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CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA: Jon Anderson and The Band Geeks - Live Perpetual Change 2025.

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 No sé cuanto tiempo le quedará de cantar a este señor de 82 años que siempre ha vivido en ese mundo paralelo de hadas, duendes y seres mágicos sin querer salir de una extraña senil- adolescencia y una anacrónica actitud positivista de un mundo feliz que casi se parece a un cruce entre Walt Disney y Steven Spielberg (terrible la última revelación). Sinceramente no sé cómo definir a personas que lograr construirse una burbuja de bondad e idealismo llegados a la edad del cansancio y el desengaño, en medio de un mundo tan agresivo asqueroso falso y repelente. También tengo mis dudas si esto se lo toma en serio o ya es una pose y producto de una imagen de personaje artificial perfectamente calculado en ese lado místico trascendental cursi setentero del mundo imaginario symphonic prog tan ingenuo como enternecedor del que algunos clásicos del género alardearon décadas atrás y que mantienen como recordatorio de nostalgia y utopía. Intentar vivir en un mundo anacrónico lejos de la realida...

SOLUTION - Fully Interlocking (1977) (Canterbury Ways)

Tras el excelente Cordon Bleu, los tiempos que corren en 1977, se van a notar considerablemente en este su cuarto álbum en estudio. Los vericuetos instrumentales que los habían definido (a su manera) se convierten ahora en elegantes canciones de fusión prog ya encaminadas a la estandarización y a no complicar mucho el oído. Un poco como les pasó a los Chicago del volumen VII, que es un disco agradable, con alta calidad musical, pero destinado a oídos fáciles. Parecen ahora los Spyro Gyra y su jazz de lux o incluso los Shakatak y sumando a los italianos Nova que resuenan por ahí y también quieren acercarse algo a los Return To Forever más asequibles y comerciales. 



Conforme escuchas pareces adivinar cada paso de la composición en un armazón completamente previsible y mucho más evidente para los que han oído el suficiente jazz-rock con todos sus trucos rítmicos y cortes inconfundibles. Ojo está muy bien hecho, con una corrección propia de músicos muy profesionales que lo son sin duda. Pero olvídate de sorpresas y emociones imprevistas que es lo que separa la música rutinaria de la chispa inesperada que acapara la atención. Es un disco de “fondo” que rellena el espacio sonoro de una habitación, el pasillo, la cocina o los ratos épicos sentado en el trono del WC. 

Tras los dos primeros cortes que suenan a club de alterne caro, “Sonic Sea” es un bonito paseo floyd-canterburiano-camelero agitado como un cocktail forzado, con Rhodes, string ensemble y sinte bondadoso que tiende a la caricia con alguna rúbrica del saxo. Siete minutillos para fumarte un cigarro sentado y mirando a la ventana. 

“Free Inside” se inicia con relax, pero pronto vuelven a motivos funk-fusión totalmente previsibles, aunque por fin el groove del hammond tiene brevemente algo que decirnos y le da cierto carácter y empujón a la pieza que finalmente repite el esquema funk por muchos compases y nosotros mientras esperando algo que no llega. 

Acordes a la Richard Wright inician la bonita “French melody” con su perfume sinfónico en forma de balada instrumental de cuando Focus se ponían reposados y solemnes. Sencillo y efectivo. “Empty Faces” termina en una canción de rock melódico que apunta entre unos Electric Light Orchestra o unos los Genesis insulsos de los 80. Agradable y de agitar pañuelito y mechero en alto, pero con lagrimitas de cocodrilo. Disco pasable.
Alberto Torró




Temas A1 Give Some More A2 Carousel A3 Sonic Sea B1 Free Inside B2 French Melodie B3 Empty Faces










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