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LA ESCENA DE CANTERBURY 5 (Caravan 2)

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 Es muy probable que la pieza musical que más veces he escuchado en mi vida sean esos 22 mtos de “Nine Feet Underground” del teclista Dave Sinclair. A la par irían “The Cinema Show” de Genesis, “Song Of Scheherezade” de Renaissance o la suite de “Tarkus” de ELP. Hay muchísimas más claro y más concretamente en la clásica porque no puedo imaginarme un mundo sin “The Lark Ascending” de Vaughan Williams o “El Jardín Mágico” de Maurice Ravel, en definitiva, hay músicas que se pegan a ti de tal manera que ya resultan indivisibles de uno mismo. Todo aquello que nos hace individualmente mejores y nos recarga las pilas para continuar “a salvo” en un mundo adaptado a la “medida” de uno menos contaminado y más lúcido. Que además no nos deprima y estrese más de lo normal y a ser posible que esté completamente aislado del exterior y de la opinión ajena. Casi nada. Hay muchas otras músicas que son un camino estrecho, angosto, pesado y agresivo lleno de gente apretujada. Eso pasa con la mayoría d...

COS (Bélgica) (Canterbury Ways)

Los belgas Cos grabaron cinco discos entre 1974 y 1983, pero son los tres primeros realmente los que podemos meter en el saco de las rarezas en oposición a todo lo convencional. 

La parte de la vocalista Pascale Son, es muy importante y definitoria del estilo, le debe mucho al Zeuhl de Magma pero utilizando letras y sílabas sin sentido. Lo de Magma es un idioma inventado. A medio camino entre el Canterbury a la Henry Cow y el Zeuhl o R.I.O de los franceses Zao, Cos realizan un jazz extravagante y complejo con voces femeninas y extrañas tonalidades avantgarde que podríamos calificar de surrealistas. 


No es una banda para todo el mundo eso es evidente. Pero como todo lo raro y diferente tienen su particular encanto para los buscadores de música con salsas extrañas y picantes. La paleta instrumental como es habitual en estos grupos incluye  además de teclados, bajo, batería y guitarra a varios percusionistas, clarinete, oboe, saxo, flauta, cello etc.



Postaeolian Train Robbery de 1974 se abre sobre melodías muy peculiares en onda un tanto extraña y acercándose al zeuhl vocal siendo la voz un instrumento más sobre una base jazz rock ligera similar a unos gong o primitivos Hatfield pero mucho más absurdo. El piano eléctrico lleva la parte más representativa y está muy próximo  en estilo y forma al Steve Miller de los Caravan del Waterloo Lily. 




Hay cosas bastante locas y entretenidas como “Coloc” con nueve minutos de piano  guitarra muy activos y ambientes  vocales psych-wyatt- maching- mole desatados. Partes instrumentales de modern jazz puro se suceden de forma intercalada. 





Con el siguiente disco “Viva Boma” de 1976 la cosa se pone más interesante a la vez que extraña. Este es probablemente su mejor trabajo y el más original. Sinceramente no sé con exactitud donde encuadrarlo. Los ritmos  y tiempos vuelven a recordarme mucho a los Matching Mole con algo de Hatfield y bastante experimentación muy acorde con los tiempos y las influencias absorbidas de su época.




 “ L´idiot León” es muy próximo a los sonidos de teclado clásico canterburiano muy Dave Stewart. Bonita y original pieza. La más Hatfield de todas. 



“Babel” de 1978 se aproxima en parte al Magma de esa época mucho jazz –rock, histrionismos, algo de funk y bastante menos canterbury que en los anteriores y más hacia el RIO aunque la última pieza “Greneldo” tiene casi un trasfondo de sonido disco funk setentero que desentona bastante. 




A partir de este momento la banda se dirigiría hacia caminos chocantes,  con un sonido más previsible y comercial con toques funkys,  africanos, étnicos etc…  aunque manteniendo lo bizarro en las voces. Un grupo rarito al gusto del consumidor.
Alberto Torró









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