Han pasado nada menos que 50 años desde 1976. Medio siglo que siendo exagerado casi denominaría de estancamiento creativo que ya no remontaría el estilo progresivo, sino que se dedicaría a repetir fórmulas para contentar al comprador. Naturalmente aún se hicieron buenos discos y hubo momentos y revivals interesantes. Se llegó lejos en los primeros cinco años de la década de los 70´s. Casi por espejismo y como un sueño incomprensible, la música de esa época consiguió un estatus cultural de calidad. Nunca la música “rock” como generalización global estuvo tan cerca de la “gran música”. Las bandas clásicas progresivas consiguieron incluso cierto estatus de respeto en una pequeña parte del mundo académico (la más aperturista de mente) y eso sí que es realmente “una rareza”. A día de hoy esa connivencia y esa complicidad ya no existe. Como por arte de magia la espiritualidad cósmica de los pitufos pixies azules se desvanece y la banda reemplazante del planeta Gong, se queda en ti...
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COS (Bélgica) (Canterbury Ways)
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Los belgas Cos grabaron cinco discos entre 1974 y 1983, pero son los tres primeros realmente los que podemos meter en el saco de las rarezas en oposición a todo lo convencional.
La parte de la vocalista Pascale Son, es muy importante y definitoria del estilo, le debe mucho al Zeuhl de Magma pero utilizando letras y sílabas sin sentido. Lo de Magma es un idioma inventado. A medio camino entre el Canterbury a la Henry Cow y el Zeuhl o R.I.O de los franceses Zao, Cos realizan un jazz extravagante y complejo con voces femeninas y extrañas tonalidades avantgarde que podríamos calificar de surrealistas.
No es una banda para todo el mundo eso es evidente. Pero como todo lo raro y diferente tienen su particular encanto para los buscadores de música con salsas extrañas y picantes. La paleta instrumental como es habitual en estos grupos incluye además de teclados, bajo, batería y guitarra a varios percusionistas, clarinete, oboe, saxo, flauta, cello etc.
Postaeolian Train Robbery de 1974 se abre sobre melodías muy peculiares en onda un tanto extraña y acercándose al zeuhl vocal siendo la voz un instrumento más sobre una base jazz rock ligera similar a unos gong o primitivos Hatfield pero mucho más absurdo. El piano eléctrico lleva la parte más representativa y está muy próximo en estilo y forma al Steve Miller de los Caravan del Waterloo Lily.
Hay cosas bastante locas y entretenidas como “Coloc” con nueve minutos de piano guitarra muy activos y ambientes vocales psych-wyatt- maching- mole desatados. Partes instrumentales de modern jazz puro se suceden de forma intercalada.
Con el siguiente disco “Viva Boma” de 1976 la cosa se pone más interesante a la vez que extraña. Este es probablemente su mejor trabajo y el más original. Sinceramente no sé con exactitud donde encuadrarlo. Los ritmos y tiempos vuelven a recordarme mucho a los Matching Mole con algo de Hatfield y bastante experimentación muy acorde con los tiempos y las influencias absorbidas de su época.
“ L´idiot León” es muy próximo a los sonidos de teclado clásico canterburiano muy Dave Stewart. Bonita y original pieza. La más Hatfield de todas.
“Babel” de 1978 se aproxima en parte al Magma de esa época mucho jazz –rock, histrionismos, algo de funk y bastante menos canterbury que en los anteriores y más hacia el RIO aunque la última pieza “Greneldo” tiene casi un trasfondo de sonido disco funk setentero que desentona bastante.
A partir de este momento la banda se dirigiría hacia caminos chocantes, con un sonido más previsible y comercial con toques funkys, africanos, étnicos etc… aunque manteniendo lo bizarro en las voces. Un grupo rarito al gusto del consumidor.
Alberto Torró
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