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LA ESCENA DE CANTERBURY 2 (Soft Machine)

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 1970 sería el año clave y probablemente el más imaginativo dentro de la historia de la música. Tuve la suerte de crecer con ello y vivirlo. Con 16 años todo era música, sorpresas y experiencias nuevas. La adolescencia marca los gustos mucho más de lo que creemos, porque es el recuerdo de las puertas que se abren y el pico ilusionante de la sensibilidad y la emoción en todos los aspectos. Son los últimos atisbos de la inocencia y la ingenuidad. La mente asimila todo sin filtro con entusiasmo. Las primeras hostias serias de la vida están todavía por llegar y no van a tardar para empezar a alegrarnos la existencia. En definitiva, la creatividad y el gusto de ésa época va a marcarnos de por vida.  Sin embargo y como ya os comenté en la semana anterior, la música creada en ese año no llegaría a España hasta pasado un tiempo y solo algunas cosas. Recuerdo un doble LP que se editó en 1971, precisamente con el escueto título “Rock 71”. La horrible portada de ese vinilo abierto la ocu...

RUBBER TEA - From a Fading World" (2023/ Tonzonen)

 Buena sorpresa la de éstos músicos de Bremen. Uno de ésos indiscutibles discos del pasado año, que no aparecieron en ésas listas endogámicas llenas de egocentrismo y copiada de reojo al de al lado.



Formados en 2017, su primer álbum llegó en 2020 con "Infusion". Mal año eligieron. Existe una "Greenhouse Session Live" del 2022 (no oficial) en YouTube. Y aquí llega ahora éste más que apetitoso "From a Fading World" lleno de sensibilidad, carácter,  personalidad y un bonito toque femenino. El de Vanessa Gross (voz solista, saxo, flauta). Ésta chica aporta un gran peso específico a la banda. Lennart Hinz (voz, teclados, guitarra), Jonas Roustai (guitarra), David Erzmann (bajo) y Henri Pink (batería) completan Rubber Tea. 

Exquisitez acústica avisa en "Ouranja Valley" (1'14) del mimo y delicado cuidado que éstos alemanes ponen a su música. Fuera de parámetros.  En éste caso un cocepto-historia de desbordante fantasía. Donde también caben invitados al cello, violín,  saxo, trompeta, tuba o flauta.

La muy personal voz de la Gross y un a veces acercamiento a Canterbury pone las orejas en punta a la primera de cambio en "Day of Wrath" (3'12), donde unos más cuerdos Gong serían un buen punto de referencia. Sin excentricismos. "Go" (5'30) continúa sin pausa, en instrumental sobriedad y bella garganta. Multicolor cromatismo y elegancia rozando el jazzy prog. Elevado nivel. Flauta a la Caravan, detallista guitarra y piña grupal en perfección de equipo. 

Transcurre "Desert Man" (5'37) en una atmósfera psych de solidez. Manteniendo calidad progresiva inteligente que se acerca a  Thinking Plague y otros genios olvidados de Cuneiform. Inclusive con estructuras dignas de Happy the Man. Sin inmutarse, los tíos. El saxo de Vanessa recuerda a Mel Collins en Camel, King Crimson o Phil Manzanera's 801. También a Andy Mackay en Roxy Music. Porque el art rock no cesa aquí ni un instante. Fragilidad acústica  presenta "Fading Forest" (5'00) junto a un violín/piano ensimismantes. La voz solista pretende aquí visos andersonianos (de Jon), y el vetusto órgano  los lleva al primer Yes de Tony Kaye. Se niegan a encasillarse en un sólo espectro progresivo. A éstas alturas, ni que decir tiene que ya levito.

"Chaturanga" (6'03) ofrece dimensiones sombrías,  no escuchadas hasta ahora. Que desembocan en un arty flamenco rock 70s parecido a Carmen. Con un saxo que luce rigurosa etiqueta. Bajo Squire e incansable ensoñación  de todo el combo. Es un no parar. De King Crimson a PFM. De hecho, son también muy RPI. Hinz canta en "The Gate" (2'09) en floydiano idioma Waters. La tormenta de ideas no cesa, continúa imparable hasta el final de la historia. 



Rubber Tea han creado un monstruito que será descubierto  con los años. Una preciada y completa joya de orfebrería de la que, de momento, nadie se ha enterado.

J.J. IGLESIAS



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