Es muy probable que la pieza musical que más veces he escuchado en mi vida sean esos 22 mtos de “Nine Feet Underground” del teclista Dave Sinclair. A la par irían “The Cinema Show” de Genesis, “Song Of Scheherezade” de Renaissance o la suite de “Tarkus” de ELP. Hay muchísimas más claro y más concretamente en la clásica porque no puedo imaginarme un mundo sin “The Lark Ascending” de Vaughan Williams o “El Jardín Mágico” de Maurice Ravel, en definitiva, hay músicas que se pegan a ti de tal manera que ya resultan indivisibles de uno mismo. Todo aquello que nos hace individualmente mejores y nos recarga las pilas para continuar “a salvo” en un mundo adaptado a la “medida” de uno menos contaminado y más lúcido. Que además no nos deprima y estrese más de lo normal y a ser posible que esté completamente aislado del exterior y de la opinión ajena. Casi nada. Hay muchas otras músicas que son un camino estrecho, angosto, pesado y agresivo lleno de gente apretujada. Eso pasa con la mayoría d...
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LE ORME - Florian (1979)
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El final de década de los 70´s supuso ciertas peculiaridades en algunos grupos de corte prog-sinfónico. La norma habitual fue el abandono “progresivo” en la mayoría de los casos.
Unos hicieron intentos por cambiar de forma en formato canción hacia la simpleza comercial para no ir en contra de las nuevas tendencias y la cagaron en el más amplio sentido del término. Otros optaron por cambiar el estilo, pero manteniendo cierta dignidad y calidad en sus productos (fueron los menos sinceramente). En general todos “acortaron la música”. Adiós a los pasajes instrumentales y a los cambios y bienvenidos los ritmos lineales y las composiciones planas de un par de acordes. En 1979 ya estaba todo perdido en occidente, no así en Japón (como ejemplo paradigmático) donde el rock sinfónico encontró su “reserva espiritual” y se grabaron verdaderas joyas. En el caso de Le Orme, no hicieron como la PFM o Banco con un descarado giro hacia el pop o el tecno ochentero, sino que siguieron haciendo su música, que en realidad siempre había sido una mezcla entre un “pop sinfónico” y un “progresivo amable”.
Pero “Florian” es un disco curioso, difícil de clasificar en una época realmente mala. Completamente diferente al “Storia o Leggenda”, “Florian” utiliza una instrumentación atípica hasta el momento. Las piezas son de un clasicismo absoluto con una instrumentación acústica a base de piano, clavecín y harmonium. Guitarra acústica e instrumentos de cuerda como el cello, el violín y la mandola, incluso incluyen instrumentos muy folk como el bouzouki. Percusiones afinadas como el vibráfono y el glockenspiel. Por primera vez el grupo prescinde de instrumentos electrónicos incluso de batería y parecen más una banda del renacimiento italiano que un grupo de rock.
El disco es una porcelana delicada aislada por completo de las músicas del momento. Voz ensoñadora e intimistas melodías que se reparten en siete cortes impecables, preciosos y como siempre en 31 escasos minutos. Hoy sería un EP. Incluso casi todos los discos italianos de los 70´s podrían considerarse así. Un bálsamo de disco para escucharlo en absoluto silencio y relajación. Por eso al principio os hablaba de “peculiaridades”. Esta es una de ellas y curiosamente de lo menos conocido del grupo.
Alberto Torró
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Mi album favorito de Le Orme, por lo distinto de su propuesta. Y a la vez,no puedo imaginar nada más puramente italiano
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