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Love Live Life – 殺人十章 = 10 Chapters Of Murder (1972)

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 No hay duda alguna que la visión de los japonés en los 70’s siempre ha sido algo digno de apreciar, hoy en día cualquier manifestación que deslumbra Japón en cuestiones de ARTE logra ser algo memorable, freak y hasta de una delicadeza bárbara. Este álbum es justamente eso, y me gustaría que ustedes puedan apreciar un poco más de esa performance que solo Japón sabe manifestar en su música.10 Chapters Of Murder - from Colin Wilson's Encyclopaedia of Murder es un álbum singular, quizás no logre ser extremadamente avant-garde pero logra llegar a un punto muy alto dentro de su concepto y se vuelve una experiencia fascinante.   Debo confesar que este álbum es una obra aun "fresca" para mis oídos y todavía no salgo por completo de su performance, sin embargo para mí esto es toda una aventura sonora al extremo pues es como navegar por ríos peligrosos, en si una verdadera experiencia. Si bien sabemos que los "conceptos artísticos" de los japoneses en ocasiones son bizar

ISILDURS BANE - Eight Moments Of Eternity (1987)

Ocho momentos de eternidad es incluso más corto que el anterior. Tan solo 35 mtos de música instrumental que borra el regusto frívolo del Sea reflections y es definitivamente el álbum que va a marcar el futuro estilo de la banda. No tuvo buenas críticas. Porque en realidad ningún disco prog de esa década de los ochenta la tuvo, pero conseguimos algo más importante, el amante prog y el músico que había sobrevivido a la “caza de brujas” de los cerebros de plástico de la crítica y de las compañías del insensible negocio discográfico, lograríamos el concepto de “música de culto” y aunque no me gusta el término de “club selecto” por la gilipollez  y vanidad que implica, fue la única manera de que este estilo de música no desapareciera del todo de la faz de la tierra y pudiese soportar el puente haca la siguiente década, mucho más receptiva e inteligente que la anterior en cuanto a música se refiere. La línea de Isildurs sigue aquí en el lenguaje del jazz, pero ya incluyen una amplia sección de música de cámara que enriquecen a los instrumentos habituales de una banda de rock. 

Los ocho momentos es un trabajo superior en términos generales y bastante más melódico y progresivo que el anterior. No hay tanta “juerga” y sí mejores temas. La simple y clara melodía de “Lady en Green” ofrece el sonido limpio de apertura. El nuevo bajista Fredik Janacek en este disco es fundamental, así como en esa perfecta maquinaria que es la fantástica “The Factory Man” donde lleva al grupo en un pulso irresistible y el percusivo estilo de mamá Zappa parece tocarles con su inspiración a lo largo del entramado. El hombre currando, la mecanización, la falta de aire y las respiraciones agobiantes ofrecen un corte original y con trempera.  “Ben Oni” apunta hacia un festivo jazz rock sacado un poco de la línea del disco anterior.  Pero en “The Second Step” se apunta al futuro estilo de la banda hacia el perfume clásico modernista que, en los siguientes discos, se va a desbordar por completo y desde luego los refinados acentos se aprecian ya en “In the Same Class” con un bonito vibráfono y algo Pat  Metheny si quieres en el trasfondo estilístico y acústico. Luego viene “Gheel” con sus líneas orientales y su exotismo que compite con la fusión jazz-rock.

 Variedad absoluta en esta parte del disco y ganas absolutas de investigación, de romper moldes y de mezclar músicas, está claro que no quieren que te aburras y en ese sentido su música va escalando en complejidad, arreglos y calidad, a un paso bastante rápido porque ya estamos casi enfrente de las construcciones arquitectónicas imposibles y fantasiosas del siguiente álbum.
Alberto Torró

Sea Reflections / Eight Moments Of Eternity 





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