Se nos fue una de las más maravillosas e irreales voces del 70s pomp-prog USA, David Surkamp. Uno de mis héroes de adolescencia. Cantante y alma de los superiores Pavlov's Dog. Una voz imposible de describir. Pero que haciendo un esfuerzo, definiría como la hiriente y nasal aguda voz de un joven Geddy Lee, mezclada con el vibrato natural de Roger Chapman. Eso y mucho más. Puro drama y sentimiento. No de este mundo. Parece que a Surkamp ya se le localiza en unas grabaciones no editadas y datadas por 1969-70, para el álbum "Street Suite" de Touch (los de St. Louis, no los de Ohio). Concretamente en el tema "Rainbow". En 1973 y ya como Pavlov's Dog, tienen su primer amago de debut. Saldrá muchos años después como "The Pekin Tapes". En 1975 aparece la obra maestra indiscutible de Pavlov's Dog, "Pampered Menial". Debut monstruoso, todo sea dicho. El management de Blue Oyster Cult consigue un contrato con CBS, nada menos. Arma de doble f...
Tras el excelente Cordon Bleu, los tiempos que corren en 1977, se van a notar considerablemente en este su cuarto álbum en estudio. Los vericuetos instrumentales que los habían definido (a su manera) se convierten ahora en elegantes canciones de fusión prog ya encaminadas a la estandarización y a no complicar mucho el oído. Un poco como les pasó a los Chicago del volumen VII, que es un disco agradable, con alta calidad musical, pero destinado a oídos fáciles. Parecen ahora los Spyro Gyra y su jazz de lux o incluso los Shakatak y sumando a los italianos Nova que resuenan por ahí y también quieren acercarse algo a los Return To Forever más asequibles y comerciales.
Conforme escuchas pareces adivinar cada paso de la composición en un armazón completamente previsible y mucho más evidente para los que han oído el suficiente jazz-rock con todos sus trucos rítmicos y cortes inconfundibles. Ojo está muy bien hecho, con una corrección propia de músicos muy profesionales que lo son sin duda. Pero olvídate de sorpresas y emociones imprevistas que es lo que separa la música rutinaria de la chispa inesperada que acapara la atención. Es un disco de “fondo” que rellena el espacio sonoro de una habitación, el pasillo, la cocina o los ratos épicos sentado en el trono del WC. Tras los dos primeros cortes que suenan a club de alterne caro, “Sonic Sea” es un bonito paseo floyd-canterburiano-camelero agitado como un cocktail forzado, con Rhodes, string ensemble y sinte bondadoso que tiende a la caricia con alguna rúbrica del saxo. Siete minutillos para fumarte un cigarro sentado y mirando a la ventana.
“Free Inside” se inicia con relax, pero pronto vuelven a motivos funk-fusión totalmente previsibles, aunque por fin el groove del hammond tiene brevemente algo que decirnos y le da cierto carácter y empujón a la pieza que finalmente repite el esquema funk por muchos compases y nosotros mientras esperando algo que no llega. Acordes a la Richard Wright inician la bonita “French melody” con su perfume sinfónico en forma de balada instrumental de cuando Focus se ponían reposados y solemnes. Sencillo y efectivo. “Empty Faces” termina en una canción de rock melódico que apunta entre unos Electric Light Orchestra o unos los Genesis insulsos de los 80. Agradable y de agitar pañuelito y mechero en alto, pero con lagrimitas de cocodrilo. Disco pasable. Alberto Torró
Temas
A1 Give Some More
A2 Carousel
A3 Sonic Sea
B1 Free Inside
B2 French Melodie
B3 Empty Faces
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