En 1979, el hasta entonces subsello progresivo de EMI, Harvest, estaba abriendo puertas a otros sonidos tras el descenso de tirón de la prog music. Ése año emprendieron una curiosa iniciativa. Elegir a dos parejas de sesioneros británicos de lujo y montarles sendos proyectos. Uno fue para Dick Morrissey / Jim Mullen, con su álbum "Cape Wrath". El otro fue para Max Middleton / Robert Ahwai, el titulado "Another Sleeper". Se da la circunstancia que toda la banda de este último participó en la del primero. Por lo que su importancia se duplica. Además, ambas portadas fueron muy bien adornadas por un desconocido ilustrador en aquellos días, llamado Derek Riggs. El mismo que pondrá imágenes años después, al universo de Iron Maiden. Todos tenemos un pasado. Así pues, Max Middleton (teclados, sintetizadores), ex-Jeff Beck Group / Hummingbird y Robert Ahwai (guitarras), serán los pilotos de esta nave jazz rockera. Mientras que la muy efectiva...
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ENSAYOS NEWS: PETER BAUMANN - Machines of Desire (2016 / BUREAU B)
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Uno de los sintetistas más añorados por los aficionados a la Electronic Prog. Desde su partida de los mejores Tangerine Dream a finales de los 70, su nombre casi había sido olvidado.
Inició una desigual carrera en solitario en donde tan sólo "Romance 76" (1976) y "Trans Harmonic Nights" (1979) tenían sentido coherente. Frente a una inaudita vuelta de tuerca hacia el synth-pop. Aquello fue como si el campeón del mundo de ajedrez lo dejara todo por el parchis.......
Construyó los Paragon Studios, en donde gigantes del género como Conrad Schnitzler, Cluster, Hans-Joachim Roedelius o Asmus Tietchens utilizaron sus servicios. Creó el sello Private Music, ya en los USA, aprovechando el tirón new age. No le fue mal, pues hasta su antigua banda acabó en el sello. En San Francisco, funda la Baumann Foundation. Donde se desarrollan temas y trabajos en los campos de la filosofía, psicología, neurociencia o antropología.
Pero Peter Baumann siente un vacío creativo, artístico, existencial. Después de tantos años de inactividad musical. Llama a su viejo amigo Edgar Froese y quedan en Austria en Enero del 2015. Quién sabe los proyectos que fraguaron. Unas semanas más tarde muere Froese, dejándonos con la incógnita para siempre.
Baumann se reafirma en su decisión de volver a la música. Monta un estudio en su sótano con todo el material vintage recién desempolvado. Y en 2016 aparece "Machines of Desire", tras varias décadas de silencio. Fue la sorpresa electrónica del año. Ocho cortes no muy extensos, pero con la suficiente miga como para ser atendidos como se merecen.
"The Blue Dream" (5'53) presenta la faceta cinematográfica no olvidada por el legendario sintetista. Un tema oscuro y perfecto para un film de terror o suspense. La buena noticia es que conserva "el sonido", y eso después de tanto tiempo, es para celebrarlo.
"Searching in Vain" (5'36) (quizá una disculpa hacia sus tiempos filosóficos perdidos?...), es una acertada composición, de típica secuenciación tangerina y melodía mística envolvente.
"Valley of the Gods" (4'12) ofrece un halo de misterio en total clave berlinesa. Un sentimiento muy uniforme a lo largo de todo el disco. La maraña secuencial rítmica es especialmente ingeniosa.
Minimal-tronica ofrece "Echoes in the Cave" (3'55), con abstracción oscura incluida y símiles industriales aproximados a su amigo, también desaparecido y ex-TD, Conrad Schnitzler.
Los ritmos de "Ordinary Wonder" (6'00) siguen recordando al inolvidable Con, quizá no por casualidad. Baumann fue su productor en alguna ocasión. La línea melódica es un bello onirismo que en un disco de TD no hubiera desentonado.
"Crossing the Abyss" (5'57) vuelve a las "bandas sonoras sin película ", estilo éste que personalmente me encanta. Es escuchar esto y mi cabeza pone el piloto automático hacia sus propios mundos. En una "Alien : Covenant" hubiera quedado niquelada.
Un recuerdo bienvenido a "Stratosphear" podría ser"Dancing in the Dark ". Sus juegos secuenciales son el corazón del tema, mientras las "olas mellotronicas" ( o sonoridades similares), serian su alma. Simple, pero exquisito. No hace falta más, a veces.
Finalmente "Dust to Dust" (6'24) es un apocalíptico (y el mejor) tema. Su ominosa oscuridad me sigue sugiriendo la terminología "Alien", y todo el trabajo artístico de H. R. Giger. Esto parece un ritual religioso de "los ingenieros",(que a mí me infunden más respeto que los mismos bichos). Hasta tenemos coral alienígena en tan espléndido corte. Y una imaginaria guitarra al más puro estilo Froese. Se hace corto. Tenemos una sorprendente vuelta de Peter Baumann con un claro interés en hacer las cosas bien.
Esto es, volver a la Berlín School con seriedad y un material más que digno. Tal vez un mayor riesgo y desarrollo en los minutajes hubiera sido lo deseable. Pero si sigue sacando brillo a su viejo arsenal, es cuestión de tiempo que el amigo Baumann se suelte la melena cibernética un poco más. De momento, un muy buen álbum está sobre la mesa. Qué nos hubiera deparado su fallida unión con Edgar Froese?....Quizá sea mejor no saberlo.
J.J. IGLESIAS
Temas
1. 00:00:00 Peter Baumann The Blue Dream
2. 00:05:53 Peter Baumann Searching in Vain
3. 00:11:29 Peter Baumann Valley of the Gods
4. 00:15:41 Peter Baumann Echoes in the Cave
5. 00:19:36 Peter Baumann Ordinary Wonder
6. 00:25:36 Peter Baumann Crossing the Abyss
7. 00:31:33 Peter Baumann Dancing in the Dark
8. 00:36:30 Peter Baumann Dust to Dust
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