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DRY RIVER - Cuarto Creciente (2022/DR) (Rockliquias Bandas)

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 Llegan los de Castellón con un cuarto (y creciente!) álbum, lives  y pandemias mediante. En el 2018 demostraron su evolución ascendente en " 2038 ". Los últimos años han traído cambios. El sello Rock Estatal deja paso a una libertad autofinanciada de movimientos. El veterano (15 años en sus filas!), Carlos Álvarez,  da paso en las guitarras a Guillermo Guerrero.  Y un acierto pleno : la producción  es encargada a Carlos Raya. Que de rock, sabe un rato. Así pues, David Mascaró (bajo, voz), Pedro Corral (batería, voz), Miquel Centelles (teclados, voz) y Ángel Belinchón (voz solista) mantienen el timón de Dry River. Es éste un paso más en la madurez de una banda que "nació vieja", por llevar la inteligencia como estandarte. Letras para escuchar con atención,  como es costumbre en su modo de hacer. No son un mero relleno para la música. Dato importante éste.  Mucho. Y "Culpable" (5'00) mojándose como ninguna banda de rock hace hoy día aquí.  Guillermo Gue

ISILDURS BANE - Eight Moments Of Eternity (1987)

Ocho momentos de eternidad es incluso más corto que el anterior. Tan solo 35 mtos de música instrumental que borra el regusto frívolo del Sea reflections y es definitivamente el álbum que va a marcar el futuro estilo de la banda. No tuvo buenas críticas. Porque en realidad ningún disco prog de esa década de los ochenta la tuvo, pero conseguimos algo más importante, el amante prog y el músico que había sobrevivido a la “caza de brujas” de los cerebros de plástico de la crítica y de las compañías del insensible negocio discográfico, lograríamos el concepto de “música de culto” y aunque no me gusta el término de “club selecto” por la gilipollez  y vanidad que implica, fue la única manera de que este estilo de música no desapareciera del todo de la faz de la tierra y pudiese soportar el puente haca la siguiente década, mucho más receptiva e inteligente que la anterior en cuanto a música se refiere. La línea de Isildurs sigue aquí en el lenguaje del jazz, pero ya incluyen una amplia sección de música de cámara que enriquecen a los instrumentos habituales de una banda de rock. 

Los ocho momentos es un trabajo superior en términos generales y bastante más melódico y progresivo que el anterior. No hay tanta “juerga” y sí mejores temas. La simple y clara melodía de “Lady en Green” ofrece el sonido limpio de apertura. El nuevo bajista Fredik Janacek en este disco es fundamental, así como en esa perfecta maquinaria que es la fantástica “The Factory Man” donde lleva al grupo en un pulso irresistible y el percusivo estilo de mamá Zappa parece tocarles con su inspiración a lo largo del entramado. El hombre currando, la mecanización, la falta de aire y las respiraciones agobiantes ofrecen un corte original y con trempera.  “Ben Oni” apunta hacia un festivo jazz rock sacado un poco de la línea del disco anterior.  Pero en “The Second Step” se apunta al futuro estilo de la banda hacia el perfume clásico modernista que, en los siguientes discos, se va a desbordar por completo y desde luego los refinados acentos se aprecian ya en “In the Same Class” con un bonito vibráfono y algo Pat  Metheny si quieres en el trasfondo estilístico y acústico. Luego viene “Gheel” con sus líneas orientales y su exotismo que compite con la fusión jazz-rock.

 Variedad absoluta en esta parte del disco y ganas absolutas de investigación, de romper moldes y de mezclar músicas, está claro que no quieren que te aburras y en ese sentido su música va escalando en complejidad, arreglos y calidad, a un paso bastante rápido porque ya estamos casi enfrente de las construcciones arquitectónicas imposibles y fantasiosas del siguiente álbum.
Alberto Torró

Sea Reflections / Eight Moments Of Eternity 





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