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Ticket – Awake (1972)

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 Auckland, Nueva Zelanda, 1970. Unos jóvenes, quizás los primeros, deciden tocar rock and roll. Un rock and roll inspirado en el hard rock, la psicodelia o incluso algo más experimental, o una mezcla de todo, como Jimi Hendrix, Cream o Black Sabbath. Los sonidos que retumbaban en la escena rockera de aquella época. No sabían que, con esa determinación, se convertirían en los pioneros del rock en Nueva Zelanda. ¿Pero rock en Nueva Zelanda? Sí, existía una escena, aunque pequeña, con muy pocas bandas; a lo sumo, lo que se veía o se oía eran grupos de pop, con un enfoque más comercial, inspirados en los Beatles de los años 60. Siempre digo lo mismo: el universo del rock es vasto e inexplorado. La música es universal, por eso es fuerte y perdura en el tiempo. Y descubrir y escuchar a una banda neozelandesa es un verdadero privilegio. Pero volviendo a la década de 1970 en Auckland, esa ciudad sería testigo del nacimiento no solo de una banda, sino quizás del rock en todo el país. Me ref...

RUBBER TEA - From a Fading World" (2023/ Tonzonen)

 Buena sorpresa la de éstos músicos de Bremen. Uno de ésos indiscutibles discos del pasado año, que no aparecieron en ésas listas endogámicas llenas de egocentrismo y copiada de reojo al de al lado.



Formados en 2017, su primer álbum llegó en 2020 con "Infusion". Mal año eligieron. Existe una "Greenhouse Session Live" del 2022 (no oficial) en YouTube. Y aquí llega ahora éste más que apetitoso "From a Fading World" lleno de sensibilidad, carácter,  personalidad y un bonito toque femenino. El de Vanessa Gross (voz solista, saxo, flauta). Ésta chica aporta un gran peso específico a la banda. Lennart Hinz (voz, teclados, guitarra), Jonas Roustai (guitarra), David Erzmann (bajo) y Henri Pink (batería) completan Rubber Tea. 

Exquisitez acústica avisa en "Ouranja Valley" (1'14) del mimo y delicado cuidado que éstos alemanes ponen a su música. Fuera de parámetros.  En éste caso un cocepto-historia de desbordante fantasía. Donde también caben invitados al cello, violín,  saxo, trompeta, tuba o flauta.

La muy personal voz de la Gross y un a veces acercamiento a Canterbury pone las orejas en punta a la primera de cambio en "Day of Wrath" (3'12), donde unos más cuerdos Gong serían un buen punto de referencia. Sin excentricismos. "Go" (5'30) continúa sin pausa, en instrumental sobriedad y bella garganta. Multicolor cromatismo y elegancia rozando el jazzy prog. Elevado nivel. Flauta a la Caravan, detallista guitarra y piña grupal en perfección de equipo. 

Transcurre "Desert Man" (5'37) en una atmósfera psych de solidez. Manteniendo calidad progresiva inteligente que se acerca a  Thinking Plague y otros genios olvidados de Cuneiform. Inclusive con estructuras dignas de Happy the Man. Sin inmutarse, los tíos. El saxo de Vanessa recuerda a Mel Collins en Camel, King Crimson o Phil Manzanera's 801. También a Andy Mackay en Roxy Music. Porque el art rock no cesa aquí ni un instante. Fragilidad acústica  presenta "Fading Forest" (5'00) junto a un violín/piano ensimismantes. La voz solista pretende aquí visos andersonianos (de Jon), y el vetusto órgano  los lleva al primer Yes de Tony Kaye. Se niegan a encasillarse en un sólo espectro progresivo. A éstas alturas, ni que decir tiene que ya levito.

"Chaturanga" (6'03) ofrece dimensiones sombrías,  no escuchadas hasta ahora. Que desembocan en un arty flamenco rock 70s parecido a Carmen. Con un saxo que luce rigurosa etiqueta. Bajo Squire e incansable ensoñación  de todo el combo. Es un no parar. De King Crimson a PFM. De hecho, son también muy RPI. Hinz canta en "The Gate" (2'09) en floydiano idioma Waters. La tormenta de ideas no cesa, continúa imparable hasta el final de la historia. 



Rubber Tea han creado un monstruito que será descubierto  con los años. Una preciada y completa joya de orfebrería de la que, de momento, nadie se ha enterado.

J.J. IGLESIAS



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