompañan los paseos espaciales de zigzagueantes sintetizadores y rítmicas cuerdas, ahora con superior influencia  de los Tangerine Dream post-1975. Un estupendo entrante. 



"Khan Paan" (5'07) conlleva fuerte sabor étnico,  con sitar solista de Westman y violín de melodía orientaloide, acercando posturas a obras de Shankar, Zakir Hussain y otros ilustres magos de la factoría ECM.  


Las percusiones del cajón se mezclan con espirales dronicas de magnética analogía,  en "2002" (3'23), con una melodía casi de Far West años 40. Corto pero bien estructurado. 




Lo mismo que "Pig in Space" (2'30) y su enjambre de sonidos cósmicos con símil de samba vulcaniana. 



Vuelven los efluvios místicos del sitar en "Oscillation in D Minor" (10'57), a pesar de su difícil técnica, K. G. Westman sabe como exprimir bellos sentimientos reflexivos, y se nota que lo que toca, no lo utiliza para hacerse el "exótico cool" dentro del sonido del grupo. Con moderados arreglos sintetizados, es otro de esos momentazos psych - kraut de excepcional interés.  Con clara influencia de Popol Vuh, Embryo, Yatha Sidhra u Okko Bekker, y un final apoteósico. 




"Anybody Out There" (6'08) es una excursión por gentileza de vuelos Floating Trankimacin, de innegable sabor "Ummagumma" y el Schulze más planeador. Va enlazada con la final "Time Compression" (5'60), donde vuelve a sumarse el sitar a la electrónica vintage, con el Hammond en primer plano y el instrumento hindú dirigiendo otra inspirada melodía casi flamenca. Recuerda a nuestro Gualberto. Sucedida de nuevo por el órgano  (ahora con Triana feel), en un climático final. Pienso que el Hammond L-100 debería haber sido más explotado a lo largo del álbum. 



No estamos ante un desfase hipster sin sentido para hacerse los molones cósmicos. West Space & Love saben con qué materia tratan y la recrean con total respeto e imaginación. Si éste disco hubiera salido en la Alemania de los 70 bajo el amparo de Brain, Ohr, Bacillus, Pilz o United Artists,  hoy estaría en cualquier enciclopedia Kraut con destacados galones. Curioso que con internet dominando el mundo, éste tipo de grupos estén en el más cruel de los anonimatos. 
J.J. IGLESIAS










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