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Too Much - Too Much (1971)

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 ¿Sabes cuando escuchas una banda por primera vez y te invade una sensación de ligereza, un estado de catarsis pura? Tu alma levita, parece que abandona tu cuerpo y te contempla, llegando a la conclusión de que no somos solo un fragmento de cuerpo orgánico, sino un complejo sistema de sentimientos intangibles a la vista, emociones que inyectan adrenalina y te dejan en puro éxtasis.  La música tiene esta capacidad: te oxigena, te da la mejor etapa de tu vida, te da placer, la droga psicotrópica que necesitamos para superar días turbulentos de tanta incertidumbre. ¿Por qué digo todo esto? Esta banda de la que voy a hablar, sobre la que me dará la difícil pero placentera tarea de escribir, me provoca una explosión de sentimientos, y la descubrí hace poco en una búsqueda aleatoria, o quizás no tan aleatoria, de bandas desconocidas u olvidadas. Me cautivó tanto que en el último minuto del álbum, aún en un estado de letargo absoluto, desperté con la siguiente frase: «¡Necesito escri...

RUBBER TEA - From a Fading World" (2023/ Tonzonen)

 Buena sorpresa la de éstos músicos de Bremen. Uno de ésos indiscutibles discos del pasado año, que no aparecieron en ésas listas endogámicas llenas de egocentrismo y copiada de reojo al de al lado.



Formados en 2017, su primer álbum llegó en 2020 con "Infusion". Mal año eligieron. Existe una "Greenhouse Session Live" del 2022 (no oficial) en YouTube. Y aquí llega ahora éste más que apetitoso "From a Fading World" lleno de sensibilidad, carácter,  personalidad y un bonito toque femenino. El de Vanessa Gross (voz solista, saxo, flauta). Ésta chica aporta un gran peso específico a la banda. Lennart Hinz (voz, teclados, guitarra), Jonas Roustai (guitarra), David Erzmann (bajo) y Henri Pink (batería) completan Rubber Tea. 

Exquisitez acústica avisa en "Ouranja Valley" (1'14) del mimo y delicado cuidado que éstos alemanes ponen a su música. Fuera de parámetros.  En éste caso un cocepto-historia de desbordante fantasía. Donde también caben invitados al cello, violín,  saxo, trompeta, tuba o flauta.

La muy personal voz de la Gross y un a veces acercamiento a Canterbury pone las orejas en punta a la primera de cambio en "Day of Wrath" (3'12), donde unos más cuerdos Gong serían un buen punto de referencia. Sin excentricismos. "Go" (5'30) continúa sin pausa, en instrumental sobriedad y bella garganta. Multicolor cromatismo y elegancia rozando el jazzy prog. Elevado nivel. Flauta a la Caravan, detallista guitarra y piña grupal en perfección de equipo. 

Transcurre "Desert Man" (5'37) en una atmósfera psych de solidez. Manteniendo calidad progresiva inteligente que se acerca a  Thinking Plague y otros genios olvidados de Cuneiform. Inclusive con estructuras dignas de Happy the Man. Sin inmutarse, los tíos. El saxo de Vanessa recuerda a Mel Collins en Camel, King Crimson o Phil Manzanera's 801. También a Andy Mackay en Roxy Music. Porque el art rock no cesa aquí ni un instante. Fragilidad acústica  presenta "Fading Forest" (5'00) junto a un violín/piano ensimismantes. La voz solista pretende aquí visos andersonianos (de Jon), y el vetusto órgano  los lleva al primer Yes de Tony Kaye. Se niegan a encasillarse en un sólo espectro progresivo. A éstas alturas, ni que decir tiene que ya levito.

"Chaturanga" (6'03) ofrece dimensiones sombrías,  no escuchadas hasta ahora. Que desembocan en un arty flamenco rock 70s parecido a Carmen. Con un saxo que luce rigurosa etiqueta. Bajo Squire e incansable ensoñación  de todo el combo. Es un no parar. De King Crimson a PFM. De hecho, son también muy RPI. Hinz canta en "The Gate" (2'09) en floydiano idioma Waters. La tormenta de ideas no cesa, continúa imparable hasta el final de la historia. 



Rubber Tea han creado un monstruito que será descubierto  con los años. Una preciada y completa joya de orfebrería de la que, de momento, nadie se ha enterado.

J.J. IGLESIAS



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